Cuando quitas toda la muela de la política y te pones a mirar los números reales, comparar la economía de los últimos dos años del gobierno anterior con los primeros dos años de este nuevo periodo te deja la película bien , siguen vivitos y coleando.
En la recta final de la administración pasada, la cosa estuvo marcada por completo por el tremendo revolú de la transición después de la pandemia. El crecimiento del país se mantuvo más o menos estable con una expansión del producto interno que superaba el 2% al año, y la mata de empleos seguía creciendo a un ritmo acelerado. El gran dolor de cabeza fue que a la gente de a pie le tocó pasar el Niagara en bicicleta con un costo de la vida altísimo por culpa de la inflación, lo que obligó al banco central a poner las tasas de interés por las nubes para intentar frenar el consumo y enfriar el mercado.
Al pasar a los primeros dos años de este gobierno actual, la promesa de campaña era un cambio de timón radical, pero la realidad muestra los mismos dolores de cabeza con un par de inventos nuevos. La economía ha seguido estancada flotando cerca de ese mismo 2%, y lo que ha aguantado el barco últimamente es la tremenda descarga de dinero que las corporaciones han metido en inteligencia artificial, no el bolsillo de la gente. Además, el mercado laboral se ha frenado una barbaridad comparado con los años anteriores y el desempleo ha ido subiendo poco a poco. Para rematar, la inflación acaba de romper el techo del 4% por primera vez en tres años, empujada por los líos internacionales y el golpe directo de los nuevos aranceles a las importaciones.
La pura verdad es que aunque cambien las caras en la Casa Blanca, las grietas del sistema económico siguen siendo las mismas con diferente collar. El gobierno anterior no pudo amansar los precios al consumidor, y este gobierno está viendo cómo esos mismos precios se disparan todavía más mientras el empleo empieza a perder la fuerza. Esto te demuestra que no importa quién esté montado en el carrito presidencial, el ciudadano común y corriente sigue pagando los platos rotos mientras los que mandan buscan a quién echarle la culpa. 🤷
' El que no la debe, no la teme, pero aquí todos te meten un paquete. 🤝
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