A medida que transcurre el año 2026 se multiplican los llamados de propios y extraños al éxodo, exigiéndole el retorno inmediato al país a partir de la consideración que la situación cambió en Venezuela y amerita el aporte inmediato de sus ciudadanos dispersos por el mundo, quienes deben al sonido del clarín de la patria presentarse presurosos en su territorio.
Sin mediar palabras ni conjeturas se insta a más de 9 millones de personas, las cuales partieron, perdiendo en la mayoría sus bienes y modos de vida para arrancar de cero en otros países, donde fueron tratados con benevolencia en algunos o con discriminación y xenofobia en otros, a tal extremo que permanecen en la incertidumbre al desconocer en tierras extranjeras o en su pais el próximo paso que les garantice seguridad parcial o plena individual y familiar.
Veamos la dimensión aproximada de la diáspora venezolana:
- Colombia: 2.856.123,
- 2. Peru: 1.662.889,
- 3. Estados Unidos: 1.168.271,
- 4. Chile: 728.586,
- 5. Brazil: 626.885,
- 6. España: 518.918,
- 7. Ecuador: 489.528,
- 8. Argentina: 223.455,
- 9. República Dominicana:124.123,
- 10. Mexico:110.252,
- 11. Portugal:102.354,
- 12. Panama: 94.435,
- 13. Italia 64.521,
- 14. Uruguay 41.256,
- 15. France 31.325. Fuente: MPI, UN, The Guardian.
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A finales de la década de los 70, un gran visionario hizo esta atrevida afirmación: “Este siglo 20 será recordado por la caída del comunismo y será identificado como el experimento social, económico y político más doloroso y destructor de la historia de la humanidad.” Creo que, en estos momentos, esta frase se le puede aplicar a Venezuela. Porque lo que ha sucedido en ese país es tan horripilante que, como afirmara J. Edgar Hoover, eterno director del FBI, es tan horrible que la gente se niega a creerlo y lo califican como mentiras del imperialismo.