Apocalipsis Global 2026. México, Cuba, Venezuela (II)
- Ricardo Valenzuela
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Apocalipsis Global 2026. México, Cuba, Venezuela (II)
08 Feb 2026 17:22
Ante este tétrico panorama mundial en vías de convertirse en algo peor, Trump debía comparecer ante un juzgado en el que se había presagiado como un gran linchamiento internacional. Pero el verdadero auditorio de tal evento no lo formaban esos invitados embriagados por la gran oportunidad. El auditorio del verdadero poder sería el de los llamados a las reuniones secretas para manejar la verdadera agenda, y llegarían de diferentes puntos cardinales de ese mundo desconocido, pero siempre con su gran coincidencia: el control total del mundo.
Pero para fichar bien a esos miembros especiales debemos acudir a su historia. Con la llegada de los Rothschild a Londres y, después de que destruyeran la peseta española, se les abría una gran puerta para controlar el Banco de Inglaterra y sumarlo a su control de las finanzas del Vaticano. Y después que naciera su acuerdo y socios con la monarquía británica –Cecil Rhodes y su grupo de elegidos– nacía una nueva fuerza que, al evolucionar, se convertiría en el Estado Profundo. Los Rothschild llegaban a esa reunión habiendo planteado huella profunda en EU, al haber financiado el final de su guerra de independencia con un préstamo a Washington armado de condiciones especiales. El billete del dólar debía contener la pirámide con el ojo de su filiación Illuminati y, sobre todo, la leyenda en latín de su Nuevo Orden Mundial, afirmando sus intenciones. Una sociedad difícil de entender. En aquellos días Marx, residiendo en Londres, trabajaba en lo que sería su magna obra; el Manifiesto Comunista y, sorpresa, quienes financiaban su estancia en el Reino Unido eran los emergentes oligarcas globales encabezados por los Rothschild. Pero la sorpresa más grande era la participación de oligarcas de EU como Rockefeller, JP Morgan, quienes le hacían llegar sus dineros a través del famoso pirata, Jack Laffite, ahora residiendo en Nueva Orleans. Fue cuando apareció la caricatura de Marx en Wall Street.
Se consolidaba el Estado Profundo estableciendo como enemigo a destruir, no el naciente comunismo, sino esa nueva versión del ciudadano naciente en EU. No sería el rico contra el pobre, ahora sería el gran rico, utilizando al nuevo pobre esclavizado, contra ese ciudadano especial nacido en EU, libre, propietario, patriota, republicano y moral. La mayoría de los asistentes al foro, ante el cual se enfrentaba Trump ayer, son los integrantes de ese grupo de explotación con la etiqueta falsa de justicia social, paladines contra “otros ricos inventados", acusando a ese hombre olvidado y sacrificado. Ese hombre es representado por Trump.
Y se iniciaba una nueva fiesta. Primero aparecía Milei, presidente de Argentina, calentando el asiento para Trump y definitivamente lo calentaba. Iniciaba afirmando que Maquiavelo había ya muerto, sonando como sentencia. Derrumbaba ese falso edificio con cimientos arenosos representado por las políticas económicas que, ellos, miembros de la cofradía, habían aplicado por tanto tiempo sacrificando la eficiencia por la falsa virtud de sus agendas destructivas, habían derrumbado valores éticos y morales y, más grave, intencionalmente. Pasaba a describir los horrores de su socialismo con evidencias tajantes.
Procedía luego esbozando lo que, durante muchos años, nadie se hubiera atrevido: a la virtud del “verdadero” capitalismo productivo y, sobre todo, con evidencias tajantes, sus increíbles logros de creación de riqueza y la forma natural de su distribución. Los derechos naturales del ser humano que ellos habían destruido. Hablaría del proceso de mercado expresado a través de la acción humana de Mises, que captura la voluntad de los seres humanos. Sus ataques a sus fatales intervenciones distorsionando y corrompiendo la belleza y gracia de la economía en libertad. Mostraba evidencias científicas probando cómo ese intervencionismo es tan destructivo e inmoral. Y continuaba lo que, en mi opinión, fue una verdadera sabia lección de economía, filosofía y la virtud de la libertad.
Me parecía estar escuchando la voz de Rothbard cuando afirmara: “No es un crimen ser ignorante en economía, pues es una ciencia complicada, pero lo que sí constituye un crimen es que alguien, permaneciendo en esa ignorancia, se dedique a emitir vociferantes opiniones cuajadas de insensatez.” Pero para mí es algo no solo insensato, porque el estado que ellos han integrado es una banda de ladrones reglamentando y el capitalismo verdadero es la celestial expresión de libertad. Peor aún, todas sus políticas han sido implementadas para no permitir que la sociedad pueda progresar, el camino hacia su libertad que tanto temen.
Y de lo que pude capar de su mensaje, acusaba a los participantes de haber llevado tantos países a un infierno en el cual han convertido el Estado en la figura del crimen organizado, un ente donde la tributación es robo, y la libertad requiere rechazar el poder coercitivo para tomar decisiones verdaderamente morales. Gran contraste con el capitalismo de libre mercado donde los individuos prosperan a través del intercambio voluntario, llegando, incluso, a calificar libertad y moralidad como las máximas expresiones de la justicia del capitalismo.
En EU, el país de Trump. La idea Jeffersoniana de mantener la propiedad legal de las parcelas familiares, y el derecho de pasarlas a herederos a través de leyes de herencia y derechos de propiedad fueron los temas en la constitución de las primeras polis. Los ciudadanos, no el campesino feudal, ni el súbdito, permanecerían enraizados a una parcela de tierra, y de esa forma podrían disfrutar los derechos del ciudadano tan importantes como: derecho de voto en asambleas, y la habilidad de ser autosuficiente y autónomo. Pero es lo que ellos atacan.
La fundación de los EU fue originada por el populismo ancestral, puesto que era el rechazo a la monarquía, monopolio religioso, a la aristocracia, al estado feudal, al clasismo, a los países guerreros. Y, al conseguir su independencia, se estructuraban como una “república comercial” con un gobierno pequeño que emanaba del consenso de sus gobernados. República Comercial, como un claro rechazo a la aristocracia que en Europa se distinguía por no trabajar, puesto que el trabajo para ellos era degradante y el comercio era la actividad más baja en el escalafón social. Pero la distinción más importante entre los colonos de EU y los comunes de Europa fue que los colonos eran propietarios de su tierra y de la riqueza que creaban, mientras que los comunes trabajaban la tierra de los nobles pagándoles un tributo.
Se despedía. Viva la libertad carajo. Silencio sepulcral.
Pero para fichar bien a esos miembros especiales debemos acudir a su historia. Con la llegada de los Rothschild a Londres y, después de que destruyeran la peseta española, se les abría una gran puerta para controlar el Banco de Inglaterra y sumarlo a su control de las finanzas del Vaticano. Y después que naciera su acuerdo y socios con la monarquía británica –Cecil Rhodes y su grupo de elegidos– nacía una nueva fuerza que, al evolucionar, se convertiría en el Estado Profundo. Los Rothschild llegaban a esa reunión habiendo planteado huella profunda en EU, al haber financiado el final de su guerra de independencia con un préstamo a Washington armado de condiciones especiales. El billete del dólar debía contener la pirámide con el ojo de su filiación Illuminati y, sobre todo, la leyenda en latín de su Nuevo Orden Mundial, afirmando sus intenciones. Una sociedad difícil de entender. En aquellos días Marx, residiendo en Londres, trabajaba en lo que sería su magna obra; el Manifiesto Comunista y, sorpresa, quienes financiaban su estancia en el Reino Unido eran los emergentes oligarcas globales encabezados por los Rothschild. Pero la sorpresa más grande era la participación de oligarcas de EU como Rockefeller, JP Morgan, quienes le hacían llegar sus dineros a través del famoso pirata, Jack Laffite, ahora residiendo en Nueva Orleans. Fue cuando apareció la caricatura de Marx en Wall Street.
Se consolidaba el Estado Profundo estableciendo como enemigo a destruir, no el naciente comunismo, sino esa nueva versión del ciudadano naciente en EU. No sería el rico contra el pobre, ahora sería el gran rico, utilizando al nuevo pobre esclavizado, contra ese ciudadano especial nacido en EU, libre, propietario, patriota, republicano y moral. La mayoría de los asistentes al foro, ante el cual se enfrentaba Trump ayer, son los integrantes de ese grupo de explotación con la etiqueta falsa de justicia social, paladines contra “otros ricos inventados", acusando a ese hombre olvidado y sacrificado. Ese hombre es representado por Trump.
Y se iniciaba una nueva fiesta. Primero aparecía Milei, presidente de Argentina, calentando el asiento para Trump y definitivamente lo calentaba. Iniciaba afirmando que Maquiavelo había ya muerto, sonando como sentencia. Derrumbaba ese falso edificio con cimientos arenosos representado por las políticas económicas que, ellos, miembros de la cofradía, habían aplicado por tanto tiempo sacrificando la eficiencia por la falsa virtud de sus agendas destructivas, habían derrumbado valores éticos y morales y, más grave, intencionalmente. Pasaba a describir los horrores de su socialismo con evidencias tajantes.
Procedía luego esbozando lo que, durante muchos años, nadie se hubiera atrevido: a la virtud del “verdadero” capitalismo productivo y, sobre todo, con evidencias tajantes, sus increíbles logros de creación de riqueza y la forma natural de su distribución. Los derechos naturales del ser humano que ellos habían destruido. Hablaría del proceso de mercado expresado a través de la acción humana de Mises, que captura la voluntad de los seres humanos. Sus ataques a sus fatales intervenciones distorsionando y corrompiendo la belleza y gracia de la economía en libertad. Mostraba evidencias científicas probando cómo ese intervencionismo es tan destructivo e inmoral. Y continuaba lo que, en mi opinión, fue una verdadera sabia lección de economía, filosofía y la virtud de la libertad.
Me parecía estar escuchando la voz de Rothbard cuando afirmara: “No es un crimen ser ignorante en economía, pues es una ciencia complicada, pero lo que sí constituye un crimen es que alguien, permaneciendo en esa ignorancia, se dedique a emitir vociferantes opiniones cuajadas de insensatez.” Pero para mí es algo no solo insensato, porque el estado que ellos han integrado es una banda de ladrones reglamentando y el capitalismo verdadero es la celestial expresión de libertad. Peor aún, todas sus políticas han sido implementadas para no permitir que la sociedad pueda progresar, el camino hacia su libertad que tanto temen.
Y de lo que pude capar de su mensaje, acusaba a los participantes de haber llevado tantos países a un infierno en el cual han convertido el Estado en la figura del crimen organizado, un ente donde la tributación es robo, y la libertad requiere rechazar el poder coercitivo para tomar decisiones verdaderamente morales. Gran contraste con el capitalismo de libre mercado donde los individuos prosperan a través del intercambio voluntario, llegando, incluso, a calificar libertad y moralidad como las máximas expresiones de la justicia del capitalismo.
En EU, el país de Trump. La idea Jeffersoniana de mantener la propiedad legal de las parcelas familiares, y el derecho de pasarlas a herederos a través de leyes de herencia y derechos de propiedad fueron los temas en la constitución de las primeras polis. Los ciudadanos, no el campesino feudal, ni el súbdito, permanecerían enraizados a una parcela de tierra, y de esa forma podrían disfrutar los derechos del ciudadano tan importantes como: derecho de voto en asambleas, y la habilidad de ser autosuficiente y autónomo. Pero es lo que ellos atacan.
La fundación de los EU fue originada por el populismo ancestral, puesto que era el rechazo a la monarquía, monopolio religioso, a la aristocracia, al estado feudal, al clasismo, a los países guerreros. Y, al conseguir su independencia, se estructuraban como una “república comercial” con un gobierno pequeño que emanaba del consenso de sus gobernados. República Comercial, como un claro rechazo a la aristocracia que en Europa se distinguía por no trabajar, puesto que el trabajo para ellos era degradante y el comercio era la actividad más baja en el escalafón social. Pero la distinción más importante entre los colonos de EU y los comunes de Europa fue que los colonos eran propietarios de su tierra y de la riqueza que creaban, mientras que los comunes trabajaban la tierra de los nobles pagándoles un tributo.
Se despedía. Viva la libertad carajo. Silencio sepulcral.
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