La retirada del personal cubano de Venezuela no es un detalle menor: es el símbolo de un régimen que se desmorona y de una alianza que ya no puede sostenerse.
Durante dos décadas, La Habana fue el sostén político, médico y de inteligencia del chavismo. Hoy, ese respaldo se evapora, dejando a Delcy Rodríguez más sola que nunca.
El repliegue que desnuda la fragilidad.
Cuba no se va por capricho, se va porque entiende que el terreno venezolano es cada vez más hostil y que su influencia ya no garantiza estabilidad. La salida de médicos y asesores de seguridad es un golpe directo a la estructura que mantenía en pie al gobierno. Programas sociales como Barrio Adentro se tambalean, y la maquinaria de inteligencia pierde uno de sus pilares.
El pueblo habla: encuestas que marcan el rumbo.
Las encuestadoras serias lo confirman: María Corina Machado concentra la preferencia popular, mientras Delcy Rodríguez se hunde en la impopularidad. Este dato no es anecdótico, es la prueba de que los venezolanos quieren transición, quieren cambio, quieren futuro. La aceptación ciudadana hacia María Corina es el verdadero motor de la nueva etapa que se abre.
El regreso de los opositores: un desafío al poder.
María Corina anuncia su retorno, Edmundo González promete volver “como presidente”. Estos gestos no son simples declaraciones: son desafíos directos al poder establecido. Que Delcy los tolere, aunque sea de manera táctica, es una señal de que el régimen ya no puede imponer el silencio absoluto. La oposición regresa porque sabe que el terreno político está cambiando.
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La retirada del personal cubano de Venezuela no es un detalle menor: es el símbolo de un régimen que se desmorona y de una alianza que ya no puede sostenerse.
Al cumplirse 40 años del fallecimiento de
Bajo el título de “amnistía” la dictadura de Venezuela adelanta un proyecto de ley que legitima su legislación que viola derechos humanos, que da legalidad a actos de fiscales y jueces que usan la justicia como instrumento de represión y de terrorismo de Estado, que afirma la institucionalidad del sistema de prisión y tortura, y de esta manera protege a los miembros del cartel narcoterrorista del reo Nicolás Maduro. Con el sofisma de liberar a sus víctimas la dictadura de Venezuela está dando impunidad a los verdugos.
A medida que transcurre el año 2026 se multiplican los llamados de propios y extraños al éxodo, exigiéndole el retorno inmediato al país a partir de la consideración que la situación cambió en Venezuela y amerita el aporte inmediato de sus ciudadanos dispersos por el mundo, quienes deben al sonido del clarín de la patria presentarse presurosos en su territorio.