*He visto... Me he visto*

Sor Nadieska Almeida*He visto... Me he visto*

Sor Nadieska Almeida, HC

15 de agosto de 2026 _

“He visto la aflicción de mi pueblo”_ (Ex 3, 7). Cada día que pasa, este texto bíblico va tomando más fuerza y más sentido en mi cotidianidad. El sufrimiento en el que nos van adentrando parece no tener final, y me daña mucho que podamos acostumbrarnos, conformarnos, resignarnos, y creamos que esto es lo normal.

Yo me he visto también sufriendo, pasar noches sin dormir. He experimentado, y sigo experimentando, angustia, cansancio, hastío hasta llorar de impotencia y de rabia, porque deseo y sueño con una vida digna para todos. Y con este deseo me sumo a la lucha contra la larga cadena de imposibles, desde lo más básico como puede ser comer un pan y lo más vital, tomar agua. No es ni será normal que todo un país siga sobremuriendo. No es vida la que llevamos, estamos arrastrando la existencia, parecemos cadáveres que estiran el poco aliento de vida que nos queda y seguimos pagando el precio de un abuso de poder de quienes creen que después de 67 años este sistema puede seguir adelante.

He visto la tenacidad de mujeres dando todo por sus hijos. Me ha alegrado y me han dado fuerzas para no callar y seguir alentando y apostando por la esperanza. He visto a algunos miembros del gobierno luchar contra la corrupción ganándose insultos, y he visto su frustración ante sus intentos por vivir en verdad.

He visto el miedo de quienes miran a los que salen a reclamar un poco de agua. He visto la presión ejercida para callarnos, mediante amenazas o “recados” a través de terceras personas como mecanismo de intimidación. He sido testigo de algunos valientes que han dicho basta, y me sumo a ese grito, y no dejaré de estar acompañando a quienes saben que reclamar derechos no es anticonstitucional, es lo más legítimo y legal que un ciudadano tiene de su lado.

Tengo la certeza interna de que Dios nos ha creado personas dignas, para vivir con dignidad. Esto implica tener las necesidades vitales cubiertas, y la ausencia de esa garantía nos lleva al reclamo como pueblo, y el pueblo tiene una voz propia y no hay por qué seguirla ahogando. Creo que las autoridades tienen el deber de escuchar y no de silenciar. El hecho de silenciarnos solo lleva a un mayor malestar y a una gran confrontación, porque todos sabemos que el sol no se tapa con un dedo, las mentiras no se esconden con discursos.

Sigo buscando tercamente dentro de mí la esperanza que no defrauda, porque la veo en los ojos y la sonrisa de los niños, porque la descubro en los adolescentes y jóvenes que intentan abrirse paso en medio de tanto desastre que los envuelve. La sigo viendo en los ancianos que son respetados y tratados dignamente, veo esa esperanza en quienes se acercan y agradecen la cercanía de la Iglesia, y desde esa experiencia, reconocen que Dios no se olvida de su pueblo.

Y porque tengo sueños de una Cuba libre de dictadura, de ataduras a un poder crónico y en agonía, te invito a ti, que sientes que ya no puedes más, no renuncies a tus sueños, no permitas que desfallezca tu esperanza por pequeña que sea, levanta la cabeza con confianza porque Dios está y estará; con Él haremos posible nuestra libertad. Espero a que hagamos posible la llegada de ese día y juntos recuperemos la vida que nos merecemos.

  • Hits: 6

Comments powered by CComment