Madrid, 23 de julio de 2017
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos informa que en el mes de Junio se han producido 410 detenciones arbitrarias en Cuba de las cuales 237 han sido contra mujeres y 173 contra
hombres; el número de detenciones en contra de personas de raza negra fue de 138.
Las cifras de detenciones, aunque son significativamente menores que las del mismo periodo del 2016, siguen siendo escandalosas y los niveles represivos son iguales o mayores. La disminución del número de detenciones, interpretamos, no se debe a la existencia de cambio positivo alguno en la voluntad política del gobierno cubano, sino al ya denunciado cambio en sus mecanismos represivos.
Así como hace varios años, luego de la repulsa internacional, el gobierno pasó de una estrategia basada en el encarcelamiento de mediana y larga duración a otra basada en las detenciones de corta duración, ahora refuerza otras tácticas represivas, tales como: las presiones y agresiones directas a hijos y familiares de los activistas; la confiscación o robo de bienes personales o de medios de trabajo a integrantes de grupos de la sociedad civil; la fabricación de delitos penales comunes para intimidar o encarcelar a opositores; la prohibición e impedimento físico de la salida de los activistas de sus propias residencias; el impedimento de salida del país de activistas invitados a foros internacionales. Todo ello convive con la existencia de un creciente número de presos políticos. El recrudecimiento de estos métodos represivos está siendo documentado por nuestros observadores y ha sido denunciado por el OCDH recientemente ante diferentes departamentos de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU.
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Pero a medida que se reducían las llegadas desde esa ciudad, los campamentos instalados para acoger a quienes huyen de los combates han empezado a recibir un incipiente flujo procedente de Hawija, uno de los últimos feudos del Estado Islámico (ISIS) en Irak y la previsible próxima batalla para las fuerzas gubernamentales.
This strategy was already envisioned by former Communist Party Secretary Chen Kuiyuan when he blatantly ordered to: "Erradicate Tibetan Buddhism and culture from the face of the Earth, so that no memory of them will be left in the minds of coming generations of Tibetans, except as museum pieces."