El lenguaje Orwelliano en América Latina y su realismo mágico
El poder que los cabecillas de las Farc van a obtener será mucho mayor que el que tenían con las armas. No solo sembrarán hortalizas, sino la semilla de su credo marxista
No lo digo yo, lo dice el escritor británico George Orwell: “El lenguaje político está diseñado para que las mentiras suenen verdaderas”. Sí, es algo que nos concierne, algo que está relacionado con el copioso acuerdo de paz que está a punto de firmarse. Si uno lo examina con cuidado, encuentra otra profética afirmación de Orwell: “Los peores crímenes pueden ser defendidos simplemente cambiando las palabras con las cuales se les describe para hacerlos digeribles, e incluso atractivos”. 
De esta magia verbal se sirven las FARC para maquillar sus acciones terroristas, convirtiéndolas en acciones propias de la guerra. Así, por ejemplo, los secuestros son llamados ‘retenciones’; la extorsión es un impuesto de guerra; el narcotráfico, un anexo económico de la rebelión; los atentados, operaciones de castigo; las minas antipersonas, armas defensivas para proteger sus campamentos, y hasta el atroz atentado al club El Nogal es registrado por los supremos comandantes de las Farc como una acción de fuerza que permitió golpear a la clase dirigente.
Desde luego, para las FARC y para una izquierda continental que permanece fiel al catecismo marxista, ‘revolución’ es la palabra que exime de culpas y todo lo justifica. En defensa de este sagrado mito, Castro hizo fusilar a centenares de cubanos opuestos a su régimen, calificándolos de contrarrevolucionarios. Con el mote de ‘revolución bolivariana’, el chavismo ha hundido a Venezuela en el peor desastre de su historia. Usando el mismo engaño verbal, sus aliados en el continente satanizan la economía de mercado ofreciendo, con las prebendas del populismo, un ilusorio socialismo del siglo XXI. De su lado, las FARC no se apartan de este objetivo, solo que ahora han logrado ponerlo a su alcance, más que con las armas, con lo conseguido por ellas en La Habana.
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A más de una década y media de iniciado el siglo XXI, los ciudadanos del mundo, después de dos mil años interpretamos la democracia de diversas maneras. Esto ocurre posiblemente, por los diferentes caminos e influencias políticas que han recorrido los países, sea por razones históricas, políticas o geográficas. Siendo cada vez más eso sí, que la vamos comprendiendo como una sola. Quizás la palabra como tal, se ha instalado en la conciencia humana como una panacea política, por el atractivo electoral que su definición ejerce tal como lo define el diccionario de la Real Academia Española o DRAE: democracia. Del gr. δημοκρατία).1. f. Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno.2. f. Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.
