| Macky Arenas es periodista, sociologa y activista catolica venezolana, con una larga experiencia de trabajo en radio, television y prensa escrita, y responsable de las webs Reporte Catolico Laico y Encuentro Humanista, dedicadas a la difusion del pensamiento humanista cristiano. |
Terremoto, desamparo y una esperanza que no cede. Venezuela, abierta en grietas visibles e invisibles, se sostiene en la fe y en la ayuda de su propia gente.
Nota: He seguido con admiración el trabajo de Macky, voz imprescindible para comprender tanto el sufrimiento como la esperanza de la Iglesia y del pueblo venezolano. En esta crónica escrita desde Caracas, relata en primera persona cómo se está viviendo la cadena de terremotos que ha sacudido el país, y cómo, en medio del abandono institucional, resurgen la solidaridad, la fe y la resiliencia de la gente sencilla.
Luis Javier Moxó Soto/ReL
Macky Arenas, periodista venezolana:
Cuando se piensa en lo que hemos vivido, la sensación es, si cabe, más fuerte que en el momento mismo en que lo sufrimos. Se pone la piel de gallina nada más recordarlo. De hecho, aún no podemos dormir bien, pues a cada rato vienen a la mente escenas de desesperación y miedo. No es fácil explicar lo que es estar en medio de un terremoto de 7,5 (dicen algunos) o de 7,8 (dicen otros).
Hay experiencias que no terminan cuando se apaga el temblor, sino cuando el alma logra descansar.
Porque los venezolanos no nos enteramos de la intensidad del movimiento sísmico por el organismo oficial del gobierno venezolano, sino por datos que llegaban desde la vecina Bogotá.
La situación es caótica, a pesar de lo que algunos alcaldes, organizaciones vecinales y servicios de atención a emergencias están haciendo. Los recursos son precarios y la inacción de las autoridades nacionales revela lo que todos temíamos: que Venezuela no podría hacer frente con éxito a una contingencia semejante. No obstante, sí se ha puesto de manifiesto todo lo que los venezolanos podemos hacer unos por otros a la hora de una tragedia. Y esta lo es.
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Mi padre un piadoso apostólico, católico y romano solía decirnos cuando el hogar se inundaba de tribulaciones, “hijos esas son pruebas que nos manda el Señor”, hoy décadas después de todo lo que ha acontecido en la Venezuela del siglo XXI me pregunto cuanta más calamidad tiene que sufrir el pueblo venezolano para reconstruir el país que fue el pasado siglo un lugar sostenible y de vida digna.