| El 21 de febrero el mundo celebra todos los años el Día Internacional del Abrazo. Los cubanos anhelan poder celebrarlo en una auténtica reconciliación democrática. |
Durante más de 67 años, el pueblo cubano ha sufrido la separación de las familias. Un éxodo imparable ha despedazado el alma de la Nación. Este ha sido uno de los horrores vividos por este país que tiene entre sus más entrañables patrimonios el amor de la familia.
Desde la década de los años sesenta del siglo pasado el régimen ha hecho todo lo que ha estado a su alcance para separar, sin piedad y sin recato, a los miembros de las familias cubanas: separar a los hijos de la influencia y la educación de sus padres; separar a padres y abuelos obligándolos al destierro, la cárcel o el paredón. La división, el repudio y hasta el odio que se ha fomentado entre los miembros de la familia que no pensaban igual; y aquel lema que se convirtió en sentencia sin juicio y sin derecho: «El que no se “adapte” o al que no le guste “esto”, que se vaya». «¡No los queremos, no los necesitamos!»
Cuba ha sido despedazada para ejercer el poder totalitario. Millones de cubanos tuvieron que optar por el exilio o fueron compelidos a dejar atrás, abuelos, padres, madres, hermanos e hijos. Fue una amputación inenarrable. Hay que ser fiel a la memoria histórica de aquella deshumanizante crueldad que vivieron durante años nuestras familias separadas. Los que se marchaban recibían una orden en el aeropuerto: “El que vuelva su vista atrás o levante su mano para despedirse de sus familiares será regresado al edificio de la terminal y se le prohibirá salir del país”. Todavía retumban los gritos llenos de ira que se repetían en desalmada cadencia: “¡Que se vayan! ¡Que se vayan!”
El día del regreso y del abrazo
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The Italians have a phrase that has always struck me as very endearing: “Me la sento di dirtelo.” It’s a way of justifying a verbal impulse, something like: “Maybe this isn’t the right moment, maybe I don’t have the right to tell you this, maybe it’s not my place… but I feel that I have to say it.”
El presidente Díaz-Canel
