Díaz-Canel también tiene un dictador: Putin

Miriram LeivaMiguel Díaz-Canel arropó a Vladímir Putin, recién confirmado presidente de la Federación de Rusia por quinta ocasión, durante las festividades por el Día de la Victoria en Moscú, el 9 de mayo. Raúl Castro expresó su tradicional admiración por la Unión Soviética y sus continuadores gracias a su enviado especial, portador de una misiva a Putin.

El gran oso de San Petersburgo no podía contar con los estadistas mundiales en la gran tribuna para presenciar su desfile militar. Ni siquiera los supuestos incondicionales como Nicolás Maduro aportarían suficiente confiabilidad o disposición para acompañarlo y hubieran desviado la atención internacional, que él se propuso acaparar.

El gobernante cubano descolló entre los dictadores de Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Armenia, que, junto a Rusia, integran la Unión Económica Euroasiática, de la cual Cuba es país observador.

Las conversaciones privadas entre ambos gobernantes podrían redundar en la ejecución más expedita de los compromisos rusos, especialmente el envío de petróleo a la Isla y las inversiones priorizadas en la agricultura, la biotecnología, el transporte y el turismo. Sin embargo, la energía eléctrica debería tener la máxima prioridad, con la construcción de nuevas plantas para sustituir las añejas y colapsadas luego de casi 40 años de funcionamiento en su mayoría. Díaz-Canel dejó atrás un país parcialmente apagado de seis a 12 horas diarias.

 

No obstante, para los empresarios rusos que se decidan a invertir en Cuba resulta fundamental garantizar el servicio de la red eléctrica; de lo contrario tendrían que incrementar los costos con la instalación de plantas, paneles fotovoltaicos y otras fuentes. Además, el suministro de materias primas será vital para esos propósitos.

 Llama la atención la supuesta escala técnica de Díaz-Canel en Argelia al regresar a Cuba. En el aeropuerto del país africano, el gobernante sostuvo conversaciones con Brahim Boughali, presidente de la Asamblea Popular Nacional, quien lo recibió con una guardia de honor; y Abdelhak Saihi, ministro de Salud y copresidente de la Comisión Intergubernamental Argelia-Cuba.

Putin tendrá que pagar más caro a Raúl Castro por su apoyo a la guerra contra Ucrania y por su presencia en la mayor de las Antillas. Cuba seguirá perdiendo su soberanía, pues “quien paga, manda”, como dijera Benito Juárez, el mexicano universal.

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