He estado pensando en que es tiempo de levantar la cabeza
No es un secreto para nadie que, a raíz de los últimos sucesos ocurridos en Venezuela, se ha disparado la esperanza de que ocurra un cambio radical en Cuba que permita el final de la dictadura y el inicio de una era de democracia y prosperidad.
Sin embargo, junto a la esperanza, el miedo ha hecho nido en los corazones de muchos cubanos. Un miedo que está alimentado por la inseguridad de no saber qué va a pasar ni cómo, pero no sólo por eso.
Creo que también, como pueblo, le tememos al cambio.Cuba es un desastre, pero es “nuestro” desastre, en el cual hemos aprendido a movernos y a sobrevivir.
Sabemos cómo y dónde encontrar comida, cómo resolver lo que vamos necesitando en la casa,dónde buscar los medicamentos. Hemos aprendido a lidiar con los apagones, sabemos cómo protegernos de la represión, cómo cuidarnos de la violencia creciente… Y hemos aprendido a “desconectar” situaciones que deberían preocuparnos pero que, en un estado de supervivencia, pasan automáticamente a un segundo plano, como la educación cada vez más deficiente de nuestros hijos, o su falta de futuro. Vivimos hundidos en la noche, pero hemos aprendido a sentirnos seguros en nuestra oscuridad.
Y sin embargo, ¿no estamos ya hartos de vivir en la miseria, en la necesidad, en la falta de oportunidades?, ¿no estamos hartos de que nos manipulen y nos atiborren la mente con mentiras y discursos vacíos?, ¿no estamos hartos de hablar con miedo, de actuar con miedo, de vivir con miedo?
- Hits: 66
He estado pensando en que es tiempo de levantar la cabeza
Cada vez más se habla del papel de la Iglesia en la sociedad y especialmente en los procesos de transición. Entonces pareciera que no tenemos clara la misión que Jesucristo le encargó a su Iglesia. El título de esta columna es un reflejo inexacto de las diatribas que se suscitan, tanto al interior de nuestras comunidades como en el seno de la sociedad de la que formamos parte. Unos oponen “evangelización” a la acción social de la Iglesia y el compromiso político de los laicos. Otros confunden la política con la “politiquería”. Otros confunden la política cívica con la política partidista. Y otros confunden la misión de los pastores con la misión de los fieles laicos en los ambientes sociales y políticos. Confundir los términos puede ser consecuencia del analfabetismo cívico y religioso que sufrimos todos los cubanos; puede desorientar, dividir a la Iglesia y discriminar personas, sean pastores o laicos, sea dentro de la Iglesia o en la vida social.
Como había sido acordado por la Comisión Electoral, el pasado sábado 10 de enero se celebró la ceremonia de asunción de la nueva Ejecutiva electa del CTDC para el período 2026-2028.