More freedom of speech, but system ’still authoritarian, just operating in a different way,' said one Venezuelan.
Apr. 15.– Since U.S. forces captured Nicolás Maduro, Venezuelans have been seeing some rights return to the socialist country, such as freedom of speech, sources told The Epoch Times. This is despite the fact that top leaders from the same oppressive regime remain in power.
“Everyone is feeling that we are getting some freedom,” said 21-year-old Jacobo Malkhasian, who lives in the capital city of Caracas. “We’re getting some rights ... some possibilities to now have free speech.”
En diferentes ocasiones hemos comentado que la crisis del régimen de dominación chavista se acentuó con las elecciones primarias opositoras de octubre de 2023, de ahí en adelante la cadena de eventos sucesivos observados desde las elecciones presidenciales de julio 2024, la usurpación de Nicolas Maduro en enero 2025, su posterior extracción en enero 2026 y el interinato inconstitucional de Delcy Rodríguez forman parte de la historia política inédita de América Latina.
¿Ante ese menú de eventos contradictorios como avizorar un desenlace democrático? Para pronosticarlo no se debe recurrir a una bola de cristal, se requiere abordar si reconocemos la existencia de un liderazgo opositor capaz de conducir a un pueblo ávido de concretar un giro radical que supere la incertidumbre y la ruina de un país.
Si bien es cierto, identificamos numerosos ejemplos sobre transiciones democráticas en la historia moderna en diferentes continentes, corresponde revisar nuestra historia política del siglo XX para reconocer como la calidad del liderazgo opositor, fue fundamental para que Venezuela superara al país de caudillos y montoneras hasta alcanzar el estadio de modernidad envidiado a nivel global, cuando el pais era atractivo para la diáspora universal que reconocía en nuestro patria el sueño de libertad y prosperidad perdidas en sus naciones de origen.
Nuestro país vive una situación inédita en la historia continental al observarse en los primeros 3 meses de 2026, el descabezamiento de un mandatario de talante dictatorial en ejercicio desde 2013, siendo su relevo en el poder una presidenta interina proveniente del autoritarismo chavista, mediante intervención armada de un gobierno extranjero cuyas ejecutorias nos han convertido en un protectorado.
En las primeras de cambio hubo celebraciones desde la diáspora criolla a nivel global hasta el último rincón del territorio nacional, para luego conocerse expresiones de desencanto en el rictus popular mediante sucesivas protestas por DDHH y exigencias laborales, al reconocer a un gobierno integrado por actores responsables del apocalipsis que ha sufrido la nación en el siglo XXI.
Estos en efecto para “justificar” su presencia en Miraflores han debido ceder a las órdenes del reciente odiado imperio, procediendo a convertir a la Asamblea Nacional en una fábrica serial de leyes “pret á porter”, en el caso de una sesgada ley de amnistía, la reforma de la ley orgánica de hidrocarburos, permaneciendo en liza la ley de Minas. Es detectable el grado de sumisión al leerse en las disposiciones transitorias de la LOH, cuando se autoriza en un plazo de 180 días a modificar toda inconformidad que requiera el solicitante, es decir el capital transnacional petrolero.
Dicho esto, a la pregunta si hay una diferencia con respeto al tiránico mandato de Nicolás Maduro, podemos afirmar que sí, ¿pero a que precio?, ¿postergar plenamente la aplicación de la Constitución de 1999 claramente violada durante 25 años?, sujeta a argumentos convencionales que descalifican la decisión soberana constitucional del pueblo asumida el 28 J 2024 al elegir a Edmundo González presidente de la República.
El regreso de los trabajadores a la calle en diferentes ciudades del pais el pasado jueves señala brotes verdes en la lucha por exigir el trabajo digno, y en retomar la protesta pública como derecho a la manifestación y a la libertad de expresión, consagrado en nuestra constitución nacional y arbitrariamente desconocido por el estado.
Esta política fue la constante durante la gestión del presidiario de Brooklyn, cuando cualquier pronunciamiento público, marcha, publicación en las redes sociales se había convertido en un delito, con la consecutiva carga de persecución política desatada a lo largo del territorio nacional con todo el peso del estado, a través de tribunales inquisidores, de los colectivos conocidos como las SS del siglo XXI apoyados por el aparato policial del régimen.
Los nuevos aires que se respiran desde enero en el país conjuntamente a la decisión de los trabajadores, agrupados en diferentes centrales, corrientes sindicales, sindicatos de base ha devuelto el ánimo de la población a atreverse a plantearle cara a un gobierno ilegal e ilegítimo con su decisión de lucha por una vida digna.
Efectivamente en los días transcurridos desde el 03 de enero, febrero y marzo los reclamos se concentraban en la exigencia de libertad a los presos políticos, en las protestas de los familiares, ONGs, del movimiento estudiantil, requiriendo la libertad inmediata de los centenares de privados de libertad, mediante acciones concentradas en los numerosos centros de reclusión de la capital y el interior del país.
La relatividad del tiempo es asombrosa para algunos por ejemplo decir, parece que fue ayer o para otros es una pesadilla que tardó siglos, en todo caso depende según Einstein de la velocidad del observador y la intensidad del contexto que gravita los hechos y finalmente los determina.
Lo cierto del caso es que ha transcurrido mas de un cuarto de siglo de nuestra historia nacional, no siendo extraño recordar que en 1999 era común conocer como el librillo el Oráculo del Guerrero era vendido como “best seller”, o el arte de la guerra de Sun Tzu como pan caliente en los semáforos, a quienes seguían el verbo cautivador y agitado del recién electo presidente de la república, Hugo Chavez.
En aquellos años para todo militante chavista era obligatorio mantener en su portafolio ideológico junto al arsenal literario mencionado, el infaltable Las venas Abiertas de América Latina de Eduardo Galeano, material suficiente para inflamar el relato y el espíritu revolucionario contra todas las maldades perpetradas por el imperialismo en nuestro continente.
Aún hay más, el súmmum del ideario chavista en 1999 lo concentraba “El árbol de las tres raíces, enfocado en el pensamiento de Simón Bolívar (raíz bolivariana: independencia, igualdad, unidad latinoamericana), Simón Rodríguez (raíz robinsoniana: educación popular, originalidad americana) y Ezequiel Zamora (raíz zamorana: justicia social, tierras y hombres libres, unión cívico-militar).