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TEMA: Que cambie USA para que cambie Cuba.

Que cambie USA para que cambie Cuba. 02 Jun 2014 08:48 #8180

Estimado Sr. Palli, decir que más daño les hace (a los cubanos de la isla) el "bloqueo interno" no me parece en absoluto una malcriadez; a menos que insistir en lo obvio se vuelva molesto. Usted mismo menciona que "nadie en Cuba habla del embargo" (entiendo que se refiere a cuando hablan libremente, con el vecino, de manera cotidiana, puesto que el gobierno cubano sí habla en cuanto foro y mesa redonda se tercie del "injusto bloqueo" que tanto daño hace, etcétera, y eso implica que la gente debe hacer otro tanto cuando sea conveniente).

La razón de esta desconsideración hacia el esfuerzo del embargo es muy simple: el cubano de a pie sufre, antes de cualquier tozudez a 90 millas, la falta de libertad en casa (es verdad que menos abrumadoramente que hace 10 años) y la presión totalitaria de un régimen que les sigue exigiendo una "entrega a la causa", con menos ahínco pero desde la misma posición de fuerza. Negar esto se parece un poco a la postura intransigente que hemos comentado (a menos, claro, que yo mismo y quienes en Cuba se quejan estemos sobreactuando).

Si se admite que el gobierno justifica buena parte de la desgraciada situación nacional por la necesaria respuesta "al bloqueo", que la gente sabe que eso no lo explica todo (comenzando por la falta de libertades), y que no se entera del bloqueo yanqui por el "apantallamiento" del "bloqueo interno" con el que tiene que lidiar continuamente, habría que desaconsejar el mantenimiento del embargo. Con ello, se le arrebataría un "argumento moral" al victimista gobierno cubano que es parte fundamental de su discurso legitimador ante el pueblo y en las tribunas internacionales. ¿Aliviaría "el desbloqueo" la situación de las personas en Cuba? Posiblemente; algo; quién sabe; pero si este "alivio" es el enfoque, ¿en qué alivia a la gente el bloqueo? ¿Ha conseguido el bloqueo doblegar al régimen más de lo que el implacable tiempo y el mal que no dura 100 años? Niet, tovarisch. ¿Fortalecerá el desbloqueo al régimen? Posiblemente. Pero su mantenimiento le ha dado la fortaleza de un argumento justo y la visión de una gesta: la de la resistencia ante el cerco manifiesto de un enemigo poderoso.

¿Significa esto que los demócratas cubanos, entre cuyas escasas armas legales contra el régimen (al menos desde la distancia) está el bloqueo económico y comercial parece que pierden la batalla, que claudican? No es una pregunta baladí; a menos, claro, que la gente sea capaz de olvidar y perdonar el destierro, los abusos, la cárcel, la humillación, el abandono... Lo cual puede intentarse siempre que las causas hayan desaparecido, que no es el caso; o incluso es un esfuerzo personal que podría acompañar a la evidencia de "genuinos cambios", que no parece que llegarán pronto. El profundo respeto a ese sufrimiento implica algo de consideración hacia quienes se atrincheran "a muerte" en el mantenimiento de un bloqueo que, bien evaluado, se presenta ineficaz. Me pregunto si esa insistencia pretende evitar encarar el angustioso sentimiento de que se ha perdido si se mantiene (pues no logra ni logrará su objetivo), y también se ha perdido si se retira. El embargo, en otras palabras, nos lleva a un callejón sin salida. A menos, claro que se admita que esta batalla se ha perdido, que no tiene sentido desgastarse en ello y que mejor será concentrar las fuerzas y efectivos en otro frente.

Es verdad que sin "el bloqueo yanqui" el régimen encontrará otro motivo para justificar el desastre y su postura guerrerista, pero lo tendrá más difícil y será menos épico. Entretanto, cantará loas a "la victoria sobre el enemigo", al que "hemos obligado con nuestra lucha a quitar el injusto bloqueo" (o algo así) aunque es evidentemente que "el imperio no ha cejado en agredirnos", etc.; si, no seamos ingenuos. Pero no encontrará nada tan sólido (que se haya ido construyendo durante muchos años) ni con tanta tradición o buena prensa.

¿Y tendrá la disidencia mayores problemas para reponerse de un post-embargo? Es cierto que (un poco por reacción) el asunto del bloqueo es importante para muchos grupos disidentes, pero su labor de denuncia, de exigencia del respeto a los derechos humanos y por el establecimiento de un marco de libertades, se mantendrá, a menos, claro, que el régimen organice una transición (que lo dudo); pero entonces el crecimiento de su propia influencia y desarrollo en la sociedad será una tarea a considerar si estos propósitos se van cumpliendo. Quien tema que con el cese del bloqueo desaparecerá o se debilitará la disidencia debe tener muy poco aprecio por esta y creer muy poco en su necesidad actual o su conveniencia futura.
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Que cambie USA para que cambie Cuba. 02 Jun 2014 01:04 #8179

Comprendo, amigo Efraìn, su preocupaciòn con las consecuencias del levantamiento de las medidas que usted ve como protegiendo al pueblo cubano, aunque no veo còmo es que lo protegen si hace mas de 55 años que padecen de lo mismo....

Y comprendo también su escepticismo en cuanto al resultado de la implementaciòn de las medidas que la carta solicita al Presidente Obama. Y ademàs, no tengo ninguna garantìa que ofrecerle (ni del Ex-Im Bank ni de ninguna otra fuente) en cuanto a que esas medidas tengan el éxito que presuponen quienes firmaron la carta.

Pero, y citando textualmente a Tony Blair cuando tuvo que explicar porque él, junto con George W. Bush, resolvieron "rehabilitar" a la Libia de Khadaffy (que como Cuba, y con sobrados motivos, que no es el caso de Cuba, estuvo en la lista de paìses terroristas) dijo: "no olvidamos el pasado, pero tratamos, a la luz de los cambios genuinos que estàn ocurriendo, de dejarlo atràs" (we do not forget the past, but we do try, in the light of the genuine changes happening, to move beyond it).

Cuba està cambiando, don Efraìn, y por el hecho de que esos cambios no sean los que nosotros quisiéramos ver, ni se estén haciendo con la celeridad que nosotros deseamos, no dejan de ser cambios.

La Cuba de hoy no es la Cuba de hace 10 años, ni la China de hoy es, ni por asomo, la que era hace 20 o 30 años. Ni una ni otra sociedad es perfecta, pero negar el cambio en ambos paìses y aferrarse al tipo de condiciones que nos auto-imponemos para justificar nuestra inercia y nuestra pasiva espera por acontecimientos que no controlamos, es ignorar aquel viejo adagio segùn el cual "lo mejor es enemigo de lo bueno".
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Que cambie USA para que cambie Cuba. 01 Jun 2014 22:00 #8178

Estimado señor Pali. Agradezco su aclaración sobre las políticas del Ex-Imp Bank. No obstante, sabiendo de la "marañera" trayectoria del desgobierno cubano en su relación financiera con el resto del planeta, siempre nos asusta la idea de un posible predominio en un momento dado de alguna corriente favorecedora del actual gobierno de Cuba y que, ilusionados con la consistente propaganda del régimen, ignoraran los requisitos con Cuba, ilusionados, digo, espejísmicamente, con cosas como la promesa del super puerto del Mariel, de una super zafra azucarera, etc. etc., sin pensar que ni peniques cobrarían si le "fían" a los causantes de la debacle. En cuanto a la libertad de invertir (aunque fuese a riesgo) y a visitar la Isla, creo que, a lo mejor sin proponérselo, la política norteamericana protege al cubano, evitando el enriquecimiento de la tiranía con esas visitas e inversiones. Un clásico ejemplo que ilumina la acción sobre el tema: desde los 60 la playa de Camarioca y la aledaña era casi exclusiva para los canadienses. Además de esa sana influencia de libertad, montones de cubanos trabajan en embajadas, consulados y compañías mixtas... ¿y algunos de ellos ha podido crear un movimiento democrático como una opción de cambio? ¡Ilusión y falacia! Observemos lo democrática y civilista en que se ha convertido la República Popular China después de los cuantiosos billones recibidos como inversión. Este resultado puede ser muy ilustrativo. Señor, salva a Cuba que solos no podemos. Su amigo Efraín
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Que cambie USA para que cambie Cuba. 01 Jun 2014 20:17 #8177

Mi dirigi a usted, estimado don Ernesto, porque era el ultimo comentarista, pero es muy cierto lo que usted señala: no le estoy "contestando", sino acompañàndolo en su propio criterio... Pero, cubano al fin, puede que me haya "salido" en un estilo propio de quienes tienen un desacuerdo... Y es que ese es uno de los dramas mas acuciantes que padecemos los cubanos: con frecuencia discutimos (o parece que discutiéramos) sobre cosas en las que estamos esencialmente de acuerdo...

El empecinamiento y la frustraciòn de algunos es lo que mantiene con vida al embargo, cuya inutilidad no es òbice para el mucho daño que le ha hecho y le hace a las sucesivas y nuevas generaciones de cubanos que no tienen por que pagar los platos rotos que conllevan esa frustraciòn y ese empecinamiento que impide que exista una relaciòn medianamente normal entre Cuba y los EE.UU.

Decir que mas daño les hace el "embargo interno", o sugerir que la carta debìan habérsela mandado a Raul, no son argumentos: son malacrianzas infantiles que, no por repetidas, dejan de ser lo que son.
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Que cambie USA para que cambie Cuba. 01 Jun 2014 18:52 #8176

Estimado José Manuel Palli, tengo el placer de contestarle, puesto que se dirige a mi personalmente. Aunque, aparte de algún detalle discutible, no encuentro en su respuesta más que un acompañamiento a mi propio criterio (a lo esencial de él).
Y esto es que, si entiendo bien las pretensiones del embargo, todo sentido práctico nos indica que mantenerlo es un ejercicio de empecinamiento (probablemente con razones muy comprensibles) o incluso una muestra de frustración (lo que se hará más evidente con su inutilidad, mientras más se extienda). Si algo no funciona, comúnmente se cambia o se abandona.
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Que cambie USA para que cambie Cuba. 01 Jun 2014 18:11 #8175

Yo creo, don Ernesto, o, mejor dicho, lo supongo, que quienes firmaron la dichosa carta tienen, la mayoría de ellos, un denominador común que los distingue de los más vociferantes en el campo opuesto: casi todos los firmantes han estado EN CUBA en algún momento durante los últimos 10 o 15 años (para ser generoso con los del otro campo a la hora de hacer esa distinción).

Y digo que lo supongo porque no conozco personalmente sino a un puñado de ellos, lo que elimina toda posibilidad de enjuiciarlos como hace otro de los participantes en este foro cuando dice: “No creo en la buena fe de la mayoría de los firmantes, aunque sé de contadas excepciones…” (??)
Además, me parece que mi opinión sobre la buena o mala fe aún de aquellos que si conozco no puede ser sino absolutamente irrelevante para lo que estamos discutiendo…

Si a mi me hubieran invitado a firmar la carta, lo hubiera hecho sin el menor reparo, importándome poco y nada lo que otros pudieran opinar sobre mi mala o buena fe. Porque, además, estoy consciente de que para esos otros, lo que yo pueda opinar sobre su honestidad intelectual (y hasta sobre su sanidad mental, para lo que estoy aun menos calificado) al aferrarse a políticas y a argumentos que son los mismos que no han logrado cambiar nada EN CUBA, pero NADA, en mas de cincuenta años de inercia (gracias al denodado esfuerzo de esos otros) en la relación entre Cuba y los EE.UU., les importa menos que a mi lo que piensen ellos sobre mi firma.

Los defensores del “embargo”, hasta donde yo puedo entenderlos, no han desarrollado, durante los últimos 15 años (y de nuevo estoy siendo generoso) un solo argumento novedoso que justifique la política a la que se aferran y defienden con uñas (comidas por la preocupación cada vez mayor de quedarse huérfanos de apoyo) y dientes (postizos, en algunos casos) como no sea éste que me disparó un contrincante en un debate radial (amable, civil, cosa que todavía es posible entre los cubanos que estamos de este lado del estrecho, y en buena medida nos distingue de los que viven en la isla –¿se imaginan un debate público, a través de una estación de radio en la isla, entre digamos, Yoani Sanchez y Mariela Castro?...): según este influyente compatriota de Miami, los EE.UU. no pueden tener relaciones normales con Cuba porque nuestra política exterior cambió, hace mas de tres décadas, y ahora no nos permite relacionarnos con dictaduras, aun cuando fueran afines a nuestros intereses nacionales… Y digo que este es el único argumento novedoso, si bien no lo llamo coherente: puedo dar fe (porque los he visto con mis propios ojos) de que muchos de quienes hoy usan este argumento hace mucho menos de tres décadas estaban marchando por las calles de Miami (otra de nuestras armas para hacer “algo” frente a nuestro némesis, la marcha multitudinaria…) en apoyo y desagravio del general Augusto Pinochet Ugarte.

Pero volviendo a la diferencia entre quienes han tenido la oportunidad de ver y, en alguna medida, conocer a Cuba (la real, la de “ahora”, no la de Martí, ni la de Machado, ni la de Batista, ni mucho menos la idílica que muchos/as llevamos en un rincón de nuestro corazón cubano), para mi ese solo hecho, el de haber estado en Cuba y haber contrastado directa y personalmente las opiniones y prejuicios acumulados (arrastrados) durante cincuenta y cinco años (y no paren de contar…) con las vivencias y experiencias que tuvieron durante su estancia en la isla, por breve que esa estancia haya sido, es el factor, la motivación fundamental, que lleva a un cubano, después de estar tantos años lejos de su patria, a firmar una carta como la que estamos comentando. Por lo menos eso es lo que me llevaría a mi a firmarla sin reparo alguno…

Y he escuchado, las entiendo y las respeto (aunque no las comparto), y no necesito que me las recuerden, gracias!, las razones que muchos tienen para no visitar Cuba hasta “cuando llegue el momento”… Y reconozco que cada cubano exiliado o expatriado tiene todo el derecho a no visitar Cuba si no quiere, y a no por eso dejar de opinar sobre Cuba todo lo que quiera opinar, y no es mi propósito desmerecer una sola de esas opiniones sino escucharlas con atención y absoluto respeto, ejerciendo mi derecho a rebatirlas cuando lo estime conveniente (que para eso están estos foros).

Pero me parece absurdo pretender que las opiniones de quienes no conocen la Cuba actual de primera mano tengan un peso o una credibilidad mayor, ni siquiera similar, al que tienen las opiniones de quienes si la conocen. Y son esas “opiniones a distancia” las que han regido la política de los EE.UU. hacia Cuba durante añares.

Por eso la carta es una bonanza para las manicuristas: no debiera quedar una sola uña sin comer entre los adeptos del embargo…

Y puedo dar fe de que en Cuba nadie habla del embargo, ni “arde en deseos” de que lo levanten, Ernesto, al menos hasta donde yo he llegado en mis exploraciones, limitadas, claro está. Ni es tampoco mi percepción que las autoridades cubanas estén desesperadas por convertir a la isla en una dependencia espiritual y hasta morfológica de su vecino del Norte… No han necesitado esa dependencia durante mas de cincuenta años, porque ahora, cuando, como tu mismo lo sugieres, los EE.UU. no son tan poderosos como antes, y cuando la situación de Cuba en el terreno de la geopolítica es la mejor desde que los Castro tomaron el poder?… Y tampoco creo que los cambios que están ocurriendo en Cuba (donde me consta que si están ocurriendo cambios, digan lo que digan los estudiosos cubanos y cubano-americanos), los estèn haciendo desde una posición de debilidad extrema… Pero claro, todas esa falsas expectativas son el abono indispensable para nuestro “field of dreams”, y son parte integral de nuestra cultura del “Wishful Thinking”, que a veces traduzco como auto-engaño, aunque no me parece una buena traducción…
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Que cambie USA para que cambie Cuba. 01 Jun 2014 14:52 #8174

Aprovecho esta serie de análisis para reiterar lo que me parece una obviedad: Fidel Castro y (por consiguiente) su heredero, camarilla y simpatizantes, aparte de haber hecho de la esterilidad virtud, son los más firmes anexionistas cubanos. Ahora parece que no sólo dependemos "espiritualmente" sino hasta morfológicamente del poderoso (aunque no tanto como antaño) vecino del norte. Me lo parece más al leer toda esta penúltima cuestión sobre el llamado "embargo", la carta donde algunos pedían a Obama ya ustedes saben qué.

Comprendo que lo que indigna de todo este asunto es que pueda haber una serie de personas a las que les importa solamente su propia prosperidad (y poco que objetar al respecto) al tiempo que cualquier medio para conseguirla les parezca adecuado. Y esto es particularmente doloroso cuando se une a la hipocresía de pretender el bien de sus compatriotas o directamente al descaro de ignorar con quién pretenden hacer negocios, y lo que supone desde el punto de vista moral y de derechos humanos. Pero desgraciadamente la endeblez de esta actitud no implica que las pretensiones o argumentos de estas personas (que comúnmente encontrarán el modo de integrarse a "la jugada") sea indefendible.

Algunos tienen la impresión de que la suerte de Cuba depende de la cantidad de americanos en la isla, turistas (supongo que como visitantes en masa se hagan notar con similar poderío en Tokio que en Puerto Príncipe) o inversionistas. Curiosamente, es un hecho que se considera cuidadosamente por ambos "bandos". Unos dicen que esto influenciaría en pro de la democracia; como si la mayoría de los pobres isleños no se hiciesen una idea bastante ajustada al término (al menos por oposición a lo que han vivido en toda su vida), y aún sin conocer sus sinsabores la pretendan o desean o busquen que llegue como los pájaros de Hitchcock, a golpear el oscuro y duro cristal de lo cotidiano. Otros, que esto engordaría el monedero del régimen; como si el hecho de que el gobierno cubano haya sobrevivido hasta aquí y de que tenga aún simpatizantes en tantos lugares y se le mencione con arrobo en las mismas congregaciones de siempre, estuviese directamente relacionado con su poderío económico (supongo que hace tiempo haya dejado de financiar a guerrillas y partidos amigos, ¿no?).

Lo que me pasa con este asunto es que veo razones válidas por doquier: un "empate" desde el punto de vista argumental y de las buenas intenciones. El mismo empate a priori que existe -digamos- antes de que los Spurs de San Antonio se enfrenten a los Thunder de Oklahoma; ah no, espera, que estamos hablando de un juego que ya se realizó. Si somos honestos debemos dar cierto margen de ventaja a los anti-embargo: el régimen sigue ahí y parece perfectamente saludable. No parece que haya que esperar más para sacar una conclusión de la que ya había certeza desde poco después de la caída del comunismo en Europa del Este: que "el embargo" (término ya suficientemente alicaído) no funciona. Aún así, para el gobierno americano parece ser uno de esos deberes de segunda fila, a los que no se les presta suficiente atención más que cuando pretendemos justificarnos con su mera existencia. Para los académicos, historiadores, economistas "de las dos orillas" (vaya imagen) y para los exiliados que aún no se han hastiado del "tema Cuba" (supongo que eso va por rachas) parece algo sesudo y trascendental. Para el gobierno cubano, ni qué decir, es el sol que nos alumbra. Sin embargo, para la mayoría del pueblo cubano es una especie de mito del orden de las superlecheras vacas enanas o de la abundancia de malangas que vendrá: si alguna vez te he visto ni me acuerdo. O mejor dicho: de tanto "verte" y escucharte, sé que, como lo otro tan manido y discurseado, no existes: no me lo creo. ¿O es que alguien, incluido el régimen, supone a estas alturas que en las razones del desastre nacional los cubanos colocan el embargo en algún sitio medianamente notable?

Algunos dirán que la razón es que no ha sido un verdadero "bloqueo"; es decir, que habría que endurecer el embargo. ¿Suavizar el embargo cambiaría algo de la dramática situación de los cubanos? ¡Qué pregunta para un exámen!: Respuesta: No; o a lo mejor cambiaría algo, a mediano plazo, quizá; puedo asegurar muy poco, salvo que probablemente nada cambiaría para aquellos que se oponen al régimen. ¿Y endurecer el embargo, cambiaría algo? Aparentemente, en este acápite nos enfrentamos no a lo desconocido sino a lo imposible. Porque los Estados Unidos no tienen la juastificación moral (no bloquea al resto de dictaduras con las que comercia y camela), ni el apoyo interno (ni los "representantes" cubanos se ponen de acuerdo, así que una ley tan extrema no prosperaría), ni el poderío externo (¿Rusia y China?) para cambiar el actual statu quo; ni tienen ganas de complicarse haciéndolo, ni les conviene ni les interesa. Pero supongamos que se hace realidad el bloqueo tal y como algunos se lo imaginan, y que es un muro verdaderamente inexpugnable. Me parece muy ingenuo suponer que el agravamiento de la situación (dada en el escenario exacto, y esta vez visible y creíble, en el que el régimen ha intentado legitimarse) implicaría una rebelión de "los sitiados" contra su gobierno. ¿Hay algun precedente en la historia reciente? Sigamos suponiendo que este sería el caso, pero, ¿en qué tiempo sucederá?, ¿y, especialmente, a qué costo?

La mayoría de los exiliados sabemos que el dinero que con tanto sacrificio enviamos a nuestra familia acaricia en buena parte el bolsillo del régimen; y todos los papeleos ineludibles, las llamadas telefónicas, etc. Es una situación injusta y profundamente humillante. Pero preferimos paliar el sufrimiento de nuestros padres o proporcionar un futuro mejor a nuestros hijos, a construir una nación en la que este tipo de cuestiones básicas se releguen. Puede que haya algo de cinismo en esta actitud, o poca vena de heroismo y sacrificio (ah, esas palabras no siempre útiles pero siempre estimulantes), o lo que se quiera. Los héros y los mártires anteponen la libertad y los derechos a, digamos, la alimentación. ¿Pero quién sostiene que nosotros, compatriotas, estamos a esa altura? ¿A media altura? ¿Un pelín? Si así fuera, no estaríamos dando tanta importancia a un factor externo y que poco influye en el pueblo llano. Espero que nadie me lance una piedra diciendo que soy cómplice, o quiero tolerancia o reconciliación con los déspotas y asesinos. Pero si tengo que decir algo sobre ello (felizmente, ni estoy ni me siento obligado en absoluto, pero quiero hacerlo) diré que veo el tema tan empantanado, tanto, que la ineficacia y duración del "embargo" se parecen cada vez más a los de la propia "revolución". Cualquier cambio sería un alivio.
/Ernesto Ortiz
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Que cambie USA para que cambie Cuba. 31 May 2014 19:47 #8172

El gobierno de Cuba “arde en deseos” de que se le llenen las calles de norteamericanos que paguen las cuentas del desastre causado por ellos.

Explotaron al oso ruso mientras pudieron. Traficaron (y quizás aún trafiquen) con drogas proveídas por sus FARC. Le tumbaron el dinero a cuanto bandido o tonto ambicioso intentó “ir a bailar a casa del trompo”. Han chupado de la flácida teta venezolana cuanto han podido y, ante su inminente resequedad, buscan otras vías que les financien la “piñata a la nicaragüense”.

No es noticia que, para hacer negocios en Cuba, hay que pasar por el tamiz del aparato gubernamental. Sólo pueden enviar paquetes o dinero las compañías elegidas a cambio de una suntuosa tajada del negocio. Sólo aterrizan en Cuba los aviones contratados por las compañías chárter que están en “la jugada”. Es el método y la forma. No hay, ni habrá otro, mientras el país no se libere de esta plaga.

Para lograr su objetivo del “sueño en los americanos” llevan años de trabajo y esfuerzo. Han hecho de todo. Arman organizaciones defensoras de sus intereses integradas por cubanoamericanos –de buena fe algunos– y americanos “progre”. Han infiltrado a sus agentes en el gobierno, la academia y la media norteamericana. Hasta han secuestrado a un ciudadano norteamericano para forzarles la mano. Incluso se han creado grupos de cabildeo como CAFÉ (Cuban Americans for Engagement) para que saquen a Cuba de la lista de los países que apoyan el terrorismo. Ahora hace su debut CUBANOW con una costosa campaña en la ciudad de Washington y la famosa carta a Obama.

No creo en la buena fe de la mayoría de los firmantes, aunque sé de contadas excepciones. Creo que esto es una nueva táctica para incitar la codicia de los hombres de negocio quienes, como hombres de negocio al fin, se hacen un simple planteamiento: si los norteamericanos hacen fructíferos negocios con regímenes totalitarios y violadores de los derechos humanos como China, Vietnam, Irán, Arabia Saudita, Indonesia y otros en el Medio Oriente y África, ¿qué de especial tienen los cubanos para que nos solidaricemos con su desgracia? ¿Por qué perder la oportunidad de ser los primeros en participar en “la piñata”? ¿Por qué estos ilusos testarudos no se acaban de dar cuenta de que Cuba será, por siempre, un feudo de los Castro y su descendencia a lo Kim Il Sung y dejan de hablar de libertad, estado de derecho y respeto a los derechos humanos que no se merecen?

¿Qué importa el riesgo de la expropiación de los activos sin compensación como les ha ocurrido a varios empresarios europeos y latinoamericanos? ¿Quién dice que habrá dificultades para expatriar las ganancias? A nosotros, los elegidos, no nos confiscarán arbitrariamente las propiedades pese a la ausencia de un poder judicial independiente que haga cumplir las leyes y los acuerdos; nosotros no sufriremos la pérdida de la tecnología y la propiedad intelectual como los autores a quienes les “fusilan” los libros sin pagarle los derechos de copia. Para nosotros no existen, ni nos importa, que las leyes laborales cubanas burlen los acuerdos de la Organización Internacional del Trabajo, ni estamos sujetos a sus sanciones. Jamás ocurrirá una devaluación caprichosa de la moneda. Nunca habrá un incremento arbitrario de los impuestos y, por supuesto, a nosotros no nos tocará sufrir la corrupción endémica de los funcionarios gubernamentales, como la padecen esos ciudadanos de tercera que son los cubanos.

A modo de ilustración expongo los negocios a los que están vinculados algunos de los firmantes de la famosa carta, sin analizar sus buenas o malas intenciones:

• Negocio de cruceros

• Firma especializada en privatizaciones, basada en Singapur.

• Medios de comunicación, entretenimiento, telecomunicaciones y productos de consumo.

• Consultoría y asesoramiento en tácticas y estrategias de negocio a nivel internacional.

• Abogados y cabilderos que representaban a Havana Ferry Partners

• Franquicia para promover y organizar viajes a Cuba a través del programa People-to-People.

• Contratistas estatales en el campo de la salud

• Negocio de farmacia, alimentos y perfumería

• Biotecnología

• Asesoramiento y financiamiento a empresas multinacionales y entrada a nuevos mercados.

• Fabricación y comercialización de productos de audio, información y entretenimiento.

• Renta de automóviles y servicios de televisión por cable.

• Bienes raíces

• Negocios en el campo de la salud, la energía y cadenas de distribución de repuestos de auto

• Banca internacional

Antiguamente había gobiernos que expedían una patente de corso autorizando el pillaje y el saqueo. Cuba ha impuesto una nueva modalidad: la de dar patente para ser saqueada. Los tiburones están oliendo sangre. ¿A Ud. no le parece? A mí, sí.
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