Treinta y siete cubanos murieron en Venezuela durante las operaciones del sábado

por Carlos Cabrera Pérez

* Otros muchos permanecen heridos graves y con quemaduras de diversa consideración

Treinta y siete militares cubanos murieron este sábado en Venezuela y otros muchos permanecen heridos graves y con quemaduras de diversa consideración, según fuentes militares de la isla, que confirmaron su pertenencia a la estructura de seguridad presidencial, pero negaron que fueran miembros del primer anillo y atribuyeron las bajas a un ataque “sorpresivo y disuasorio” al cuartel principal de la dotación de seguridad personal cubana en Caracas, que cifran en 140 efectivos totales.

 Otras fuentes reducen a 22 los cubanos muertos durante el ataque estadounidense.

En Venezuela, cayeron treinta y siete compañeros nuestros y otros muchos están heridos graves con quemaduras, debido a una lluvia de misiles y metralla que cayó sobre ellos”, aseguró un oficial de Seguridad Personal, desde La Habana, que pidió no ser identificado. No obstante, hasta el momento, Cuba, Estados Unidos y Venezuela mantienen silencio oficial sobre el número de víctimas cubanas y sus identidades y el presidente Donald Trump contribuyó a la confusión, al afirmar en su rueda de prensa, que se produjo un intercambio de disparos entre la escolta de Maduro y el comando de la Delta Force que apresó y llevó a Estados Unidos al derrocado presidente venezolano.

Altos funcionarios estadounidenses reconocieron que uno de los helicópteros que intervino en la operación recibió disparos, pero pudo volar de regreso a su base, y que dos miembros del comando fueron heridos levemente en las piernas, pero sin mayores precisiones.

Díaz Canel en ceremonia Fuentes militares cubanas coinciden en señalar a un oficial, identificado como Asdrúbal de la Vega Orellana, como el uniformado cubano con mayor cercanía a Nicolás Maduro, de quien llegó a “convertirse en su sombra y dormía en habitación contigua a la del presidente, incluso en sus viajes al extranjeros”, pero no pudieron precisar si Asdrúbal, está entre los muertos, heridos o ilesos.

Asdrúbal tuvo un hijo con Ana Teresita González Fraga, directora de Asuntos Consulares y de Atención a Cubanos en el Exterior (DACCRE), pero hasta el momento, la alta funcionaria del MINREX mantiene silencio en sus redes sociales sobre la suerte corrida por su ex marido, salvo las tradicionales condenas al imperialismo y apoyo al discurso del presidente Díaz-Canel en el mitin antiimperalista de este sábado en La Habana.

Un oficial jubilado, que empezó su carrera en las FAR y la acabó en el MININT, asegura que el “compañero Asdrúbal hizo un valioso trabajo en Venezuela y, si cayó lo voy a sentir mucho, porque era un buen amigo y compañero”, pero confirmó que el primer anillo de la escolta de Maduro no estaba integrado por cubanos.

En Venezuela hicimos los mismo que en Angola con José Eduardo Dos Santos, protegerlo, pero sin formar parte del primer anillo, que debe corresponder siempre a militares nativos, por razones de soberanía nacional y prudencia de Cuba, que nunca fue una potencia”, subrayó, describiendo el esquema aplicado en ambos países en los siguientes términos: “En Venezuela, aplicamos el mismo principio que en Angola, ni más ni menos. Un primer anillo formado por venezolanos con asesoría y supervisión de un jefe cubano, que era a su vez, el responsable del segundo anillo, el cual estaba a cargo de los lugares de residencia y trabajo de Chávez y luego de Maduro y de sus desplazamientos internos y externos. En paralelo, y desde la época de (Hugo) Chávez, se modificaron las estructuras policial, de Inteligencia y Contrainteligencia; incluido un enjambre de asesores cubanos que recibían información, al procesaban y entregaban -no siempre en su totalidad- a mandos venezolanos, en reuniones diarias de actualización sobre el escenario operativo”.

Detalló también que Cuba complementó su penetración del entorno presidencial y la estructura de poder en Venezuela con sendas redes propias de agentura, personas de confianza y colaboradores, otra de Radiocontrainteligencia y una tercera de exploración Radioelectrónica.

Señaló que como parte de la “colaboración militar”, establecimos que los escoltas venezolanos recibieran formación en unidades de Tropas Especiales de Cuba, sin mezclarse con combatientes, solo con los jefes y oficiales encargados de su formación; y “aquellos agentes y demás colaboradores con mayor proyección para el trabajo operativo fueron trasladados a Cuba con excusas de viajas por razones médicas y/o turísticas para ser entrenados en Inteligencia y Contrainteligencia", concluyó.

Teniendo Estados Unidos el control del espacio radioelectrónico y de los cielos y mares de Venezuela, militares cubanos pudieran intentar salir por las fronteras con Brasil, Colombia y Guyana, pero a a estas horas, el control sobre esos enclaves aconseja una negociación bilateral y no una fuga que genere más muertes inútiles.

El silencio de La Habana obedece al éxito fulminante de la operación estadounidense en Caracas, que provocó una “inundación de diarrea en los aledaños de los ríos Quibú y Almendares”, próximos a las zonas residenciales donde vive la casta verde oliva y enguayaberada, según lo expresó un militar de baja graduación en activo que atribuyó “mucho nerviosismo” en la cúpula cubana ante eventuales revelaciones de Maduro en los interrogatorios y en sede judicial. La fuente aseguró que acudió al acto gubernamental frente a la Embajada de Estados Unidos en La Habana, donde apreció “poca asistencia y a nadie triste”.

Cuba deberá entablar una negociación con Estados Unidos, que intentará aprovechar para suavizar el clima bilateral e intentar llegar a acuerdos con la Administración Trump, con la desventaja de que no puede intentar engañarla, como hizo con Obama y Biden y que la situación interna es insostenible.

El propietario de una mansión ubicada en el oeste de la capital, de la que suele alquilar estancias a miembros de la guara y la subguara tardocastristas para fumar habanos y degustar bebidas extranjeras, cuenta que sus huéspedes “jamás critican a Fidel y Raúl Castro, pero se burlan abiertamente de Marrero y Díaz-Canel.

Si Maduro empieza a hablar y relaciona a estos (dirigentes cubanos) con el narcotráfico, aquí no hace falta que entren a buscarlos, solo poner los portaaviones en la linea del horizonte y ellos mismos se lanzarán al agua o intentarán llegar a la luna”, aventuró el dueño de la mansión que usan dirigentes y acólitos para sus ratos de ocio con fuma y licores finos.

Estados Unidos y Cuba tienen experiencias previas de negociación para evacuar personal cubano, incluidos militares, de terceros países ,como en Granada (1983) y Panamá (1989), con desiguales resultados.

En Venezuela, Leopoldo López, entonces alcalde de Chacao, negoció directamente con el embajador Germán Sánchez Otero una eventual evacuación cubana, durante el golpe fallido contra Hugo Chávez, en 2002.

En todos los casos, Fidel Castro estaba al mando de Cuba y se llevó un chasco con su intento de convertir Granada en una Baraguá flotante; con otra de sus serpentinas para las glorietas, que provocó la muerte de 24 cubanos entre militares y constructores; el resto, incluido el defenestrado coronel Pedro Tortoló Comas, regresaron a Cuba por vía aérea. Reagan avisó a Castro, vía Noriega, de que sus tropas no actuarían contra los cubanos desplazados a Granada, pero el comandante en jefe vio una oportunidad para lucirse y se estrelló.

En Panamá la evacuación fue casi exitosa, incluida una pequeña dotación de Seguridad Personal que apoyaba al anillo de protección de Manuel Antonio Noriega, pero una unidad de la entonces Dirección de Inteligencia Militar (DIM) huyó dejando abandonada una antena de exploración radioelectrónica en la zona del Canal y salió vía Colombia.

En Estados Unidos, todos los presidentes que han lidiado y lidiarán en los próximos días con evacuaciones cubanas de terceros países, fueron y son del Partido Republicano:  Ronald Reagan (1983), George Bush padre (1989) y el actual Donald Trump. Desde 1994, Washington y La Habana mantienen un mecanismo de intercambio mensual en la Base Naval de Guantánamo y Caimanera, con el pretexto de cooperar ante desastres marítimos y otros fenómenos meteorológicos.

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