La educación nos hace libres. No hay países subdesarrollados.
El subdesarrollo está en la mente del individuo.
Msr. J.J. Salcedo Guarín
Las verdaderas revoluciones son pacíficas y constructoras. Eso lo demuestra un proyecto educativo que nació en Colombia, encaminado a solucionar el problema de la violencia que degeneró en terrorismo, azotando al país como la ha hecho por más de un siglo.
La idea de las escuelas radiofónicas, implementada por un sacerdote y un grupo de educadores en el valle de Tenza, fue diseminada exitosamente a través de Radio Sutatenza y Acción Popular en los campos colombianos (1947-1989). Ese programa alfabetizó a 5 millones de colombianos en poco más de cuatro décadas. Amenazado por los desintereses y recelos políticos y religiosos, la negligencia social y la incultura de la violencia, su creador terminó sus días exiliado en Miami, tratando de que no se extinguiera la llama.
Los herederos del legado, entre ellos muchos de sus exalumnos, lo consideran un apostolado y esperan que una nueva generación de lideres reactive el proyecto, cuyas admirables ideas son ahora estudiadas y aplicadas en otros países y lugares del mundo.
Con ese fin es que se fundó en 2021 la Academia de Historia y Medios de Comunicación Monseñor José Joaquín Salcedo Guarín, una institución dedicada a la investigación y difusión del pensamiento, ideas y obra del sacerdote, fundamentada en la educación a través de la comunicación. Msr. Gabriel Ángel Villa, arzobispo de Tunja, la instaló formalmente bajo la presidencia del periodista e historiador Javier Hernández Salazar y la secretaría general de la Dra. Nubia C. Monguí Merchán. Esta Academia está asociada con la Academia de Historia Eclesiástica que preside el Dr. Jerónimo Gil Otalora.
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Hoy es 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos.
Los cambios que se están produciendo en las Américas por acciones políticas y militares de los Estados Unidos acaban de ser claramente explicados en la “Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América” que define la política exterior, las relaciones internacionales y cambia la geopolítica con el “
Cuando falleció de un infarto el 4 de diciembre de 1975 en su apartamento de Nueva York, Hannah Arendt era ya una referencia indiscutible del pensamiento político contemporáneo.
Hay todo un sector de la política de Estados Unidos, Canadá y Europa que se ha apropiado de la palabra progresista con el propósito evidente de calificar a sus opositores como enemigos del progreso y la justicia social. Sostienen que buscan "mejorar" el capitalismo mediante reformas y programas sociales, económicos y políticos que eliminen las injusticias dentro del sistema actual. Afirman que su objetivo es crear un mundo más equitativo y añaden que dan un paso adelante del liberalismo norteamericano y también del europeo.
simplemente reemplaza el choque por el estatus económico con la confrontación por motivos de raza, sexo, orientación sexual, etc., como claves para delimitar las clases oprimidas y opresoras. Donde el marxista tradicional se centra en el conflicto entre burgueses capitalistas y proletariado, el progresista habla en cambio de "supremacía blanca" contra personas de color, "patriarcado" contra mujeres, "heteronormatividad" contra LGBTQ+, etc. Pero el énfasis en la identidad de grupo, en lugar del individualismo y los derechos inalienables de las personas, se hereda del marxismo y marca una ruptura radical con el liberalismo auténtico.