- Las plataformas de redes sociales son, en gran medida, responsables.
- Algunos hábitos simples pueden ayudar a los usuarios a burlar las estafas publicitarias que no sólo perjudican al consumidor sino a todo el sistema de mercadeo.
Miami, Mayo 18 (DPnet).– Gen Threat Labs es la división global de investigación e inteligencia de ciberseguridad de Gen TM, la empresa matriz de marcas confiables de ciberseguridad como Norton, Avast, LifeLock y Avira. El laboratorio es responsable de monitorear, analizar y predecir el panorama global de las amenazas cibernéticas y en un operativo que les tomó 23 días, Gen Threat Labs sometió 14.5 millones de Meta ads a un estricto escrutinio en la Unión Europea y el Reino Unido.
Lo que descubrieron fue sorprendente y sumamente peligroso. Alrededor de la tercera parte de esos anuncios comerciales que habían sido vistos cientos de millones de veces por los usuarios, arrastraron a los incautos a situaciones fraudulentas, phishing o directamente a malware. Se reveló así una enorme maquinaria de estafas a escala industrial que ha penetrado profundamente en el ecosistema publicitario actual.
Los mismos sistemas que hacen que los anuncios sean increíblemente efectivos, también están haciendo que las estafas sean increíblemente exitosas. Por ejemplo, el motor publicitario de Meta está diseñado para encontrar a la persona adecuada en el momento preciso y los estafadores simplemente se conectan a él. En consecuencia, gracias a la potente segmentación, las aprobaciones rápidas y la optimización constante, los actores maliciosos pueden probar, ajustar y relanzar campañas con mayor rapidez de lo que se tarda en detenerlos. El resultado: estafas que se mimetizan a la perfección.
Esto no lo está llevando a cabo un numeroso enjambre de estafadores. En realidad, un grupo sorprendentemente reducido de organizaciones es responsable de una enorme proporción de los daños.
Estos «estafa-anunciantes» operan sistemas sofisticados que inundan de publicidad las plataformas que los usuarios utilizan. Son capaces de crear nuevos anuncios, cuentas y sitios web desechables en cuestión de minutos; de modo que, cuando se agota y cae una campaña, surge otra al instante. Como consecuencia, los moderadores que tratan de contener esta marejada se ven obligados a librar una batalla constante para intentar llegar a un equilibrio defensivo.
No sólo los usuarios son los perjudicados por este constante y peligroso hostigamiento sino también las empresas que sufren el perjuicio que causan a la publicidad comercial legítima al inflar los costos de los anuncios, degradar la confianza del consumidor y diluir la calidad general de los anuncios. A medida que las redes fraudulentas inundan las plataformas con miles de millones de impresiones diarias, diluyen la visibilidad de los anuncios legítimos, provocan fatiga publicitaria y desacreditan a las marcas legítimas.
Los estafadores roban habitualmente la imagen de marca, los elementos visuales y las identidades de empresas legítimas para crear tiendas falsas y sitios de phishing. Los anunciantes fraudulentos pujan con frecuencia por las mismas audiencias que las marcas legítimas, lo que intensifica la competencia general por el espacio publicitario. Esto eleva las métricas publicitarias clave, como el Coste por Mil (CPM) y el Coste por Clic (CPC). Para las empresas legítimas, esto se traduce en mayores gastos de marketing para captar el mismo número de clientes. Además, cuando los consumidores caen víctimas de estos anuncios fraudulentos que imitan a los originales, la consiguiente reacción adversa y el sentimiento negativo a menudo terminan afectando a la marca auténtica.
Cuando los usuarios se topan con anuncios fraudulentos generalizados y engañosos —tales como respaldos de celebridades generados mediante deepfakes, esquemas fraudulentos de criptomonedas o productos falsificados— pierden la confianza en el ecosistema publicitario de la plataforma. Esto provoca un aumento general del escepticismo de los consumidores hacia la publicidad en su conjunto. Los usuarios se muestran menos propensos a hacer clic en enlaces o a realizar compras a través de anuncios en redes sociales, lo que reduce drásticamente el retorno de la inversión y las tasas de clics (CTR) de las empresas auténticas.
Si bien no se puede detener a todos para evitar caer en mecanismos de fraude, algunos hábitos simples pueden ayudar a los usuarios a burlar la estafa publicitaria. Sean conscienes y revisen un anuncio y la correspondienete barra de direcciones para detectar cualquier ortografía extraña o URL que parezca inapropiada. Eviten pulsar en los enlaces de procedencia desconocida. Si despiertan la curiosidad del usuario, es preferible que vayan directamente al sitio de la WEB que supuestamente corresponde al anuncio. Además, es muy aconsejable que los usuarios refuercen su navegación con un buen software protector de malware y antivirus que bloquee sitios de phishing y potencial estafa y que descubra redireccionamientos sospechosos en tiempo real.
Por otra parte, debemos subrayar que las plataformas de Internet son responsables de permitir estas prácticas tan perjudiciales, como Meta, que está siendo demandada por anuncios fraudulentos en Facebook e Instagram. Una demanda de la Consumer Federation of America (CFA) acusa a Meta de engañar a los consumidores sobre sus esfuerzos para combatir las estafas en sus plataformas. La demanda de CFA se centra en la publicidad fraudulenta que CFA alega fue permitida a beneficio de Meta cuando permitió que "proliferara en sus plataformas", a pesar de prometer públicamente que tomaría en serio el fraude y las estafas.
En su defensa, Christopher Sgro, el portavoz de Meta, declaró que "Meta combate agresivamente las estafas en nuestras plataformas para proteger a personas y empresas. Tan sólo el año pasado, eliminamos más de 159 millones de anuncios fraudulentos, el 92% de los cuales los eliminamos antes de que alguien los denunciara, y eliminamos 10,9 millones de cuentas en Facebook e Instagram asociadas con centros de estafas criminales."
El gobierno federal y muchos Estados tienen leyes de protección del consumidor que Ben Winters, director de IA y privacidad de datos de la CFA, alega que Meta violó pero, aunque aprecia el trabajo de los fiscales generales estatales, cree que los consumidores están en peligro, no pueden seguir esperando y necesitan alivio ahora.
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