La ola de las nuevas derechas arrancó con las victorias electorales presidenciales de Javier Milei en Argentina en noviembre de 2023 y de Donald Trump en los Estados Unidos en noviembre de 2024.
A partir de entonces se han sucedido triunfos electorales de fuerzas políticas afines en países tales como Paraguay, Bolivia, Chile, Ecuador, Honduras, Costa Rica, Panamá, República Dominicana, y más recientemente esta semana se les unen los nuevos gobiernos de Keiko Fujimori en el Perú y de Abelardo de la Espriella en Colombia. El péndulo se ha movido hacia la derecha.
El fenómeno de las nuevas derechas representa una de las tendencias políticas más representativas del siglo XXI. Recibe varias denominaciones: derecha radical, derecha populista, alt-right, derecha postliberal, extrema derecha…etc. pero en general se trata de unas opciones muy diferentes a las derechas clásicas liberales o incluso conservadoras y muy distantes de los partidos socialcristianos, socialdemócratas y progresistas que han caracterizado durante décadas la política latinoamericana y mundial. En los círculos de izquierda se les suele clasificar como “extrema derecha”, aunque algunas de sus opciones tienden a una mayor moderación.
Los movimientos de nueva derecha han mostrado una notable variedad de tonalidades y estilos e incluso algunas mezclas de diferentes procedencias doctrinarias. No existe una sola forma de ser parte de las nuevas derechas, aunque por lo general tienden a alinearse con la administración y la política exterior estadounidense durante el segundo mandato del presidente Donald Trump y su Secretario de Estado Marco Rubio. Por ejemplo, todos los gobiernos de las nuevas derechas en nuestro continente son miembros del Escudo de las Américas, una coalición de seguridad hemisférica lanzada por los Estados Unidos el 7 de marzo de 2026. Asimismo, por lo general, las nuevas derechas son afines, aliadas y amigas del Estado de Israel.
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La ola de las nuevas derechas arrancó con las victorias electorales presidenciales de Javier Milei en Argentina en noviembre de 2023 y de Donald Trump en los Estados Unidos en noviembre de 2024.
Cuando la disuasión deja de ser eficaz y el martirio se convierte en doctrina, el equilibrio estratégico se transforma en amenaza existencial para las sociedades abiertas.
administration has recently been fighting with the Smithsonian Museum of American History, which has evolved into a museum ambivalent about America.
Acaba de finalizar el máximo evento del deporte mas popular del planeta como decía un periodista, efectivamente, el mundial no resuelve los problemas de la humanidad, pero al menos durante los 40 días de duración configuró un alivio temporal a las tribulaciones que ahogan a los pueblos en los cinco continentes. Y eso ya es bastante. Las imágenes lo dicen todo. Habitantes de Gaza viendo entre escombros los partidos de futbol, en Bangladesh donde existe una entrañable devoción por Argentina muchedumbres festejando el buen andar de la albiceleste, en Kiev a pesar de los cruentos bombardeos rusos en cafés y tiendas compartían la animosidad de los partidos, y hasta en Venezuela a pesar del castigo de la naturaleza con los espantosos sismos en mas de una tasca festejaron triunfos de sus favoritos. Esta realidad se esparce por todo el planeta.
In real-time, we are watching authoritarians bend democracy to their will by disregarding the constitution, rigging election rules, smearing journalists and political opponents, weaponising algorithms, and eroding oversight. To say it’s a game of chess versus checkers doesn’t even cover it because, actually, they’re rewriting the rulebook mid-game.