Es una situación a la vez extraña y entretenida, al más puro estilo clásico de Trump —de la época anterior, en la política estadounidense pareciera volverse más complicada bajo el peso de guerras polémicas, una polarización partidista más aguda y una creciente violencia política
Trump no deja de insultar a su propio candidato en Texas. ¿Por qué?
Washington, septiembre 12 (CNN)/ Las esperanzas de los republicanos de mantener su mayoría en el Senado podrían depender del fiscal general de Texas, Ken Paxton, más que de cualquier otra persona. Y, al parecer, el presidente Donald Trump no puede evitar insultarlo.
En los últimos días, Trump ha defendido repetidamente a Paxton —a quien respaldó por encima de una opción más segura: el senador republicano en ejercicio John Cornyn—. Sin embargo, una y otra vez ha acompañado sus comentarios con una buena dosis de insultos dirigidos a la apariencia, la forma de vestir y la manera de hablar de Paxton.