Otras veces lo he publicado: la legislación en EEUU tiene el gran defecto, a mi juicio, de propiciar diferentes interpretaciones, lo cual se presta a la manipulación política y la corrupción de quienes tienen la facultad de aplicarla.
Lo hemos visto mucho en acciones y decisiones de ICE y USCIS, lo mismo permitiendo la entrada de ilegales que haciendo deportaciones inapropiadas . También se aprecia en la Educación, donde la filosofía zurdópata progre/woke pretende modificar patrones culturales tradicionales occidentales.
El fenómeno llega a incidir hasta en la interpretación ambivalente por la Corte Suprema de aspectos de la Constitución, como ha ocurrido recientemente con la facultad del Presidente para poner aranceles. Una parte toma una decisión en contra y la otra no está de acuerdo. Otro asunto que deja bobo a cualquiera es lo ocurrido con la presentación de documento acreditativo para votar. La Constitución establece que solo votan los ciudadanos americanos y sin embargo se ha llevado a votación el tema en el Congreso, por la cantidad de violaciones que se producen en estados controlados por demócratas que pretenden permitir el voto hasta de ilegales indocumentados.
Pero lo más peligroso de toda esa flexibilidad fue el autopen de Biden, por todas sus implicaciones.
Yo no soy americano por papeles, gracias a las arbitrariedades de USCIS FL, aunque sí lo soy de corazón, pues como Martí amo a la patria de Lincoln- y me duele ver cómo constantemente los encargados de aplicar las leyes, con filiación demócrata y adversarios de la Admón. Trump, no se cansaron de hacer barbaridades durante la Administración Biden y ahora las siguen haciendo en el gobierno republicano, amparados en sus cargos burocráticos, no importa cuanto esté establecido, se diga y se repita que la ley debe ser imparcial políticamente.
Como tengo hijos, nietos, hermanos, tíos, primos y sobrinos americanos, media familia, algunos desde mediados del siglo pasado y ya mezclados con tierra americana, me interesa mucho la justicia en EEUU y desearía que se hiciera mucho más precisa y no dejara su aplicación a la interpretación, al arbitrio de quienes tienen la facultad de efectuarla.
La relativa independencia de los estados es otro asunto que influye en esa flexibilidad y vemos cómo un mismo asunto es tratado de forma diferente en California que en la Florida.
Sin que nadie se ofenda, la jurisprudencia cubana anterior a 1959 era mucho más precisa que la de EEUU, específicamente la Constitución de 1940 y sus leyes complementarias, a pesar de fuertes influencias socialdemócratas. Pero desgraciadamente tampoco su aplicación fue todo lo exitosa que debió ser, por la corrupción que predominaba y las influencias de los grandes poderes fácticos, algo también presente en EE.UU. y que en algún momento ese gran país tendrá que regular más precisamente, por la clara influencia que ejercen los grandes monopolios y poderes económicos, al financiar las campañas.