El 11 de junio, durante su reunión de primavera en Orlando, los obispos de los Estados Unidos se congregarán en la Basílica Santuario de María, Reina del Universo, para consagrar a los Estados Unidos al Sacratísimo Corazón de Jesús. Esta consagración celebrará el 250º Aniversario de los Estados Unidos; es decir, el ducentésimo quincuagésimo aniversario de la firma de la Declaración de Independencia.
Al vincular el 250º aniversario de la Declaración de Independencia con la devoción al Sagrado Corazón, los obispos nos invitan a reflexionar con gratitud sobre las bendiciones que Dios ha derramado sobre nuestra nación; sin embargo, al mismo tiempo, la devoción al Sagrado Corazón exige que consideremos de qué manera podemos fomentar la verdad, la justicia y la caridad en la vida estadounidense. De este modo, nuestras
celebraciones en torno al 4 de julio promoverán un patriotismo constructivo y con visión de futuro, en contraposición a un nacionalismo divisivo, excluyente y ciego.
En su libro Memoria e identidad, San Juan Pablo II escribió sobre la diferencia entre un patriotismo constructivo y un nacionalismo destructivo: “El patriotismo es el amor por todo aquello que concierne a la propia patria: su historia, sus tradiciones, su lengua, sus características naturales. Es un amor que se extiende también a las obras de los compatriotas y a los frutos de su genio. Mientras que el nacionalismo implica reconocer y buscar el bien de la propia nación exclusivamente, sin tener en cuenta los derechos de los demás, el patriotismo es un amor por la propia patria que reconoce a todas las demás naciones derechos iguales a los que reclama para la propia”. El patriotismo, en otras palabras, conduce a un amor social debidamente ordenado.
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El texto, prologado por el Sociólogo e Ideólogo
There is no realistic scenario imaginable that does not include Californians consuming at least another five billion barrels of oil before the state achieves its much touted official goal of a “clean energy future.” Here are the numbers:
El libro sagrado de la India, el Bhagavad Gita, comienza con el príncipe Arjuna, repleto de dudas en pleno campo de batalla. Teme verse obligado a asesinar a sus enemigos, quienes también son sus parientes, y que esa acción impía cargue su alma de pecado. En ese oscuro momento, Krishna, la suprema divinidad, le revela que está obligado a cumplir con su deber de guerrero. Gracias a ese instante de lucidez, Arjuna acepta que, por encima de sus afectos familiares, su misión es restaurar el orden político sin buscar beneficios personales.
Anoche, 14 de mayo, se celebraba en Pekin la cena de bienvenida para el presidente Trump y su comitiva ofrecida por el presidente Xi. Ambos dirigieron mensajes que se pueden interpretar como buenos augurios de una relación que, el mismo Xi, sorpresivamente afirmaba es la más importante del mundo. Trump respondía en los mismos términos positivos, pero, sin que alguien se diera cuenta, estaba iniciando un proceso histórico con el que ya ha cambiado el mundo. Tal vez por eso llegaba con toda la caballería mundial con emprendedores representado $3 trillones de dólares.