El mito del apoyo mayoritario
El castrismo despliega sus armas simbólicas: recogida de firmas, marchas oficiales y entrevistas complacientes. Se insiste en que la “revolución” cuenta con un respaldo mayoritario. Pero incluso si la mitad de la población apoyara de alguna manera al régimen, eso no invalida el derecho legítimo de la otra mitad a organizarse, convocar marchas paralelas o boicotear las oficiales.
En Cuba, la política funciona como una carrera de un solo caballo: siempre gana porque no hay contrincante permitido. La moraleja es clara: el triunfo está asegurado por la no presentación del otro.
Las protestas como mentís
Las manifestaciones espontáneas en San Miguel del Padrón, Diez de Octubre, Marianao, Guanabacoa, Plaza de la Revolución, Regla y La Habana del Este son un mentís directo al relato oficial.
- -Cacerolazos, fogatas y bloqueos de calles.
- - Consignas como “¡Corriente y comida!” y “¡Abajo la dictadura!”.
- - Familias agotadas por apagones de hasta 22 horas, calor extremo y falta de agua. En un sistema de pretensiones totalitarias, estas protestas son un escándalo: muestran el desmerengamiento de la relación poder vs ciudadanía. La falacia de las sanciones
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¿CÓMO EVALUAR PROPUESTAS, PROGRAMAS Y TRABAJO EN EQUIPO?

El Acuerdo de Liberación establece un plan de transición estructurado, desarrollado por la sociedad civil y líderes de la oposición cubana, y subraya que cualquier estabilidad duradera en Cuba debe construirse sobre la base de los derechos humanos y la libertad política, y no sobre la represión. El Acuerdo contempla un proceso que culminará con elecciones libres, justas y multipartidistas.