La sorprendente renuncia del Director del National Counterterrorism Center de EE.UU. y las motivaciones que condujeron a la guerra con Irán

Washington DC, Mar. 17 (DPnet).– Joe Kent, nombrado por el Presidente como Director del National Counterterrorism Center ha anunciado su renuncia este martes, alegando que: «No puedo, en conciencia, apoyar la guerra en curso en Irán», porque «Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense».

Esta sorprendente renuncia y la declaración que conlleva son un duro golpe a la política del Presidente Trump al favorecer los argumentos en contra de las operaciones militares iniciadas a principios de marzo esgrimidos por la mayoría de la oposición Demócrata y también por algunos Republicanos que se oponen a esta guerra.

Según una estimación del Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA), en junio de 2025 Irán poseía 441 kilogramos de uranio enriquecido al 60%. Este porcentaje se refiere a la proporción del isótopo uranio 235 (U-235) que se encuentra en el material. Eso sería suficiente para 10 armas cuando el material llegue a ser enriquecido hasta el 90%, que es el requisito de concentraciones para que tenga grado de armamento. Según la IAEA ese enriquecimiento adicional toma semanas de elaboración, pero pudo alcanzarse en diciembre o enero de no haberse producido el bombardeo aéreo anterior a los centros de producción, lo que tal vez explique la línea de tiempo dentro de la decisión de Trump de iniciar un masivo bombardeo, ante la urgencia provocada por las fallidas negociaciones, así como por brindar apoyo al pueblo iraní que fue despiadadamente reprimido en protestas que estallaron en enero y febrero pasados y resultaron en más de 20 mil muertos (algunas estimaciones se elevan hasta 36 mil) y varias decenas de miles de heridos y tullidos, y otros miles de presos.

Otra motivación, quizás la más importante, es el alarde de funcionarios iraníes en recientes negociaciones cuando declararon que contaban con suficiente uranio enriquecido para fabricar 11 bombas nucleares, un número coincidente con los cálculos de la IAEA ocho meses antes.

Irán ha prohibido sistemáticamente el acceso a los sitios de enriquecimiento críticos (como Natanz, Fordow e Isfahan). En febrero pasado fuel el último intento fallido de los inspectores del Organismo, los cuales declararon en informes confidenciales emitidos ese mes y a principios de marzo que no habían podido realizar verificaciones en los sitios ni determinar el paradero de las reservas de uranio enriquecido, lo que ha provocado una "pérdida de continuidad del conocimiento" sobre el programa nuclear iraní. 

Mayor motivo de alarma son las declaraciones del físico nuclear Edwin Lyman, de la Union of Concerned Scientist, quien afirma que algunas bombas nucleares de menor poder (tácticas) pueden producirse incluso con uranio enriquecido al 60%.

Es probable que el PM Benjamín Netanyahu haya ejercido presión en sus últimas visitas a la Casa Blanca sobre la urgencia de una acción preventiva contra Irán "antes de que sea demasiado tarde". Contando con los informes del IAEA, de los alardes iraníes y constantes amenazas contra ambos países, los argumentos de Netanyahu pueden haber sido determinantes para la decisión de Trump, favorecida por el compromiso israelí de respaldar con todo su poderío aéreo la operación militar contra Irán. 

Se trata de hechos confirmados y comprobables que estos dos países no pueden tomarse a la ligera, tratándose de un jurado enemigo del "Gran Satán" (Estados Unidos de América) y del "Pequeño Satán (Israel); un país cuyo gobierno proclama, además, que ambos adversarios deben ser totalmente aplastados por la versión iraní del Islam.

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