Continúa la guerra entre la coalición de los Estados Unidos e Israel versus la República Islámica de Irán. Sigue sin una solución definitiva y duradera. Aún no existe un acuerdo de paz estable. Tampoco aparece un claro ganador.
De manera que en el escenario internacional persisten tanto la guerra entre la Federación de Rusia y Ucrania como la guerra en Irán. La segunda administración Trump se acerca a la mitad de su mandato sorteando los desafíos de dos macro conflictos armados.
Las negociaciones entre Washington, Jerusalén y Teherán continúan pero sin un acuerdo final.
No existen conversaciones diplomáticas directas pero si comunicaciones indirectas entre Washington y Teherán con la ayuda de mediadores internacionales como los gobiernos de Pakistán, Qatar y Omán.
Estados Unidos ha retomado el camino de las sanciones económicas y las presiones diplomáticas sobre el gobierno de Teherán para garantizarse que se mantiene alejado del camino de convertirse en una potencia nuclear.
Mientras tanto se han producido reuniones en la Casa Blanca entre el presidente Donald Trump y el primer ministro Benjamín Netanyahu para conversar y coordinar esfuerzos sobre la evolución del conflicto armado en Irán y temas colaterales como el plan de paz de Trump en Gaza, por cierto rechazado por el gobernante israelí.
Netanyahu ha dicho varias veces que Trump “es su mejor amigo en la Casa Blanca”, y aún así ha discrepado con el aliado en varios temas tácticos de la guerra con Irán y ahora se desmarca del Plan de Paz de Trump para Gaza que incluye la retirada de las fuerzas israelís y el desarme de Hamas, entre otros temas.
Tanto Trump como Netanyahu enfrentan desafíos electorales en el corto plazo, con las elecciones de medio término en los Estados Unidos para el martes 3 de noviembre y las elecciones parlamentarias en Israel para el 27 de octubre próximo.
A ambos les convienen noticias positivas en relación con el conflicto en Irán, aunque a Netanyahu no le sirve aceptar el plan de paz de Trump en Gaza que es percibido negativamente por su base electoral del Likud y sus competidores de la extrema derecha.
En fin que si acepta el Plan para Gaza su partido pierde las elecciones de octubre. En cambio a Trump le conviene promover su plan de Paz en Gaza para mejorar las posibilidades del Partido Republicano en las elecciones de noviembre en las dos cámaras del Congreso. Los aliados y amigos tienen intereses electorales contrapuestos. Ya veremos qué pasa en las elecciones de octubre y noviembre.
Mientras tanto el conflicto continúa en Irán y en sus alrededores. Estados Unidos mantiene un bloqueo naval a puertos iraníes y realiza operaciones limitadas. Irán y sus aliados como los hutíes siguen lanzando ataques esporádicos contra buques y objetivos regionales. Las bajas estadounidenses reportadas desde el inicio superan la quincena.
Según declaraciones reiteradas del presidente Trump, los Estados Unidos controlan completamente el Estrecho de Ormuz pero según observadores y analistas independientes el tránsito sigue muy restringido o efectivamente cerrado para el tráfico normal.
Por su parte Irán exige para reabrirlo que Estados Unidos levante el bloqueo, pague compensaciones por daños de guerra, elimine sanciones, libere activos congelados y corrija su conducta respecto a los temas de Líbano y Gaza. Mientras tanto los precios del petróleo permanecen altos y volátiles y las tensiones regionales continúan.
En resumen el conflicto ha pasado de una fase de intensos bombardeos iniciales que incluyeron la liquidación del Ayatolá Alí Jamenei, líder supremo y máxima autoridad religiosa, política y militar de Irán y su entorno a un ciclo de treguas frágiles, ataques limitados y a un punto muerto centrado en el Estrecho de Ormuz. Mientras tanto no hay aún acuerdo permanente sobre programa nuclear, sanciones y control del estrecho.
El Estrecho de Ormuz se ha confirmado como el eje geopolítico y geoeconómico de la guerra y el principal punto de presión y estrangulamiento para la economía estadounidense y para la economía mundial. El gran riesgo es que Ormuz se convierta en el detonante de una nueva escalada del conflicto.
El punto más crítico para el conjunto de la economía regional y mundial sigue siendo el Estrecho de Ormuz, donde el gobierno de Irán mantiene restricciones y bloqueos al tránsito marítimo, lo cual ha presionado al alza los precios de petróleo y del gas natural a nivel internacional.
Para el día de hoy 12 de agosto de 2026 y con las tensiones en Ormuz presionando hacia el alza, a nivel internacional el petróleo Brent tiene un precio de $89,60 USD por barril. Así también el Petróleo West está en $83,84 USD por barril.
El impacto del conflicto armado en el mercado energético global ha sido profundo y ha generado fuertes tensiones inflacionarias a nivel global e incluso en la economía de los Estados Unidos. No solamente se han incrementado los precios del petróleo y del gas natural sino que las empresas navieras se han inclinado por interrumpir algunos de sus flujos y por buscar rutas marítimas alternativas.
Por otra parte se han incrementado los costes de los fletes y de los seguros marítimos lo cual ha incidido en aumentos adicionales en el precio final de los barriles de petróleo que ingresa en Europa y en Asia.
La subida de los precios del crudo y de los combustibles ha complicado los esfuerzos de los bancos centrales por controlar las tasas de inflación.
En los Estados Unidos la tasa de inflación subió de 2,4% en enero de 2026 a 4.4% en marzo, en medio de la guerra en Irán y en julio bajó hasta 3.4%, al atenuarse el conflicto en Medio Oriente, según el U.S. Bureau Labor Statistics.Pero aún no se recuperan los niveles de inflación de enero de 2026.
En Costa Rica, la tasa de inflación continúa en números levemente negativos y por debajo de la meta del Banco Central que es de 3%. Efectivamente la inflación interanual en Costa Rica se situó en -0,28% a julio de 2026, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC). Con ese dato el país acumula cuatro años consecutivos con inflación negativa.
En mi humilde opinión la libre navegación y el libre comercio con seguridad en el Estrecho de Ormuz constituyen las mejores vías para bajar los precios del petróleo e impulsar el crecimiento y la prosperidad de la economía mundial.
Siempre la libertad y la seguridad constituyen el mejor camino a la prosperidad.
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