Los procesos políticos de numerosos países a nivel global se identifican en la historia contemporánea, en el calendario gregoriano vigente desde finales del siglo XVI al establecerse los meses de enero a diciembre para la distribución del tiempo en un año. En ese contexto el mes de julio representa para Francia el mes de su revolución primigenia y la unidad nacional, para EEUU su independencia presto a celebrar este año su 250 aniversario, incluso para Venezuela se celebra el día de la Independencia.
En el caso venezolano debemos agregar otro mes emblemático como es el mes de enero, en cuyo período han ocurrido verdaderos terremotos políticos que han signado nuestra historia contemporánea. Comenzamos por 1936 cuando el flamante presidente interino General Eleazar López Contreras designado luego de la muerte del dictador Juan V. Gómez en diciembre de 1935, trazó las grandes líneas de su Programa de Febrero, caracterizando una transición marcada por la liberación de presos políticos, el restablecimiento de garantías constitucionales tras las protestas populares y la creación de un nuevo gabinete modernizador, sentando bases para el Estado moderno con la creación de ministerios, instituciones y leyes sociales, impulsando una apertura democrática inicial y modernización institucional.
De allí conocimos el emblemático 23 de enero de 1958 cuyo significado fue el fin de la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez, marcando el inicio de la democracia y la libertad tras casi una década de represión, censura y violación de derechos humanos y la liberación de miles de presos políticos de manos de la Seguridad Nacional, mediante un levantamiento cívico-militar que llevó al exilio al dictador y abrió paso a un gobierno de transición y la construcción de un sistema democrático. Es conocido como el "Día Nacional de la Democracia" en Venezuela, simbolizando la lucha popular contra la opresión.
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New York, Ene.5 (DPnet).
