Tuve el honor de participar en el 91er Congreso del Pen Club Internacional que se celebró en Cracovia, Polonia, convocado bajo el lema "Libertad de palabras - Palabras de los libres", al que concurrieron cientos de personas miembros de las decenas de clubes de todo el mundo que participaron, siendo uno de ellos el Pen Club Cubano Exiliado que preside el doctor Daniel Pedreira.
La delegación cubana estuvo integrada por tres personas, el doctor Pedreira, el exprisionero político Kemel Jamiz quien, aunque no es miembro del Pen, recibió con beneplácito nuestra invitación a que participara en el evento, y este servidor.
El Pen Internacional, fundado en Londres en 1921 por Catherine Amy Dawson Scott, es una organización que promueve la libertad de expresión y la amistad entre escritores. Su nombre, es un acrónimo de Poetas, Ensayistas y Novelista y ha incorporado a sus eventos, acción que reproducen los Pen locales, el concepto de la Silla Vacía, que consiste en designar a un creador en prisión o perseguido, como ocupante simbólico de un puesto importante en la reunión plenaria. 
Antes que todo, debo decir que el programa estuvo muy bien organizado, el Pen anfitrión, el de Polonia, hizo un excelente trabajo que todos debemos reconocer. Las jornadas fueron fuertes, pero no agotadoras y se discutieron muchos temas de actualidad sobre los que vale la pena reflexionar.
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Las páginas más oscuras de la historia de la revolución cubana fueron arrancadas de los textos escolares, pero el tiempo se está encargando de desvelar las verdades más escondidas. Una de ellas es lo ocurrido en dos días de pólvora y silencios: el 30 y 31 de agosto de 1962, cuando se desató un baño de sangre contra los integrantes del grupo de militares y civiles organizados bajo el Frente Anticomunista de Liberación (FAL), que intentó lo inimaginable entonces: derribar al régimen de Fidel Castro desde dentro de los cuarteles. La operación fracasó antes de comenzar y el horror que siguió aún resuena en informes diplomáticos secretos, en las memorias de los sobrevivientes y en la piel de las familias que nunca pudieron despedir a sus muertos.