El recetario ruso para Cuba: visión preliminar - Elementos sociales de partida

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Elementos sociales de partida

Con esta situación económica los indicadores sociales no pueden ser buenos, a pesar de los éxitos acumulados en décadas anteriores. Si bien a mediados de los ochenta el nivel de pobreza se informaba en un 6.6% y el índice de desigualdad (coeficiente de Gini) en un 0.24, la ONEI dejó de publicar esos datos desde 1999, cuando el Gini había ascendido 0.40 y la pobreza urbana abarcaba un 20% de la población.

En 2018, José Rodríguez calculaba el Gini en 0.45 y desde entonces la desigualdad se ha incrementado, sobre todo a partir del fracaso de la Tarea Ordenamiento que multiplicó las diferencias en la distribución y el consumo como nunca antes y lanzó a las clases trabajadoras a la inopia.

Por ello, comparto el criterio de que la clase obrera estatal cubana, constituye un proletariado socialista en estado de precariado, ese: “nuevo gran grupo social de gente `a quienes no les alcanza el salario` en Cuba”. La generalización del precariado entre los sectores trabajadores hizo primar en ellos la ideología del rebusque. En sus generaciones más jóvenes se expresa en el abandono de los mitos revolucionarios y el afán de irse del país.

Ante la negativa del Estado a cambiar sus obtusas políticas, la respuesta de la población no resignada es a cambiar de país de residencia. Según Havana Consulting Group, en 2022, 366 000 pobladores emigraron, más que en todas las olas migratorias anteriores desde 1965. La mayoría eran jóvenes con educación media superior o superior terminada, y emprendedores provistos de capital para costearse el costoso viaje e invertir en su nuevo hogar.

La otra cara terrible de la pobreza cubana es el deterioro de los servicios sociales y la seguridad social y ciudadana, emblemas de la nueva sociedad durante décadas. Cuando Titov habla de conservar el apoyo social en el proceso de privatización que se fragua espero que no esté pensando en la experiencia rusa, terrible para los indicadores sociales del país.

Desde el fin de la URSS, la inversión en los hospitales públicos fue relegada y su infraestructura se deterioró aceleradamente. Las ideas de los Putin`s boys sobre la llamada Optimización del sistema de salud hicieron que entre 2000 y 2018, el número de hospitales disminuyera de 10 700 a 4 390 ─la mayor parte en Moscú y San Petersburgo─ para una población de 146 millones. Pese a la existencia de un sector de medicina privada, cuyos precios son muy altos aún para el ciudadano medio, se estima que solo un 20% de la población rusa tiene acceso a servicios médicos de calidad.

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