Es Cuba o la nada, no el partido único o la nada
COMUNICADO DEL CONSEJO PARA LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA EN CUBA.
“Aut Caesar aut nihil” (“o César o nada”) es la lógica del poder en Cuba. Pero esa no puede seguir siendo la lógica de la nación. El partido único o la nada no es el destino inevitable de nuestro país.
El Gobierno más peligroso para una nación ―y también para sí mismo― es el que tiene miedo a la realidad y trata de compensarlo mediante la amenaza, la coerción y la violencia. En pleno siglo XXI, ni Numancia ni Baragúa pueden seguir utilizándose como horizontes políticos permanentes. Mucho menos por parte de una élite que hace tiempo se rindió a los privilegios y al capitalismo de lujo mientras condena a las mayorías a sobrevivir dentro de un modelo agotado e incapaz ya de ofrecer esperanza, prosperidad y sentido colectivo. Ejemplos tiene la historia de hombres y gobiernos que, por enrocarse en sus posturas, tuvieron tristes finales evitables con un simple gesto de humildad.
La exageración épica es de mal gusto, no resuelve los problemas del país. Los pueblos no viven de consignas. Los valientes no pintan faroles porque saben que los guapos no construyen naciones. Y los cubanos de a pie, incluso aquellos dispuestos a sacrificarse para la mejor dulce vida de los de arriba, necesitan al menos tres comidas al día para acumular las energías mínimas que requiere la guerra. Pero esta confrontación no es necesaria ni inevitable. La mejor manera de conjurar un conflicto con los Estados Unidos es abrirse al país real. Mirar dentro antes de mirar al norte.
Desde 2021, las protestas sociales que recorren Cuba expresan el cansancio, la angustia, la rabia y la frustración acumulados de millones de ciudadanos que saben que el origen de la crisis nacional no está fuera de Cuba, sino en un modelo fallido e incompetentemente gestionado.
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Hoy escuché a una trabajadora decirme que tiene un amigo que la llamó por teléfono desde fuera de Cuba. En la conversación él le contaba su cotidianidad, cómo va progresando con su esfuerzo en la nueva etapa de vida que está empezando, y ella le iba compartiendo a su vez todas las penurias por las que está pasando. Al final de la conversación, ella le dijo: hablar conmigo es volver al pasado, porque todo lo que te comparto es un atraso increíble.
Escribo a contracorriente para compartir argumentos sobre los efectos indeseados de políticas que convergen con las ansias de libertad de los cubanos. ¿Puede el régimen reflotar y sacar ventajas de crisis bilaterales? Lo ocurrido entre febrero y mayo sugiere que sí.
He estado pensando en eso que llamamos “soberanía”
La historia constitucional de Cuba ha estado marcada por tres momentos fundacionales: el 20 de mayo de 1902, nacimiento de la primera república; el 1 de enero de 1959, triunfo de la Revolución; y la Constitución socialista de 1976, que institucionalizó el comunismo. Cada uno de estos hitos refleja un cambio de paradigma: de colonia a república demoliberal, de dictadura militar a régimen revolucionario, y finalmente de revolución a socialismo real.