- Se había reportado que los agresores le habían cortado la lengua con un arma cortopunzante y lo habían amenazado explícitamente por su profesión tras cubrir un acto electoral en El Alto.
- El Gobierno condenó el ataque y afirmó que no quedará impune. No obstante, la Fiscalía descartó posteriormente la mutilación de la lengua al periodista F. Jesús Z.S. y lo tipificó como lesiones graves y robo agravado.
La Paz, Feb. 18 (DPnet).– El Ministerio Público de La Paz descartó oficialmente las versiones de secuestro, tortura y mutilación de lengua contra el periodista F. Jesús Z.S., un caso que generó conmoción nacional. La víctima fue secuestrada en la madrugada del pasado jueves en la ciudad de El Alto, la segunda más poblada de Bolivia.
Los principales gremios de prensa del país, la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB) y la Confederación Sindical de Trabajadores de la Prensa de Bolivia (Cstpb), según lo denunciaron el pasado domingo, calificaron el hecho como un intento de asesinato premeditado para silenciar su labor informativa.
No obstante, tras las investigaciones preliminares y la declaración de la propia víctima, el fiscal departamental, Luis Carlos Torrez, aclaró que el incidente no está vinculado a represalias por su labor informativa. Se trata de un hecho de inseguridad ciudadana tipificado como lesiones graves y robo agravado.
El periodista fue interceptado cuando regresaba a su domicilio tras hacer la cobertura de un acto de campaña por las elecciones regionales previstas para el 22 de marzo de 2026.
De conformidad con el informe oficial, el suceso comenzó en la zona de Villa Adela. Allí, el comunicador admitió haber estado consumiendo bebidas alcohólicas con otros colegas de la prensa. Al intentar retirarse del lugar en un taxi con rumbo a su domicilio, fue interceptado y agredido.
La víctima relató que sintió una mano en su cuello que lo estranguló hasta hacerle perder el conocimiento. En ese momento, los agresores procedieron a golpearlo en el rostro y otras partes del cuerpo antes de abandonarlo en la zona Kiswara. Respecto a la denuncia de que le habrían “cortado la lengua con un arma blanca”, el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) presentó un peritaje que contradice totalmente esa versión. Los médicos forenses señalaron que el periodista no presenta limitaciones para hablar ni caminar.
La lesión en la lengua es superficial (de solo dos puntos de sutura) y no fue causada por un objeto punzocortante, sino por un mecanismo de “aprisionamiento” contra los dientes, resultado de un fuerte golpe contuso en el mentón. Originalmente se reportó que los atacantes le dijeron frases como “Ahora sí, periodista de mierda te vas a morir… ahora vas a hablar, vamos a ver si puedes”, pero esto no fue posteriormente confirmado.
Ante la alerta inicial, instituciones como la Defensoría del Pueblo, la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB) y el propio Gobierno nacional habían exigido una investigación rigurosa bajo el supuesto de un atentado a la libertad de prensa.
No obstante, tras conocerse los detalles técnicos, la presidente de la ANPB, Zulema Alanes, confirmó que se ha descartado el móvil periodístico. A pesar de esto, las entidades gremiales se mantienen en alerta por la inseguridad a la que están expuestos los trabajadores del sector.
Durante 2024, la ANPB documentó 182 vulneraciones de la libertad de prensa en Bolivia, incluyendo agresiones físicas, despojo de equipos, hostigamiento, amenazas y judicialización del trabajo periodístico. El escenario político fue el terreno más hostil para el ejercicio del periodismo, según el reporte del gremio.
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