Es importante estar bien informados para poder calibrar las decisiones de quienes nos gobiernan, tanto de los unos como de los otros. ¿Cuántos habitantes de Estados Unidos saben el enorme grado de dependencia de China como resultado de las malas decisiones políticas de los gobernantes de este país a lo largo de medio siglo?
Es un hecho que 3.82 millones de empleos norteamericanos fueron a parar a manos de trabajadores chinos desde 2001. Es un hecho que muy pocos conocen la refundación de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en aquel país, en 1991. La Cámara tiene en la actualidad unos cuatro mil miembros que trabajan para 900 compañías que operan en el gigante asiático. Por su parte, un sondeo de China Briefing cita una cifra mucho mayor: ¡nada menos que 8,619 empresas norteamericanas establecidas y en operaciones en China!
Esta es una triste realidad que se complica por el hecho de que cientos de otras empresas se han fugado, huyendo de los altos impuestos del país, para establecerse en India, Singapur, Taiwan, Vietnam y Filipinas.
No es de sorprender que un estudio del Pew Research Center haya revelado que la clase media norteamericana cayó del 61% en 1971 al 51% en nuestros días, mientras que el porcentaje de personas de más bajos ingresos aumentó del 25% al 30%.
Por otra parte, es un hecho también que el robo de propiedad intelectual por parte de China a Estados Unidos representa una pérdida para este país que oscila entre 225 mil millones y 600 mil millones de dólares al año.
Estos problemas no puede resolverlos por su propia iniciativa ningún presidente si no cuenta con un congreso dispuesto a buscar y encontrar soluciones y a distanciarse de los intereses creados que están favoreciendo en su lucha electoralista. Los intereses creados suelen imponerse en las decisiones electorales como resultado de los manejos de grupos o individuos que buscan influir en los resultados políticos para proteger sus propios beneficios, a menudo a costa del bien público. Estos intereses pueden manipular políticas y procesos de toma de decisiones, lo que conduce a la corrupción política y socava la integridad democrática.
Si ambos partidos no se ponen a trabajar y colaborar en temas importantes para la sociedad en lugar de unos votar en bloque en contra del partido mayoritario en una desastrosa lucha por el poder, el país no será capaz de devolverle a la clase media su lugar, ni los jóvenes tendrán la oportunidad de independizarse para abrirse paso en la sociedad y crear familias estables ni sentir optimismo y esperanza por un futuro mejor, edificado con sus esfuerzos. Sin una colaboración que dé prioridad a los intereses del país en lugar de mezquinos intereses electoralistas y partidistas que fomentan los intereses creados, los gobiernos de turno no lograrán que las empresas nacionales regresen al país ni promoverán las condiciones para que esas empresas vuelvan a sentir el respeto que sentían por sus clientes, sus empleados, sus proveedores y sus accionistas. Tampoco se logrará que la inmensa clase trabajadora recupere el respeto por sus empresas, ni que la etiqueta de alta calidad de "Made in USA" vuelva a imperar en el mercado mundial y en nuestras tiendas. 
Esto quiere decir que los ciudadanos conscientes de estas verdades deben salir a votar en masa este noviembre — y en todas las elecciones futuras. Deben olvidarse de lealtades partidistas y de superficiales simpatías por algún anciano legislador para concentrarse, empezando por las primarias, en candidatos con un historial limpio y programas claros y viables, los cuales merezcan ser objeto de su voto en noviembre. Poner en la balanza la experiencia de unos con la honradez, el sentido común y los planes concretos de otros. Porque los que se han perpetuado en el poder, ya sean representantes o senadores (federales o estatales) que llevan 15, 20 o más años enquistados en sus posiciones de poder, suelen verse envueltos en componendas e intereses creados que no favorecen al país en su conjunto sino a unos pocos privilegiados.
| La democracia ha de educar al pueblo para la libertad y para defenderse de aquellos que usarían las libertades democráticas para destruir la libertad y los derechos humanos. >>>Jacques Maritain |
Tengamos muy en cuenta las sabias palabras de Lord Acton cuando sentenció: "El poder absoluto corrompe absolutamente". Podemos parafrasearlas señalando certeramente que: "El poder prolongado corrompe tarde o temprano". Por lo tanto, es hora de darle oportunidad a las nuevas generaciones, aunque con mucho cuidado de no despreciar la integridad, el buen sentido y la experiencia de unos pocos de esos legisladores de larga data que se hayan ganado con sus esfuerzos y su historial el respeto de los votantes. ¿Cuáles han sido sus iniciativas y propuestas y a cuáles se han opuesto? Sencillamente, se trata de conocer a fondo a los candidatos, su historial y sus prioridades antes de decidir por quienes estemos votando.
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