Cada vez más se habla del papel de la Iglesia en la sociedad y especialmente en los procesos de transición. Entonces pareciera que no tenemos clara la misión que Jesucristo le encargó a su Iglesia. El título de esta columna es un reflejo inexacto de las diatribas que se suscitan, tanto al interior de nuestras comunidades como en el seno de la sociedad de la que formamos parte. Unos oponen “evangelización” a la acción social de la Iglesia y el compromiso político de los laicos. Otros confunden la política con la “politiquería”. Otros confunden la política cívica con la política partidista. Y otros confunden la misión de los pastores con la misión de los fieles laicos en los ambientes sociales y políticos. Confundir los términos puede ser consecuencia del analfabetismo cívico y religioso que sufrimos todos los cubanos; puede desorientar, dividir a la Iglesia y discriminar personas, sean pastores o laicos, sea dentro de la Iglesia o en la vida social.
Confundir o ignorar conceptos, campos y roles, así como la represión de la libertad religiosa por parte de las autoridades civiles es, con frecuencia, la causa de que la Iglesia sufra en sus miembros, las injusticias más arbitrarias, solo por cumplir, estrictamente, su misión evangelizadora que incluye no exclusivamente el culto dentro de los templos, sino también su misión profética de denuncia, anuncio y propuesta en todos los ambientes de la sociedad, junto con el ejercicio de la caridad integral que no incluye solo las obras de misericordia materiales sino también la obras de misericordia espirituales. Vale decir, la misión caritativa de la Iglesia no debe, ni puede, ser reducida a servir a las necesidades del cuerpo. Es necesario y urgente atender, curar, sanar, promover las necesidades espirituales, morales, cívicas y políticas en el sentido amplio de la búsqueda del bien común. Si no, la Iglesia puede ser reducida a una caridad materialista que reduce al ser humano a una sola de sus dimensiones.
Hoy intentaré aportar algo a este debate que, gracias a Dios, existe, porque lo peor sería que ni se nos ocurriera. O peor, que los que no son creyentes o no pertenecen a la Iglesia, no nos tuvieran en cuenta en estos momentos cruciales de nuestra historia.
Lo primero, para participar en el debate, sería aclararnos de qué estamos hablando cuando nos referimos a tres términos: Iglesia, evangelización y política.
¿Qué es la Iglesia?
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I have been thinking about one of the foundations of Marxism–Leninism.
Como había sido acordado por la Comisión Electoral, el pasado sábado 10 de enero se celebró la ceremonia de asunción de la nueva Ejecutiva electa del CTDC para el período 2026-2028.