He estado pensando en un mensaje de esperanza
No es un secreto que Cuba está sumergida en una crisis sistémica, una crisis que se agrava por días, mientas el Gobierno parece sólo preocupado por reprimir.
Nadie, desde el poder, parece tener el mínimo interés en buscar una solución, tal vez porque, en el grado de deterioro en que se encuentra la isla, toda mejora implica favorecer el empoderamiento de la población y asumir una pérdida de poder. Y la pérdida de poder, para ellos, es inaceptable.
Sin embargo, creo que lo peor de este momento es que hemos vuelto a perder la esperanza. Los días pasan sin que veamos una luz en el horizonte, y las expectativas de hace unos meses se han ido diluyendo.
Pero ningún mal es eterno, y la opresión sobre nuestra tierra, tampoco lo será.
Por eso te digo: no pierdas la esperanza.
Se que estás cansado, yo también lo estoy. Se que hay días en que parece que la oscuridad no terminará nunca, y que seguiremos sumergidos para siempre en la precariedad, en la falta de libertad, en el cansancio que apaga el alma.
Pero es necesario recordar algo: una situación difícil no tiene nunca la última palabra, y si no la enfrentas, si te rindes en el camino, cuando esa situación termine, ya no te quedarán fuerzas ni ilusiones para abrazar la luz.
No permitas que la escasez te quite la dignidad, ni que el miedo te robe la capacidad de decir la verdad.
No permitas que el dolor te convierta en alguien que no quieres ser.
Sigue ayudando al que tienes cerca, sigue tendiendo la mano, sigue diciendo la verdad, sigue atendiendo a tu familia, sigue cercano a tus amigos. Porque cada gesto de amor, de solidaridad y de honestidad, mantiene encendida una luz que ninguna oscuridad puede apagar. Y es verdad que no sabemos cuánto durara esta noche, pero ninguna noche es eterna, y esta no será una excepción.
Cuba no es solamente sus problemas. Cuba es también sus hijos, su capacidad de amar, de compartir, de levantarse, de reinventarse.
Sigue recordando una y otra vez la voz del Dios que no deja de repetirte: “Yo estoy contigo”, lo cual no significa que no habrá dificultades, sino que no tendrás que atravesarlas solo.
No pierdas la esperanza. Cuida tu corazón y no dejes de hacer el bien. Haz hoy algo bueno por alguien, y mientras esperamos un nuevo amanecer, no dejes de ser una luz para aquel que camina a tu lado: busca a una persona que esté pasando necesidad y asístela, comparte lo que puedas, llama a alguien que esté solo, ayuda a una familia con alimentos o medicinas, escucha, consuela, anima… No esperes poder cambiarlo todo; empieza por ayudar a una persona.
Porque Cuba, a pesar de sus cadenas, saldrá adelante si no dejamos de creer en el amanecer y si, en medio de la noche, seguimos tendiéndonos las manos y haciéndonos el bien.
He estado pensando en un mensaje de esperanza