En Dinamarca, uno de los países con un sistema de asistencia social más generoso y derrochador, alrededor de 3 millones de personas que no trabajan son mantenidos por menos de 2 millones 800 mil personas que trabajan, según Statistics Denmark; Insurance & Pension Denmark.
Por su parte, el Center for Immigration Studies of the Census Bureau's Survey of Income and Program Participation (SIPP), informa que las cifras de 2018 señalan que el 63% de los habitantes que no son ciudadanos, tienen acceso a algún programa de asistencia pública y casi el 50% recibe también ayuda alimentaria. Casi la mitad de ellos son inmigrantes que entraron ilegalmente al país. Además, entre los ciudadanos de origen danés, aproximadamente el 30% de la población recibe ayudas públicas (welfare).
La situación en otros países escandinavos y Finlandia es semejante, aunque en menor escala. Por ejemplo, en Suecia han entrado más de 2 millones de inmigrantes en este siglo, la mayoría en los últimos cinco años, abrumando a una población que, incluyendo a esos inmigrantes, no llega a diez millones y medio. De los inmigrantes de este siglo, alrededor de 400,000 reciben ayudas del Estado ("welfare").
Este sistema de mantenimiento favorece una creciente dependencia del Estado por parte de muchos de sus habitantes que no ven incentivo alguno para luchar por su supervivencia, buscar empleo y trabajar a sueldo, cuando pueden mantenerse con las ayudas del Estado sin esfuerzo alguno y, si acaso, pueden también hacer trampa con "trabajitos por la libre" que hacen de forma encubierta para no perder sus privilegios de Welfare.
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