| No sólo en Estados Unidos sino en el resto del mundo contemplamos una aguda y peligrosa polarización política provocada por masivos cambios demográficos y por las consecuentes divisiones ideológicas, religiosas, étnicas y culturales dentro de la población. Según señalan Geoffrey Layman et al. en el American Journal of Political Science (2005), la extrema división política entre Republicanos y Demócratas en Estados Unidos también se refleja en la profunda división ideológica, cultural y religiosa. Gloria Chávez Vásquez nos brinda aquí otra visión esclarecedora de este fenómeno. |

El ying y el yang de la polarización
por Gloria Chávez Vásquez
Hacer ver la sensatez y responsabilidad como un “extremo” es la forma de vendernos la idea que, para terminar una confrontación, debemos aceptar el falso e inmoral punto medio.
Juan David Valencia Escobar
La polarización política, como la polarización de la luz, es un fenómeno que nos permite descubrir secretos. En el caso de la luz, los secretos ópticos se descubren utilizando lentes o filtros que causen reflexión, refracción o difracción. La polarización política puede ser útil para ver más allá de las ideas, dilucidar lo que no es aparente o para mejorar la perspectiva o visión social.
Respondiendo al tema, el comentarista político de “El Colombiano”, Juan David Valencia, dice que la polarización es señal de vida de un país, y advierte que “el punto medio” es un sesgo cognitivo erróneamente difundido como señal de prudencia, pero en realidad se trata de una tontería descomunal y peligrosa.
De acuerdo con el periodista, los tramposos y delincuentes suelen establecer un extremo absurdo y artificial para anclar la negociación, y, esgrimiendo un supuesto ánimo conciliador, arrastran al oponente a aceptar el “punto medio”. Si sabes que la sangre es roja y tu oponente insiste en que es blanca, con tal de no debatir, ¿te transarías diciendo que es rosada?
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People’s Republic of China (PRC) that encompasses roughly half of Tibet. While Chinese state media is striking a predictably upbeat tone on the anniversary, the reality is that Tibetans have little to celebrate.
