*La verdad nos hará libres*

Sor Nadieska AlmeidaEsta frase de Jesús es de las más contundentes en su mensaje a los discípulos. Los invita a buscar, fomentar y vivir en la verdad; los lleva a comprender el precio de la verdad, tan comparable al de la libertad.

El amor a la verdad en el Maestro de Galilea es tan profundo, que llegó a enfrentar a líderes de su tiempo, llamó zorro a Herodes e hizo silencio ante Pilato, un silencio cuestionador y profundamente elocuente.

Cuando decidimos vivir también desde la verdad, no pactamos con la mentira o lo que es falso arropado de verdad. Me quiero referir a una información que hace unos días ví por el noticiero, donde se anunció una donación de paneles solares, especialmente en Mayabeque. Escuché a quienes tienen la misión de instalarlos que lo hacían con alegría porque aportaban desde su saber y experiencia, y reconocí que jóvenes ingenieros estaban realizando su trabajo.

En el Hogar Santa Susana, aquí en Bejucal, fuimos visitados por esa misma brigada, sin previo aviso, sin instrumentos de trabajo y dispuestos a poner unas estructuras sin paneles solares. Ante esta situación quiero resaltar el valor de vivir en la verdad por encima del discurso de quienes en diferentes instancias nos quieren hacer creer que vamos a salir de la crisis o que nuestros agudos y muy graves problemas energéticos se están resolviendo con paneles solares.

 Es verdad que han donado unas estructuras donde deben colocarse los paneles y baterías a diferentes instituciones, entre ellas este Hogar de ancianos. Ante esto, quiero ahondar en algunos detalles que creo no se pueden pasar por alto. Lo que han donado al Hogar es de 2 KW, alcanza para 5 luminarias y un televisor, y al analizar las posibilidades de uso de la donación todos sabemos que para una casa de familia la demanda es casi de 5 KW. Me pregunto, ¿para qué le sirve a instituciones como el Policlínico, el hogar materno y el hogar de ancianos, esa reducida cantidad de KW?, ¿es que es más importante estar visiblemente iluminados mientras lo que debe estar refrigerado está sin corriente? Los equipos realmente necesarios no se pueden conectar, entonces ¿no es más acertado entregarlo a una sola institución, a mi modo de ver al Policlínico, lugar donde toda la población acude en todo tiempo?

Estas preguntas, para mí básicas, molestan porque ponerle palabras y rostro a esta realidad y ponerle su dosis de verdad es dejar al desnudo a quienes pretenden tratarnos como a niños que aún no pueden pensar, y hacernos creer que con esta medida han dado solución a la realidad que nos golpea.

No faltaron las fotos ni los anuncios de que ya estaba resuelto el problema, no han faltado las críticas hacia quienes hemos dicho que no es la solución. Se pretende, como siempre, dar la imagen del “sí podemos”, y mientras tanto, el país muere a oscuras, y morimos por el orgullo de unos cuantos, y morimos bajo circunstancias muy dolorosas mientras unos pocos con poder viven en la opulencia y juegan con la suerte de todo un pueblo. Y cuando algunos diferimos o nos atrevemos a cuestionar, entonces nos catalogan como los inconformes, los majaderos. Desde esa verdad que busco vivir, he devuelto lo que nos fue entregado, con el deseo de que pueda ser útil a otra institución.

Creo que esta situación a la que nos han hecho llegar la tienen que resolver los mismos que gobiernan o desgobiernan el país en este momento, ya sea buscando alternativas reales o entregando el poder de una vez y por todas para que otros asuman la gran tarea de reconstrucción de nuestra patria.

Porque, aunque pueda ser muy difícil admitir que no pueden enfrentar con acertadas soluciones esta situación que atravesamos, es mucho más conveniente para todos reconocerlo ya que siempre traerá menos problemas que el seguir intentando pequeñas soluciones con peores resultados.

 Pienso que el ejemplo más elocuente ahora mismo es la venta de kits solares a la población, donde el de menor capacidad supera los dos millones de pesos; ¿han sacado la cuenta sencilla de un salario de cualquier persona en este país?

Esto que digo lo hago con todo respeto por todas las personas que están implicadas en esta situación y también va acompañado de deseos de bien.

Para mí decir la verdad implica ir de frente, por esta razón seguiré expresando mis inquietudes, porque es un derecho reclamar, porque escuchar diferentes voces abre a la posibilidad de hacer un análisis de otras opciones y recorrer caminos en búsqueda de soluciones para lograr el bien común.

No voy a apoyar la farsa de hacer creer al pueblo que todo está solucionado. Seguiré escuchando las promesas que casi nunca se llegan a cumplir y seguiré diciendo lo que creo, pienso y siento como cubana, como creyente, como consagrada, porque para vivir en libertad nos ha creado Dios, a Él me acojo con esperanza en una Cuba libre y próspera; esa seguirá siendo mi oración confiada.

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