El año 1936 marca un hito en la historia moderna de nuestro país además de significar como dijera Mariano Picón Salas la entrada de Venezuela al siglo XX tras 27 años de cruenta dictadura gomecista, fue escenario en el lapso político de transición gobernado por el General Eleazar López Contreras, para el surgimiento de los partidos políticos y al mismo tiempo de la irrupción del sindicato como actor social representante de los trabajadores.
Su conformación desde sus inicios tuvo un olor y un color petrolero, tanto en los antecedentes de la primera huelga petrolera de 1925, como en las sociedades mutuales obreras remitidas a la clandestinidad por el dictador Juan Vicente Gómez quien en contubernio con las transnacionales petroleras perseguían y desaparecían a quien osara mentar la mala palabra llamada “sindicato”.
Los vestigios de aquellas sociedades de mutuo socorro se pueden visualizar en las fachadas de algunas casas cercanas al antiguo mercado de Cabimas, identificadas como Sociedad de Obreros del Bien, o a un costado del Teatro Baralt en Maracaibo la Sociedad de Obreros del Bien. Estas organizaciones incipientes fueron el germen de la primera generación de sindicalistas que de occidente a oriente fundó los primeros sindicatos en nuestro país.
De ellos destaca el Sindicato de Obreros y Empleados Petroleros de Cabimas (SOEP), fundado el 27 de febrero de 1936 en el cine Variedades de Cabimas (Zulia), es reconocido como el primer sindicato de Venezuela. Surgió tras la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, liderado por figuras como Manuel Taborda, Jorge Hernández y Valmore Rodriguez, bajo el lema "Luchar siempre luchar”, hoy próximo a cumplir su 90 aniversario.
- Hits: 49
La retirada del personal cubano de Venezuela no es un detalle menor: es el símbolo de un régimen que se desmorona y de una alianza que ya no puede sostenerse.
Al cumplirse 40 años del fallecimiento de
Bajo el título de “amnistía” la dictadura de Venezuela adelanta un proyecto de ley que legitima su legislación que viola derechos humanos, que da legalidad a actos de fiscales y jueces que usan la justicia como instrumento de represión y de terrorismo de Estado, que afirma la institucionalidad del sistema de prisión y tortura, y de esta manera protege a los miembros del cartel narcoterrorista del reo Nicolás Maduro. Con el sofisma de liberar a sus víctimas la dictadura de Venezuela está dando impunidad a los verdugos.