Hay personas que por su obra de vida dejan huellas indelebles y entre esos rastros que enorgullecen la posteridad, están los de Lincoln Díaz Balart, un hombre que honró el gentilicio de dos países durante toda su vida.
Lincoln fue un hombre con grandes compromisos ciudadanos, responsabilidad que se puede apreciar a través de sus actividades en las que mostró sentirse obligado con Cuba y Estados Unidos por igual, pero mas profundamente, con las personas que enfrentaran situaciones de injusticias como causa toda dictadura, en particular las de corte castro chavista que padecen Cuba, Nicaragua, Bolivia y Venezuela.
Lincoln nació en La Habana y como tantos otros cubanos de 1959 a la fecha, abandono su tierra en plena infancia, no obstante, su identidad nunca la perdió.
Le forjaron en amor a la Patria, amor que como escribiera el apóstol José Martí, “El amor, madre, a la patria no es el amor ridículo a la tierra, ni a la yerba que pisan nuestras plantas. Es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca”.
Lincoln cumplió a cabalidad con esta máxima del apóstol. Nunca cejo en su empeño de combatir el castro totalitarismo. Puso su talento y devoción al servicio de esos ideales y fue efectivo en su gestión.
Fue un político exitoso. Interpreto sabiamente a sus electores manteniendo con ellos una estrecha relación, además, fue capaz de escoger un equipo de colaboradores en el que se destacó Ana Carbonell, una mujer de gran talento y talante.
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The worldwide status-quo is changing due to United States actions in the first month of President Trump 47 government, with active leadership and strategies aimed at modifying situations of aggression, end conflicts, and manage tensions that took us to the “First Global War” and to permanent attacks against democracies through operations of a “Hybrid War.” We witnessed actions aimed at reordering worldwide geopolitical positions that could end the global war and increase the levels of international security and peacekeeping.
El caso de la Gran Bretaña
“My Man Godfrey” (Al servicio de las damas es uno de sus títulos en español) es una excelente comedia del año 1936, que sirvió para impulsar la ya exitosa carrera de William Powell, y la de quien en poco tiempo (murió de 34 años, en 1942), se consagraría como una de las mejores actrices de comedia de la historia: Carole Lombard.
Mas recientemente, el cardenal subsahariano, Robert Sarah (1945), portando la antorcha legada por Fallaci, predice un futuro aciago para Europa, en el que en su corrección política y temor a que se le considere xenófoba, pierde su identidad ante lo que la periodista italiana describía como una “Cruzada al Revés.”