Si quisiéramos resumir al máximo el concepto de democracia de Pericles
diríamos que es un régimen político en el que el gobierno es de la mayoría
y los ciudadanos son rectos señores y dueños de su propia persona.
Los cinco fundadores de la democracia ateniense
Solón
Nace en Atenas en el año 638 a.C. Legislador y precursor de la democracia
ateniense. Promulga una ley de emancipación de los siervos que produjo una élite de ciudadanos. Introduce el Consejo de los Cuatrocientos y un Tribunal de Justicia Popular. Sus reformas se constituyen en semillas que establecen condiciones para el surgimiento de la democracia. Su lema se fundamenta en la siguiente expresión: Nada en demasía.
Algunos de sus postulados dicen lo siguiente:
- Equilibrio y armonía entre ricos y pobres.
- Igualdad ante la ley.
- Derecho de asociación (Libertad de organización, opinión y cultos)
Fallece en Chipre en el año 558 a.C.
Clístenes
Nace en Atenas en el año 570 a.C. Según Heródoto (VI, 131) Clístenes, es el creador de la democracia. En su quehacer divide el Ática en diez tribus basadas en la residencia y no en el nacimiento, las cuales enviaban consejos a un nuevo Consejo de los Quinientos. Los consejeros solo podían servir dos veces en toda su vida y en cada ocasión por el periodo de un año. Su sistema se define como demokratia, es decir “poder del pueblo” y en el Consejo de los Quinientos todos tienen isegoría, o sea “igualdad de palabra”. Aunque Clístenes es considerado por Heródoto el padre fundador de la democracia hacia el año 508 a.C., no existe registro escrito de sus ideas políticas.[1] Fallece en Atenas en el año 507 a.C.
Efialtes
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nombre de Dios”, el cual comienza con estas terribles afirmaciones: «La fe fanática no solo mueve montañas: arma ejércitos, promueve el odio y encuentra en otro mundo las razones para desdeñar la vida humana en éste. El resultado es escalofriante: el supuesto mandato divino es una de las principales causas de muerte en el planeta.»
He aquí una visión de los derechos humanos, no en cuanto a su significación propia, sino a las consecuencias derivadas de los profundos desacuerdos existentes a su respecto.
Sitting in an Airbnb, looking out over the cobblestone streets of Rome, I experienced a sense of overwhelming perplexity at how such a magnificent power can fall so hard and so fast. Driving through the streets, I observe titanic structures like the aqueducts, the Pantheon, the Colosseum and many others. A similar feeling arises when walking through the streets of Athens, Greece. High above the sprawling, white marble city of five million, the intimidating Acropolis oversees the entirety of their civilization. Take a ferry east, to Turkey, to the land formerly called Constantinople, and you will see an overwhelming mix of Christian and Muslim architecture, as the two religions competed for thousands of years for the strait to the Black Sea. This would be the cornerstone of one of the longest-living nations ever –– the Ottoman Empire.
two installments. The alleged third one is remarkable only in how unremarkable it is, and when my boxed set arrived from Amazon, I immediately removed a third disk that went by the title Godfather III and threw it into the trash. It is completely unmemorable, except for one line. It is the lament of Michael Corleone: “Just when I thought I was out, they pull me back in.”