United Nations, Oct.1 (DPnet).– Security Council votes are increasingly leaning in favor of Rebeca Grynspan (right in the photo). The results of the 4th straw poll (Sept.29) were as follows:
Rebeca Grynspan (Costa Rica) 10 Encourage, 3 Discourage, 2 No Opinion Carolyn Rodrigues-Birkett (Guyana) 8 Encourage, 6 Discourage, 1 No Opinion Rafael Grossi (Argentina) 8 Encourage, 7 Discourage
Therefore, the election process remains firmly in the hands of the UN Security Council. The 193-member General Assembly only votes after the Security Council delivers a formal, singular nominee.
United Nations, Sept.29 (DPnet).– The 2026 United Nations Secretary-General selection is underway to choose a successor for António Guterres, whose second term ends on December 31, 2026.
Current Status and Straw Polls
The UN Security Council held its third secret straw poll on September 18, and the fourth one on September 29.
Costa Rica’s Rebeca Grynspan (right in the photo) led the September poll with nine "encourage" votes. She is the head of UN Trade and Development (UNCTAD) and former Vice President of her country.
Guyana’s Carolyn Rodrigues Birkett (left in the photo) followed closely behind. She is Guyana's Ambassador to the UN.
Argentina's Rafael Mariano Grossi is known as the third favorite candidate.
While straw polls indicate levels of backing, no candidate has secured a definitive consensus or formal nomination from the Security Council yet
The UN Security Council held a fourth non-binding straw poll Tuesday as the race to succeed Secretary-General Antonio Guterres moves into its next stage. French envoy to the UN Jerome Bonnafont, who is the term president of the Security Council for September, confirmed that the fourth round had been completed. “The fourth round of straw polls has taken place. Each candidate will be informed of the results through the respective permanent representatives of nominating member states," Bonnafont told reporters.
The iron air battery is the first credible 100-hour grid storage technology to reach commercial operation. It is hopeless at being fast or efficient, and it is brilliant at being cheap per unit of energy stored. That inversion is the whole story. Lithium optimises power and efficiency at the expense of energy-capacity cost; iron-air optimises energy-capacity cost at the expense of power and efficiency. They are not competitors so much as opposite ends of a duration curve.
Iron air batteries appear poised to play, at the least, an important niche role in the emerging electric age. A very recent example of this is the $750 million equity financing that Form Energy secured this week, raising the total investment in that iron air battery manufacturer to over $2 billion. Iron air batteries offer long-duration electricity storage and at $33 per kilowatt-hour of charge, they cost far less than lithium ion batteries.
Let's imagine California were to fulfill its electrification goals by relying exclusively on solar power and iron air batteries. Could these batteries cost-effectively store summertime solar electricity surpluses to cover wintertime solar electricity deficits? How would that look?
With a discharge cycle of up to 100 hours and a capacity of 3 megawatts per acre, iron air batteries can store 300 megawatt-hours per acre. That's more than twice the storage density of lithium ion batteries, which at a capacity of 30 megawatts per acre but only 4 hours of discharge capacity, only store 120 megawatt-hours per acre.
Las condiciones de extrema pobreza, analfabetismo e injusticia social en la región norte del Perú, particularmente a lo largo de la frontera con el Ecuador, se remontan a siglos de abuso y explotación que persistieron hasta principios de los años 1960. En el departamento de Piura, específicamente en la zona de Chulucanas, los campesinos indígenas vivían en condiciones de pobreza sistémica, abandono social y aislamiento y gran parte de la población rural e indígena estaba sometida a un sistema semi-feudal enmarcado en extensas "haciendas".
Los ricos latifundistas controlaban la gran mayoría de la tierra fértil, mientras que las familias nativas trabajaban como arrendatarios (peones). La mayoría sólo recibía a cambio de su trabajo una pequeña parcela de tierra de mala calidad para cultivar sus propios alimentos. El analfabetismo estaba muy extendido y esa situación los afectaba aún más porque entonces la ley peruana vinculaba el derecho al voto con la alfabetización. Como resultado, la gran mayoría de la población indígena estaba políticamente marginada y carecía de voz.
Aislamiento y miseria
La infraestructura en el norte de Piura era casi inexistente antes de los años 1960.
Las comunidades en las tierras altas andinas estaban completamente aisladas de las principales ciudades debido a la falta de caminos pavimentados.
No había electricidad, agua corriente ni sistemas de alcantarillado en las zonas rurales.
La atención médica y la educación formal eran un lujo raro. El hambre y la desnutrición eran comunes, especialmente durante las crisis climáticas cíclicas como El Niño, que trajeron sequías devastadoras o inundaciones intensas a la región.
Debido a las vastas distancias y una grave escasez de sacerdotes, la Iglesia católica prácticamente no tenía presencia permanente en las montañas. Muchas aldeas indígenas verían a un sacerdote itinerante sólo una vez al año, si es que llegaba alguno al lugar. Esta falta de atención pastoral significó que, si bien la gente practicaba una forma de catolicismo popular, estaba fuertemente mezclada con tradiciones sincréticas y creencias ancestrales prehispánicas, a menudo quedando vulnerables a la explotación por parte de comerciantes religiosos locales o carentes de estructuras comunitarias de apoyo.
El «socialismo democrático» es una conveniencia retórica, no una categoría política coherente. Es un oxímoron porque los fines del socialismo —la propiedad colectiva o el control estatal decisivo de los medios de producción, la subordinación de la propiedad privada, la cultura y las señales del mercado a un plan integral de justicia social, y la reconfiguración de las relaciones humanas según un modelo moral igualitario— no pueden alcanzarse ni mantenerse por medios democráticos. Su aplicación requiere coacción. La coacción a esa escala corroe las mismas instituciones que hacen posible la democracia. El patrón histórico es constante: lo que comienza como una promesa de empoderamiento popular se endurece hasta convertirse en una administración autoritaria y, con frecuencia, en un control totalitario.
El socialismo no es, ante todo, un ordenamiento económico. La economía es el instrumento. El proyecto más profundo es político y antropológico: el rediseño de la sociedad para que el interés privado, la autoridad tradicional y la asociación espontánea cedan ante una concepción dominante del bien. Los derechos de propiedad, los contratos, las formas familiares, la producción cultural e incluso el lenguaje moral deben alinearse con esa concepción. Una vez que el objetivo es una reestructuración integral en lugar de una redistribución gradual, las herramientas de la deliberación democrática se convierten en obstáculos. Los votantes pueden rechazar el aumento de los impuestos, las nacionalizaciones, los códigos de expresión o las imposiciones curriculares. Los mercados pueden generar desigualdades que el plan no puede tolerar. La sociedad civil puede dar cobijo a asociaciones disidentes. En ese momento, el proyecto socialista debe o bien retroceder o bien sortear los obstáculos. Sortearlos es la opción más habitual.
El siglo XX nos lo demuestra. Los bolcheviques, tras hacerse con el poder en nombre de los trabajadores, reprimieron rápidamente a los partidos socialistas rivales, a los sindicatos independientes y a la prensa libre. El partido de Vladimir Lenin había entrado en el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso como una facción; salió de él como el monopolio del poder. La China de Mao, la Cuba de los Castro, el Bloque del Este después de 1945: todos comenzaron con el discurso de la liberación popular y terminaron con un régimen de partido único, policía secreta y la criminalización de la iniciativa privada. Incluso los experimentos más moderados que mantuvieron una competencia multipartidista formal —el Chile de Allende, durante un tiempo— se basaron en la presión extralegal, la expropiación sin una compensación fiable y la polarización de las instituciones hasta que el orden constitucional se derrumbó. Este patrón no es casual. Cuando el Estado reclama la autoridad para reasignar el capital, la mano de obra y el capital cultural según un único plan, también debe reclamar la autoridad para silenciar, reeducar o liquidar la resistencia. La democracia, que presupone elecciones disputadas, un poder judicial independiente y esferas privadas protegidas, no puede sobrevivir indefinidamente a esa reivindicación.
Ms Baki nomination was formalized by Tonga, which considered that his diplomatic career could contribute to strengthening multilateralism and international cooperation.
Seven candidates remain in the race.
United Nations, Sept. 4 (DPnet).– Ecuador 's former trade minister Ivonne Baki became the eighth candidate for Secretary-General of the United Nations (UN) by mid August after being nominated by Tonga to succeed António Guterres , whose term expires on December 31. Tonga's Permanent Representative to the UN, Viliami Va'inga Tone, formalized the candidacy in a letter addressed to the President of the General Assembly, Annalena Baerbock , and the President of the Security Council, currently Danish Representative Christina Markus Lassen .
However, after the first round concluded, Ecuador's Ivonne A-Baki threw her hat into the race to succeed Antonio Guterres, who will complete his second five-year term on December 31, 2026.