¿CONTAMOS HOY CON EL LIDERAZGO NECESARIO PARA LA TRANSICIÓN?

Froilan BarriosEn diferentes ocasiones hemos comentado que la crisis del régimen de dominación chavista se acentuó con las elecciones primarias opositoras de octubre de 2023, de ahí en adelante la cadena de eventos sucesivos observados desde las elecciones presidenciales de julio 2024, la usurpación de Nicolas Maduro en enero 2025, su posterior extracción en enero 2026 y el interinato inconstitucional de Delcy Rodríguez forman parte de la historia política inédita de América Latina.

¿Ante ese menú de eventos contradictorios como avizorar un desenlace democrático? Para pronosticarlo no se debe recurrir a una bola de cristal, se requiere abordar si reconocemos la existencia de un liderazgo opositor capaz de conducir a un pueblo ávido de concretar un giro radical que supere la incertidumbre y la ruina de un país.

Si bien es cierto, identificamos numerosos ejemplos sobre transiciones democráticas en la historia moderna en diferentes continentes, corresponde revisar nuestra historia política del siglo XX para reconocer como la calidad del liderazgo opositor, fue fundamental para que Venezuela superara al país de caudillos y montoneras hasta alcanzar el estadio de modernidad envidiado a nivel global, cuando el pais era atractivo para la diáspora universal que reconocía en nuestro patria el sueño de libertad y prosperidad perdidas en sus naciones de origen.

Al respecto en las plumas de Caballero, Otero Silva y Carrera Damas identificamos la significación de la generación del 28 en nuestros valores democráticos, los eventos de 1928 trasladan la lucha política y social del campo a la ciudad, “inventando la política” y desarrollando tres características esenciales: la manifestación callejera, un nuevo tipo de relación carismática entre la masa y el líder, y la valorización de la palabra tanto hablada como escrita.

En ese ámbito la generación del 28 pasa a convertirse en el primer grupo pro activo del cambio político en 1936, después de pasar por una dolorosa etapa formativa de siete años en la cual experimentan la crueldad de la dictadura gomecista que los une en la desgracia como un grupo homogéneo que fragua su espíritu de lucha sobreponiéndose al trabajo forzado de las carreteras, las espantosas cárceles y el paludismo que los mata poco a poco como relata un testigo presencial de la época en la novela testimonio Fiebre.

En medio de estos años borrascosos aquellos estudiantes que logran salir al exilio publican los primeros alcances de la concepción política nacional, entre estos diagnósticos nacionales destaca en 1931, el Plan de Barranquilla (Colombia) elaborado por Rómulo Betancourt, Raul Leoni, Valmore Rodríguez, entre otros. el cual es considerado como la primera expresión de un análisis estructural de la sociedad venezolana y de su proceso histórico.

 Esta vanguardia de estudiantes universitarios actuó como la vanguardia de un país aletargado históricamente, al enfrentarse a la férrea dictadura de Juan Vicente Gómez, experimentan como grupo un duro golpe en la integridad física del colectivo que los incita en lo intelectual a coordinar un pensamiento colectivo orientado hacia una Venezuela democrática.

Este aporte fue fundamental para la transición que se inició desde 1936 hasta la elaboración de la constitución de 1947, la cual sufrió la interrupción de 10 años de dictadura perejimenista y posteriormente fue el cimiento del retorno a la democracia en 1958 fortalecida con la constitución de 1961, la Carta Magna de mayor duración en nuestra historia republicana.

El espiritu unitario que privó en la oposición de otrora no es el que observamos hoy, los venezolanos sufren las consecuencias del interinato del Rodrigato (Delcy y Jorge), como versión edulcorada del chavismo decadente, quien prefirió entregarle al país a una potencia extranjera que, a un venezolano, Edmundo González Urrutia legitimo ganador de unas elecciones presidenciales y al mismo tiempo mantenerse en la impunidad preservando el poder.

El reto para una oposición fragmentada es aproximarse a concretar un gran acuerdo nacional, que refleje a los partidos políticos, a los actores sociales, al interés de la población de lograr el retorno a la democracia. De preservar los egos, el resentimiento se convertirá la ocasión en una oportunidad perdida para un pais y su gente ansiosa de recuperar el tiempo perdido.

                                              Froilan Barrios Nieves       Movimiento Laborista

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