La respuesta a por qué no fueron capturados los líderes Vladimir Padrino López, ministro de Defensa con profundos lazos con Rusia, quien tiene sobre su cabeza una recompensa de USD 15 millones ni Diosdado Cabello, considerado el número dos del chavismo, también requerido por autoridades de Estados Unidos, se resume, según Rubio, en una sola palabra: prioridad.
Ene 6.– El despliegue de fuerzas especiales durante el fin de semana permitió la detención del ex dictador, Nicolás Maduro, y su esposa, ambos requeridos por delitos vinculados al narcotráfico, al igual que los otros funcionarios del régimen chavista
La noche en que la operación militar estadounidense se desplegó sobre Caracas y ciudades aledañas, el bullicio habitual de la capital venezolana quedó eclipsado por la precisión de helicópteros que cortaron el cielo en cuestión de minutos. La misión, dirigida a capturar al entonces dictador Nicolás Maduro, considerado por Washington como el rostro visible de un régimen narco-terrorista, se ejecutó con una velocidad y sigilo que solo se asocian a las operaciones más sofisticadas.
La imagen de Maduro, esposado y escoltado fuera de la base militar más grande de Venezuela, fue el símbolo de una operación milimétrica. La escena, según relató el secretario de Estado de la Casa Blanca, Marco Rubio en una entrevista en la cadena CBS News, no fue fruto de la improvisación, sino el resultado de una estrategia que priorizó capturar al hombre que, en palabras del senador, “afirmaba ser el presidente del país, que no lo era”, y que encabezaba la lista de objetivos de Estados Unidos. Junto a él, su esposa también fue arrestada, ambos señalados por delitos de narcotráfico.
Mientras el país despertaba a la noticia de la caída del tirano, una pregunta comenzaba a resonar entre analistas y ciudadanos: ¿por qué figuras clave como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López permanecían en sus puestos?
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