
Al inicio de esta irrazonable Guerra de Rusia Vs Ucrania, como a todo mundo, me sorprendió provocándome un choque emocional por mi inocencia vaquera. Yo realmente pensaba que este tipo de conflictos jamás los volveríamos a ver. Que el Complexo Militar-Industrial tendría suficiente para hartarse de ganar dinero con guerras lejos del continente europeo. Guerras sin el potencial de convertirse en un evento mundial, como la que se acaba de iniciar. Con el movimiento de los factores que constituyen las economías como el precio del petróleo y derivados, cotización de monedas, precios de algunos commoditys, los otros miembros de la Cabal estarían también saciando sus voraces apetitos de ganancias.
Sin embargo, después de reponerme de la sorpresa y salir de mi huelga de información clásica y letal, inicié otro tipo de análisis ya en sociedad de todas las fuentes a las que he acudido durante muchos años. De inmediato me di cuenta de que infinidad de piezas no se acomodaban en mi rompecabezas. La primera, aunque no tan sorpresiva, sería la información en cascada de parte de las prostitutas de la media que han ya han fabricado la historia para la peonada. Y, se inicia con un Putin diabólico, un pequeño país siendo violado, un Biden flotando en hipocresía anunciando la expropiación de activos de los oligarcas rusos. Y, pregunto ¿Cómo se atreve a escupir hacia arriba? Me sorprendió la especial agresividad de las prostitutas de la media global.
No pretendo defender a Putin, él no necesita de mi ayuda. Lo que si pretendo es llegar a la verdad de un conflicto que, a su inicio, no le encontraba pies ni cabeza. La conducta de Putin, dibujada por las prostitutas, era algo que solo se podría entender diagnosticándolo como un psicópata desbocado, y ese no es Putin, un hombre que tiene un control pretoriano de sus pensamientos y sus acciones. Y, ahora pregunto ¿un hombre de ese perfil, solo porque amaneció de mal humor, va a llevar al mundo hacia otra guerra total en Europa? Porque la crisis económica global ya se está dibujando y a mi no me gusta como luce. El petróleo llega a $120 dólares y el gas siguiéndolo de cerca como también todos sus derivados. Aparece la inflación con ganas de arribar al fatídico fenómeno inventado por Carter, Estagflación, inflación sin crecimiento.
Entonces las clásicas preguntas de Sherlock Holmes ¿A quien beneficia este rancio batarete? ¿Quién produce y distribuye petróleo, gas y todos sus derivados y le beneficia el aumento de sus precios? Mediante estas preguntas pudiéramos pensar que el beneficiado es Rusia, o quizá Venezuela, o México. Pero, tal vez también EU que en estos momentos pudiera activar la producción que Biden ha detenido y trata de que nunca se active. Pero no, eso no es posible, iría en contra del Plan Verde de las chicas morenas. Ahora, en todos los eventos de esta magnitud, sabemos que la mano que mece la cuna siempre es la de las Elites Globales. Pero, provocar algo tan peligroso debe tener propósitos muy superiores.
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Muchos le darían en ese entonces, toda la razón a Platón. Sófocles estaba convencido de que no había mayor mal que la anarquía. Napoleón Bonaparte reconoció el despropósito de este vicio de la violencia, diciendo que la anarquía es el trampolín hacia el poder absoluto. Es más, Albert Einstein, paradigma científico del siglo XX, vio en la política un péndulo cuyas oscilaciones entre la anarquía y la tiranía están alimentadas por ilusiones que se reciclan. O sea, que la anarquía parece ser un mal social inescapable y para muchos ambiciosos ideólogos y políticos, es justificable.
Cargando una preocupación por la situación mundial que, aun ejecutando grandes esfuerzos para ocultarla y sea imposible conocerla, es de una gravedad que supera las más grandes hecatombes políticas, sociales, económicas que la humanidad haya enfrentado, decidimos hacer algo especial. Con los milagros de la creatividad y la inteligencia tecnológica, organizamos un gran Simposio con las mentes más grandes que han transitado por la historia, provocando esos parteaguas con los cuales la han cincelado a veces para bien y otras para mal.
Soy suscriptor y admirador del periodismo de El País de España y de lo que producen sus redacciones en los países americanos. En estos días leí mucho de lo que expresó su director sobre el criterio editorial y sobre lo que dijeron sus periodistas en el Congreso de la Lengua en Arequipa. Sin embargo, me permito hacer la siguiente reflexión para evitar que se caiga en la arrogancia periodística. Hablaron mucho sobre el lenguaje, pero quiero referirme al sesgo moral del lenguaje periodístico.
Recently, our local paper here in Wisconsin published an op-ed disguised as a news story bemoaning the "far right riding high" under Trump. It assumed the usual myth that the "far right" differs significantly from the "far left", suggesting that sensible people meet in the middle. It's been 100 years since the turf war over Poland between the so-called "far right" German socialist Nazis and the "far left" Russian socialist communists kicked off World War II, but the beat goes on.