Luego de confiscar las fincas productivas del Sur del Lago ha habido sucesivos pronunciamientos del Vicepresidente y Presidente de la República sobre la existencia de trabajo esclavo, y por ende la superexplotación por generaciones de quienes laboran en esos predios, convirtiendo en latiguillo comunicacional su afirmación mediante innumerables cadenas mediáticas.
Si ello fuera cierto la negligencia gubernamental es abrumadora, ya que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) en vigencia desde 1999 contempla en su artículo 54 “ninguna persona podrá ser sometida a esclavitud o servidumbre….”. ¿Y en 11 años el todopoderoso Estado de la Va. República no pudo impedirlo?, aun cuando el Ministerio del Trabajo y Tribunales tienen dependencias en la propia Sta. Bárbara del Zulia capital del Municipio Colón, pudiendo impartir entre otras competencias justicia laboral en todo el Sur del Lago.
Opino que hoy no resultaría económico tener esclavos, ya que significa dotarlos de vivienda, alimentación, vestido, servicios públicos y para mantenerlos y laborar son necesarios 5 salarios mínimos por persona, por tanto lo que mas se aproxima hoy al trabajo esclavo es el trabajo forzoso. Explotación laboral repudiada en el mundo entero, en nuestra CRBV ya citada y en el convenio 29 sobre trabajo forzoso u obligatorio de la OIT por cierto firmado por Venezuela en 1944.
Para la OIT el trabajo forzoso ocurre cuando el trabajo o el servicio son exigidos por el Estado, o entes privados que tienen la voluntad y el poder de amenazar a los trabajadores con violencia física; privarlos de alimentos, tierra, remuneración, familias, de libertad plena (H. Lucena, 2010).
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¿Cómo se pudieron equivocar tanto los economistas?, el ensayo de Paul Krugman (comentado en estas páginas de Democracia Participativa, poco después de su publicación en setiembre del 2009), así como la crisis financiera del 2008, que desatara la gran recesión global de 2008-2009, entre otros, han traído nuevamente la discusión sobre la relevancia del pensamiento, teorías económicas e implicaciones de política pública de los afamados economistas John Maynard Keynes y Milton Friedman. No obstante, realmente este debate más bien se origina y termina centrándose sobre los roles del Estado y del mercado en la sociedad y más específicamente sobre si se justifica o no la regulación de las actividades de servicios financieros.
Los planteamientos teóricos de Keynes influyeron decisivamente las consideraciones y las propuestas de política macroeconómica a partir de los años 1930s y en la posguerra, así como en el desarrollo del llamado estado del bienestar en EE.UU. y Europa. Keynes fue un severo fustigador de los mercados financieros tipo casino que precedieron a la reciente crisis financiera, así como la Gran Depresión, los cuales no se basan en sus fundamentos de largo plazo sino en las presiones especulativas de corto plazo. En diciembre de 1965 la revista Times destacó el éxito del pensamiento keynesiano y poco después el presidente Richard Nixon señaló que todos somos keynesianos.
Sin embargo, Milton Friedman con su famoso discurso en el American Economic Association de 1968 sobre cómo el manejo macroeconómico estaba conduciendo a una estanflación determinó que sus teorías, interpretaciones y recomendaciones de política económica comenzaran a popularizarse y prevalecieran en las políticas públicas de EE.UU. y el Reino Unido. Particularmente a partir de los años 1980s, cuando estuvieron muy asociadas a los gobiernos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, uno de cuyos lemas principales fue "el gobierno es el problema, no la solución" y el crecimiento económico es la mejor forma de ayudar a las personas de bajos ingresos y no las medidas redistributivas del Estado.