He estado pensando… (LXI)

           

 

                He estado pensando en el poder de los deseos.

 

 

Disney ha creado una nueva película animada: se llama “Wish”, deseo.  

Cuenta la historia de un rey, Magnífico, soberano absoluto de un reino creado por él para que todo el mundo viva en felicidad y paz. Para ello, todo súbdito tiene que entregarle su deseo mayor, ese deseo que es “el poder que impulsa tu corazón, aquel que te hace ser quien eres”. Pero al entregar su deseo, lo olvidaban, y con ello, olvidaban el sentido de sus vidas.

Para los ciudadanos del reino, el rey sólo quería custodiar los deseos para concederlos un día. Sin embargo, el rey se sentía con derecho a decidir a quién se le cumplía su deseo y a quién no. La ilusión de las personas, sus esperanzas, sus anhelos, no importaban, porque al rey sólo le importaba su estabilidad y el poder reinar sin ser cuestionado.

Por eso se niega a cumplir el deseo de un anciano de cien años, que quería ser músico e inspirar con su música a las personas a cumplir sus deseos por su cuenta. Para el rey, esto era ofensivo, pues el pueblo se podría rebelar y ya no necesitarían de él. Para el rey, era un deseo nocivo, porque incitaría a las personas a ser independientes y a no depender del reino.

Asha, la nieta del anciano, al descubrir la verdad, quiere recordarle al abuelo su deseo, pero el abuelo, a pesar de haber pasado toda su vida deseando cumplir su deseo olvidado, se niega a saberlo, porque considera que lo correcto es lo que ha dictaminado el rey, y rechaza la oferta de su nieta porque siente que quiere forzarlo a oír un deseo que nunca se va a cumplir. El abuelo ha asumido la visión del rey, que se siente con el derecho de decidir lo que cada uno se merece, y que pretende saber lo que es mejor para el pueblo, por eso decide por el pueblo.

Asha tiene otra visión, considera que el rey no tiene derecho a quedarse con los deseos de las personas, que debe devolverlos para que la gente trate de cumplirlos por ellos mismos, porque “los deseos profundos son la parte más hermosa de cada persona”. Animada por una estrella, Asha busca, con sus amigos, liberar los deseos, atrapados en una especie de burbujas hermosas pero que son prisiones.  

El rey, sin embargo, no está dispuesto a ser cuestionado, y recurre a la magia negra para obtener un poder sin límites, que lo lleva a inmovilizar a todas las personas que intentan cuestionarlo. Su discurso descubre su esencia: “Nadie volverá a pedir deseos a las estrellas nunca más, ya no habrá más esperanza, no más sueños hermosos, y nunca van a escapar, no habrá nadie que se pueda rebelar, nadie que cuente más historias, nadie que ose desafiarme nunca más”.

Pero es desafiado, por un pueblo que se une en un estribillo: “Hoy deseo, sí, sé que habrá un mejor futuro al fin”. Y cantan, cantan todos: “Por generaciones, con ilusiones, se olvidó lo fundamental, ya retamos la suerte y es claro: todo o nada hasta el final. Ya no nos confunden las promesas, y entendemos el rumbo con exactitud, levantemos nuestra frente en alto… porque… sólo podemos conquistarlo todo en unidad. Nuestra unión es una luz resplandeciente, solo unidos, ni con su magia podrá”.

Me ha gustado la película, de algún modo su contenido me resulta familiar, y se me ha pegado el estribillo, que me hace andar por ahí repitiéndome por dentro: “Hoy deseo, sí, sé que habrá un mejor futuro al fin”.

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