Para abordar el tema que nos afecta hoy en nuestro país debemos referirnos a sus antecedentes en nuestro continente. En cuanto al tutelaje América Latina ha conocido dos periodos: el colonial donde el sistema de castas y el control de la Corona española sobre las Indias funcionaron bajo la idea de una tutela paternalista sobre los pueblos indígenas, considerados incapaces de autogobernarse. Cuestión resuelta con las guerras de independencia del siglo XIX donde el Libertador Simón Bolívar junto a otros proceres en el continente desalojaron definitivamente a los ejércitos españoles.
El segundo periodo tuvo su basamento en la Doctrina Monroe (1823): Bajo el lema "América para los americanos", Estados Unidos estableció una esfera de influencia que con los años justificó acciones políticas y económicas, las cuales reconocieron en el siglo XX notorias intervenciones en Cuba, Nicaragua Guatemala, República Dominicana. Destacando los casos de un tutelaje extremo con Nicaragua al ocuparla militarmente durante 2 décadas (1912-1933) y con Cuba con la aplicación de la Enmienda Platt (1901-1933) al establecer desde su fundación a una república neocolonial, controlada militarmente, igualmente a su capacidad financiera y política exterior, estando inserta incluso en su Constitución.
Por tanto, cuando nos adentramos en nuestra historia de 200 años sin tutelaje alguno, abordamos un pasado glorioso de ser una nación cuya acción en el siglo XIX liberó a 5 naciones, siendo su ejército libertador la insignia del nuevo mundo a nivel global, para luego convertirse en el siglo XX con su principal recurso el petróleo, en la principal fuente planetaria de energía ante los conflictos del Medio Oriente. Al mismo tiempo Venezuela era un oasis en una región plagada de dictaduras y de pobreza extrema, al cual migraban millones de desamparados al ver nuestro país como la tierra prometida.
La historia nos tendería una emboscada reconocida bajo las consecuencias de la gestión del régimen chavomadurista, cuyo malvado ejercicio derivó en un país en ruinas, prostituyendo sus instituciones públicas, redujo su economía a nivel de sobrevivencia, generando la precariedad extrema de la población, lo cual conllevó a la estampida de mas de 9 millones de sus habitantes. De esta manera esta nación inerme fue el caldo de cultivo del protectorado implantado hoy en la otrora tierra de gracia.
En tan solo 9 meses de tutelaje resaltan las paradojas de un contexto que destaca una nueva relación de mando, al decidirse desde Washington las fases de reconstrucción nacional, incluso cuando habrá elecciones a los diferentes poderes públicos, aun cuando nuestra constitución establece la soberanía del voto y el control de los bienes nacionales por el Estado.
Así también se negocia nuestro petróleo hasta por 100 años con una compañía fantasma en nombre de la república, que le otorga gratuitamente 35 % de las acciones al país interventor, y le entrega el 20% de la reserva petrolera nacional de aproximadamente 65.000 millones de BD al precio de costo, sin el cobro de regalías e impuestos. Obsequiándole a la dictadura un balón de oxigeno aun cuando utilizaba a lo largo del siglo XXI el petróleo entregando nuestra soberanía como ofrenda a regímenes dictatoriales.
Para colmo de males nuestra patria refleja a un país extraído del realismo mágico, donde a un presidente electo legalmente se califica para apresarlo mediante carteles de “se busca” en aeropuertos nacionales, entre tanto quienes gobiernan están solicitados por la justicia norteamericana con recompensas de 25 millones de $, y quien usurpaba la presidencia permanece preso en Brooklyn bajo recompensa de 50 millones de $ por su captura.
En esa dirección se reconoce como presidenta legitima a una persona que no fue electa ni siquiera para una junta de condominio, aun cuando es la continuidad de una dictadura que ha saqueado al país durante el transcurso del siglo XXI y culpable del apocalipsis que sufre el país, entre tanto se desconoce al ciudadano Edmundo González como presidente electo constitucionalmente en julio 2024 y se limita la presencia física a la líder de este proceso en el caso de MCM.
Por otra parte, sus ciudadanos son perseguidos y deportados de EEUU, aunque la situación ha empeorado en Venezuela luego de los terremotos del 24/06, limitando al extremo las solicitudes de asilo y suspendiendo la permanencia legal con el TPS. Destacando que estos migrantes han sido abandonados hasta por la oposición que los asimila a un daño colateral para mantener la relación amistosa con el protector.
Esta razzia se extiende a sus ciudadanos a otros países de América Latina, cuyos gobiernos discriminan a nuestros connacionales, aun cuando Venezuela recibió migrantes de todos estos países el siglo pasado, quienes acudían indefensos solicitando protección ante dictaduras en algunos y por la extrema pobreza en otros.
En definitiva, es una mancha, es una humillación a nuestra historia de nación libertadora, lo cual reclama el restablecimiento de nuestro orden constitucional, que se restaure nuestro poder soberano de decidir nuestro destino, ningún país en el mundo tiene la facultad de decidir por nosotros.
El restablecimiento del estado de derecho comienza con el retorno del presidente electo Edmundo González y de MCM, a la cabeza de un gobierno de emergencia nacional, que organice la convocatoria inmediata a elecciones a la Asamblea Nacional y a la presidencia de la República.
Froilán Barrios Nieves rMovimiento Laborista