He estado pensando… (159)


Padre Alberto ReyesHe estado pensando en la posibilidad de una invasión.

Según las últimas noticias, Cuba podría estar en la mira de una probable intervención militar de fuerzas estadounidenses con el objetivo de derrocar a la cúpula gobernante cubana.

La reacción de muchas personas que NO viven en Cuba, y subrayo ese particular, NO viven en Cuba, NO están en la isla, NO pasan hambre, NO carecen de medicamentos, NO sufren apagones, NO tienen hijos emigrados, NO carecen de horizonte, ni de sueños, ni de libertad… la reacción de esas personas ha sido o de horror y condena ante esta posibilidad, o de desconcierto ante la amplia aceptación que ha tenido en la población civil el anuncio de esta intervención.

Lo primero que habría que aclarar es que el punto de mira del pueblo cubano no es la intervención militar en sí. El punto de mira de los cubanos es el fin de esta pesadilla, el fin de una dictadura que nos ha robado la vida durante generaciones. 

La postura de la mayoría de los cubanos podría resumirse en estas preguntas: ¿es la invasión el medio para recuperar la libertad y la democracia?, ¿es la invasión el medio para poder tener una vida digna y un país próspero?, ¿es la invasión el medio para dejar de vivir bajo la represión y el miedo? Si ese es el medio, sea.

Porque, ¿tenemos opciones?

Yo estoy convencido de que, si hubiera un modo dialogado, diplomático, pacífico, de llegar a una solución de la realidad dramática de Cuba, los cubanos la hubiésemos elegido sin dudar.

Porque lo que sí está fuera de duda es que urge resolver la situación dramática de la isla, situación creada por la ineficiencia, el ansia de poder y la indiferencia de los que nos han gobernado durante décadas con puño de hierro. 

El “bloqueo”, o el "embargo”, como quiera llamársele, es sólo un arma arrojadiza y un recurso para la propaganda victimista.

Por eso pregunto: ¿tenemos opciones?, ¿ha mostrado el gobierno cubano un mínimo de interés en llegar a una solución dialogada?, ¿han dado las autoridades cubanas un mínimo signo de empatía hacia la población, algo que nos haga pensar que realmente quieren la solución de los problemas del pueblo?

No ha sido así, por el contrario, se han atrincherado en un discurso triunfalista y bélico, pidiendo cada vez más “resistencia creativa”, más sacrificio, más aceptación del dolor y la miseria.

Durante años hemos vivido entre la espada y la pared, entre el ansia de la libertad y la prosperidad que añoramos y lo que el reclamo de esa libertad podía hacernos perder. 

Pero poco a poco nos hemos quedado sin pared, ya no tenemos nada que perder. Por eso, se han hecho virales en Cuba dos frases que mucha gente no cesa de repetir: “lo peor que nos puede pasar, es que no pase nada”, y “preferimos un final espantoso a un espanto sin final”.

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