¿CÓMO EVALUAR PROPUESTAS, PROGRAMAS Y TRABAJO EN EQUIPO?
Por Dagoberto Valdés Hernández
Lunes, 11 de mayo de 2026
Un cambio de perspectiva importante podemos percibir que está ocurriendo en Cuba, Isla y Diáspora: ante la inminencia de un cambio, se está mirando más hacia el futuro de la nación, aunque sin perder la memoria del pasado.
Hace muy poco tiempo pensar, prever y hacer una prospección estratégica del futuro de Cuba era considerado por algunos un ejercicio superfluo y para otros era trabajar en la utopía. El Centro de Estudios Convivencia tiene una experiencia de más de 11 años de haber sido evaluado con ambos adjetivos: superfluo y utópico. Sin embargo, es bueno reconocer como un cambio positivo que, de pronto, vale decir en los últimos meses o quizá, un año, se ha tornado lógico, urgente y acelerado, prepararse para el futuro que ya está aquí a las puertas.
No obstante, las premuras, las precipitaciones, las improvisaciones, no son buenas en los procesos de cambio, ni en ninguna transición política, económica y social. Mucho más en los procesos de sanación del daño antropológico causado por el totalitarismo comunista durante casi siete décadas. Todo cambio estructural, sistémico, humano, debe realizarse desde la experiencia, el estudio, el análisis de la realidad que se pretende cambiar; desde la experticia de muchos y la visión de otros, pero sobre todo desde la previsión, la prudencia política, la trayectoria moral, los principios éticos y las actitudes cívicas, todas vividas y probadas, durante años, en el sacrificio y la coherencia entre lo que se cree, se piensa, se dice y se hace.
La historia de Cuba nos proporciona demasiados casos de demagogia en que las palabras y los discursos engañaron a las masas que buscaban a un mesías, salvador, iluminado y aspavientoso, que hablara bonito, prometiera el cielo e improvisara lo que la gente quería escuchar mientras nada de eso se correspondía con lo que hacía. La historia de Cuba está llena de caudillos, “manengues”, “francotiradores”, “electrones libres”, “encantadores de serpientes”, líderes populistas y populacheros, a quienes se siguió ciegamente sin, primero, averiguar bien hacia dónde nos querían conducir. Ese ha sido el error más grave que ha llevado a Cuba a todas las tiranías y a todas las desgracias y crisis nacionales.
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¿CÓMO EVALUAR PROPUESTAS, PROGRAMAS Y TRABAJO EN EQUIPO?

El Acuerdo de Liberación establece un plan de transición estructurado, desarrollado por la sociedad civil y líderes de la oposición cubana, y subraya que cualquier estabilidad duradera en Cuba debe construirse sobre la base de los derechos humanos y la libertad política, y no sobre la represión. El Acuerdo contempla un proceso que culminará con elecciones libres, justas y multipartidistas.