Los venezolanos en la diáspora tenemos pleno derecho a la “participación política” en nuestro país y al protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, y lo vamos a ejercer. En defensa de nuestros derechos es el título que dimos al documento que 45 organizaciones de la sociedad civil venezolana, desde distintos países de las Américas y Europa, suscribimos el pasado 23 de julio, víspera de la conmemoración del Natalicio de El Libertador. Allí anunciamos que comenzaríamos a actuar ya, “tomando la decisión de organizarnos para concretar nuestra participación” en la vida política de Venezuela, en sus elecciones de carácter nacional, “en referendos, en consultas populares o en cualquier otro medio de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía”.
Hemos decidido constituir una Plataforma Internacional por Venezuela para desde ella, de manera organizada y sistemática, con participación de todas las organizaciones de la sociedad civil venezolana en la diáspora que así lo deseen, así como con la decidida actuación de personalidades comprometidas con la defensa de nuestros derechos políticos y civiles, avanzar en la puesta en marcha de una ONG con sede en el Estado de Florida, Estados Unidos, con proyección continental y mundial, para asegurar y hacer viable la participación de los venezolanos en el extranjero en el acontecer político nacional, y lograr el restablecimiento de un sistema democrático regido por los cánones de la Declaración de los Derechos Humanos.
Desde VenAmérica hemos promovido esta idea, habiendo encontrado tierra fértil en hermanos venezolanos que se encuentran por igual en la casa grande, Venezuela, o esparcidos por el mundo. Nos alegra estar coincidiendo con otros que junto con nosotros, o tal vez incluso antes, han pensado en idénticas o semejantes acciones, marchando ahora juntos en el propósito de defender nuestros derechos.
- Hits: 2846
Comenzaré con dos constataciones, que dan cuenta de parte del estado del sindicalismo en Venezuela hoy. La primera es que la palabra sindicato, está vedada en la mayoría de los espacios laborales, sobre todo los que están ubicados en el sector privado de la economía; de tal manera que las personas evitan hablar de ello y si lo hacen son muy discretas. La segunda, es el desprestigio sistemático al que han sido sometidas nuestras organizaciones sindicales, con el objeto de que carezcan de reputación y credibilidad alguna. Es así, que como consecuencia de esto último no es extraño observar falta de apoyos a la dirigencia, lo que se traduce en la soledad de la misma y por supuesto en la desconexión con la base de sus agremiados y agremiadas. Esta situación nos pone en minusvalía, en el terreno político, donde se expresan las contradicciones de intereses.

