Para Pasquale Annicchino, la Italia de Meloni es "un barco a la deriva en el mar postcristiano en el que se ha convertido la sociedad occidental". En medio de este océano tempestuoso y agitado por las guerras culturales importadas, mantiene un rumbo frágil y se equilibra en la cuerda floja y con poco margen de maniobra -¿cuánto tiempo podrá aguantar?-. |
Le Grand Continent
por Pasquale Annicchino 
A pesar de las preocupaciones, no ha surgido ninguna marcha en Roma, al menos, por el momento. Al contrario, la tan temida toma del palacio por Giorgia Meloni y el partido que lidera la derecha italiana emprendió el camino de la institucionalización de los hombres, de las reivindicaciones y de las posiciones políticas de un grupo que, durante años, había sido marginal. Este camino podría, quizás, inscribirse en un proceso de europeización y de atlantización de la derecha italiana y de un mundo que se había nutrido de lecturas, a menudo, mimeografiadas y distribuidas por libreros inverosímiles, para mantener viva una llama (tricolor) que el viento democrático había sepultado bajo el avance de la cultura de los derechos individuales y de la modernidad. La institucionalización, más que la normalización, también es evidente en los recientes nombramientos para puestos directivos en las principales empresas públicas del país.
En varios casos, se ha optado por nombrar a técnicos que también habían trabajado con gobiernos anteriores, en lugar de personalidades del aparato o de círculos próximos a Fratelli d’Italia. También, es probable que hubiera sido muy difícil, para un partido que ha experimentado un crecimiento vertiginoso en los últimos años, desempeñar el papel de incubadora y reservorio de la clase directiva necesaria en un país tan complejo y estructurado como Italia. Como escribieron Francesco Maselli y David Allegranti: «Meloni demuestra que comprende que la soberanía ya no es sólo vertical, que el mandato popular no basta para gobernar con provecho, sino que, también, se necesita la soberanía horizontal, es decir, el reconocimiento de los pares internacionales y de las estructuras supranacionales que toman decisiones que repercuten en los Estados que forman parte de ellas».
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Enfrentado a otras urgencias legislativas y preocupaciones ciudadanas, como la seguridad, y respondiendo a las demandas de los partidos de la oposición, el gobierno fue cediendo protagonismo al Congreso, donde se alcanzó un acuerdo refrendado por 14 partidos políticos con representación parlamentaria.
A few countries have consistently supported Israel's actions in the UN, such as the United States of America and the states of Micronesia, the Marshall Islands and Palau all of which are associated states of the U.S. Recently Australia, under the leadership of John Howard, and Canada, under the leadership of Stephen Harper, have also supported Israel at the UN. Many European countries usually adopt a neutral stance, abstaining from the ongoing condemnations of Israel. UN General Assembly condemned Israel (15 Resolutions) more than all other countries combined (13 Resolutions, 6 of them condemning Russian invasion of Ukraine) in 2022.
