China, el gigante herido
- Pedro Gómez Martin-Romo
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China, el gigante herido
25 Mar 2026 21:08
Introducción
¿Está China viviendo en una profunda crisis? ¿Está sufriendo simplemente una severa crisis inmobiliaria? ¿Cómo es posible que hablemos del declive de China si tiene un gigantesco superávit comercial? ¿Está la economía China en estanflación? De existir, ¿cómo podría afectar a los mercados occidentales? ¿Occidente está agudizando la crisis del gigante asiático? Muchos economistas se limitan a decir que existe un boom inmobiliario fruto de una burbuja crediticia, pero pocos analistas se adentran a comentar en profundidad la realidad de China.
Desde finales de la segunda década venimos observando noticias realmente preocupantes sobre la evolución de la economía China, pero al mismo tiempo, no dejan de llegarnos buenas noticias respecto a avances médicos, técnicos, e impresionantes obras públicas chinas. Muchas veces sentimos admiración por el gigante asiático, pero otras repudiamos decisiones y normas gubernamentales que en occidente consideramos derechos constitucionales, como la libertad de movimiento de personas y capitales, la libertad de expresión, etc.
Todos los datos apuntan a que la economía china, la segunda más grande del mundo, está en crisis. Como ya pasó con el mito que sobre Cuba se gestó y se mantuvo durante décadas, desde el primer cuarto del presente siglo muchos economistas, politólogos y sociólogos han venido defendiendo concienzudamente el modelo chino, considerándolo el patrón idílico a seguir. Escuché muchas veces decir que el capitalismo estaba agotado y que la economía mixta, mezcla de férrea planificación y “mercado libre al estilo asiático”, era el futuro de la humanidad. ¿Estaban en lo cierto? ¿Seguirán hoy opinando lo mismo? Claro que, para responder esas preguntas, también deberíamos preguntarnos si realmente vivimos en un régimen capitalista y que deberíamos de entender por capitalismo. Analicemos la situación actual.
El origen técnico de los problemas económicos de China.
Para entender la situación actual de la economía china, como indica la teoría monetaria El Patrón Interés, debemos siempre recordar que la mejor economía no es la que más y durante más tiempo crece, sino la que hace evolucionar sus cuatro variables fundamentales proporcionalmente. Esas cuatro variables fundamentales son la masa monetaria o dinero en circulación, los recursos humanos, los bienes públicos (carreteras, puentes, depuradoras, presas, aeropuertos, etc.) y los bienes de capital o bienes privados de producción. Las variables económicas fundamentales deben crecer de manera homogénea para evitar profundas crisis económicas. Por tanto, un país que venga haciendo crecer su PIB de media a un 10% anual durante 30 años, puede ser peor que otro país que haga crecer su PIB al 0,5% anual durante el mismo periodo.El lector también tiene que recordar que la economía es como nuestro cuerpo y, por tanto, que necesita una cantidad de energía monetaria proporcional a su nivel de actividad. A mayor actividad, mayor incremento de la energía monetaria y, si la velocidad económica se reduce, también debemos reducir la cantidad de emisión de dinero. Como demostraré a lo largo de este artículo, China ha crecido desincronizadamente durante muchos años, lo que ha provocado la crisis actual. Durante décadas, los espectaculares crecimientos económicos chinos se basaron en disponer de mano de obra barata y abundante, cantidades ingentes de deuda y crédito, así como sumisos clientes internacionales. A finales de los 80 muchas empresas occidentales vieron China como un centro de producción de bajo coste y un mercado donde poder crecer fácilmente. Pero no supieron descontar el efecto de la política monetaria. Cuando un Gobierno controla el sistema bancario, marca la tasa de interés de referencia e interviene en el mercado interbancario y de crédito mediante la concesión de préstamos, las señales de precios desaparecen. Los bancos públicos chinos, al margen de la lógica del mercado, repartían dinero alegremente para la construcción de enormes complejos de apartamentos, fábricas, puentes, etc. Durante años, el Banco Central de China ha venido manteniendo el tipo de interés extremadamente bajo. El crédito se canalizaba donde el Partido decide, no donde el mercado lo necesita.
Con la caída de la demanda internacional del 2008, el Gobierno chino reaccionó con un paquete de 4 billones de yuanes,[1] el equivalente a 600.000 millones de dólares de la época. Además, autorizaron a los gobiernos locales a endeudarse por medio de los Vehículos de Financiación de Gobiernos Locales (LGFV), es decir empresas locales de inversión creadas para financiar infraestructura y desarrollo urbano. A finales de 2023 estás empresas habían acumulado una deuda oculta estimada de más de 60 billones de yuanes, un 47,6% del PIB de 2023. La masa monetaria M2 pasó de 50 millones de yuanes en 2008 a más de 340 millones a finales de 2025. Es negativamente sorprendente observar cómo, en el año 2025, la masa monetaria china superó por primera vez la masa monetaria consolidada de Estados Unidos y Europa, es decir, la suma del dinero en circulación de la primera y tercera economía.
A mediados de 2025 el crédito chino crecía por encima del 8% anual y el PIB al 4%. Esa brecha entre crecimiento de crédito y PIB es un claro e irrefutable síntoma de que la economía no marcha bien. El exceso de energía monetaria está reventando al corpus economicus chino.Si una economía desea hacer crecer proporcionalmente sus cuatro variables fundamentales, es esencial respetar el Principio de Crecimiento Progresivo de la Masa Monetaria. Para que el lector pueda conocer con más detalle cómo funciona este sistema monetario y como suministrar dinero conforme al nivel de actividad económica, le remito a mi artículo publicado en La Vanguardia bajo el título:
El Patrón Interés en el siglo XXI
.
La desincronización china.
Nadie duda hoy en día que China está viviendo uno de sus peores momentos económicos de los últimos 50 años. Desde finales de la pasada década, las malas noticias económicas no paran de llegar. Las cuatro variables fundamentales empezaron a descompensarse a principios de siglo por inadecuadas políticas monetarias gubernamentales.Mientras que la masa monetaria consolidada ha venido aumentando fuertemente durante los últimos 15 años, la población china está en franco retroceso desde el año 2020. Es sorprendente ver cómo Keynes pensaba erróneamente que una de las funciones que el Estado debía desarrollar era el control demográfico, además del control de la moneda y el crédito, y la coordinación estatal del ahorro y la inversión.[1] Es un monumental error que los Gobernantes traten de determinar la tasa de crecimiento poblacional óptima. Como consecuencia de la política china de hijo único de 1980, “el gigante asiático cerró 2022 con 850.000 habitantes menos que en 2021”,[2] y el año 2023 se redujo su población en dos millones de habitantes.[3] Es previsible que China pierda 100 millones de trabajadores en cada una de las próximas décadas. Según la ONU, la población mayor de 60 años totalizará el 50% a finales de 2070 y la reducción de la población será tal que se reducirá a 744 millones para el 2090 y a 644 millones en el año 2100. Aunque la política de hijo único fue suprimida en el año 2015, ésta ha cambiado los hábitos y la forma de ver la vida de las nuevas generaciones. Además, la crisis actual no ayuda a revertir la situación y la ley tendrá unos costes imprevisibles para la economía china durante los próximos 20 años.
Exceso de bienes de capital: vivienda.
Vengo sosteniendo que la vivienda es un bien de capital indirecto, es decir, es el principal bien de capital de cualquier trabajador. En China el exceso de este tipo de bienes es incuestionable. A principios de esta década, el principal escollo que atravesaba la economía china era la crisis del sector inmobiliario, que representaba hasta el 29% del PIB en el año 2021. Las quiebras que se han venido produciendo durante los últimos cuatro años tienen su origen en la política de las “tres líneas rojas”, introducida por Pekín en 2020. Ante la gigantesca especulación inmobiliaria, el Gobierno estableció límites para el acceso al crédito a promotoras que superasen ciertos niveles de deuda respecto a activos, tuvieran demasiado apalancamiento financiero o no dispusieran de liquidez suficiente para pagar deudas a corto plazo. La medida, que buscaba frenar la burbuja inmobiliaria, desencadenó impagos y quiebras en el sector. Todo comenzó a mediados del año 2021 cuando el gigante inmobiliario Evergrande, con una deuda de más de US$ 300.000 millones, comunicó que podría incumplir con algunos de sus pagos, lo que finalmente ocurrió en diciembre de ese año. El anunció contagió a al menos 10 promotores chinos, los cuales dejaron de pagar su deuda en dólares, provocando el pánico entre los inversores internacionales. Se calcula que existen más de 70 millones de viviendas vacías que fueron compradas especulativamente por pequeños y medianos inversores.Lo triste es ver que el boom inmobiliario chino era conocido desde principios de siglo. En mi libro La Riqueza de las Naciones en el siglo XXI, ya indiqué que desde el año 2003 sabíamos que el consumo de cemento per cápita en China era extraordinariamente anormal. En otras palabras, desde hace décadas sabíamos que las variables fundamentales de China crecían desproporcionadamente, pero los mandatarios chinos reaccionaron demasiado tarde. En España ocurrió exactamente lo mismo a principios de siglo.
Empresas zombies
También el exceso de bienes de capital tiene su origen en las empresas zombies. Desde el año 2020 las autoridades chinas están normalizando algunos comportamientos empresariales similares a los de cualquier otro lugar en el que operan las reglas del libre mercado. Pero durante años, para garantizar la paz social defendida por el Partido Comunista Chino, antes de que una compañía china cayera en bancarrota, su deuda era comprada por bancos estatales chinos u otro tipo de acreedores o se articulaban sistemas para inyectar capital y rescatarlas. El gobierno chino no permitía que las empresas ineficientes o compañías zombies dejaran de pagar a sus acreedores. Las ayudas generaron una enorme cantidad de empresas desnortadas de la lógica del libre mercado, las cuales perdían miles de millones de yuanes al año, pero seguían operando gracias a ayudas estatales. Estas ayudas suponían un aumento de deuda estatal, pero también provocan tensiones internacionales, al generar un exceso de capacidad productiva instalada. Visto desde otro punto de vista, China mal acostumbró a sus empresarios. Permitió el aumento de la producción a escala y la mejorar sus costes de producción a costa de doparlos monetariamente, promocionando indirectamente la venta de las exportaciones por debajo del coste de producción. Está práctica se conoce como dumping y ha provocado numerosas quejas de Europa y Estados Unidos ante la Organización Mundial del Comercio.[4]En el año 2021, el presidente Xi Jinping tomó medidas enérgicas contra el sector tecnológico chino, reduciendo la capitalización de las 10 mayores empresas tecnológicas chinas en más de 2 billones de dólares.[5]Como consecuencia del cambio de rumbo gubernamental, en septiembre de 2021, Huawei, conglomerado de telecomunicaciones administrado por las fuerzas armadas de la República Popular de China, nos sorprendía anunciando problemas financieros. Ren Zhengfei, CEO de Huawei, avisó a sus empleados de que la compañía estaba pasando por serios problemas financieros, los cuales representaban una amenaza real para la supervivencia de la misma en un intento de no desaparecer del mercado. Las ventas de sus productos pasaron de la primera a la sexta posición de ventas en el mercado chino.[6] La consecuencia fue que estas empresas despidieron a miles de trabajadores en el año 2022. Desde el año 2018 los tribunales de todo el país vienen recibiendo gran cantidad de solicitudes de “bancarrota corporativa”.[7]
La pérdida de competitividad China
Como consecuencia de la desincronización de su economía, el envejecimiento poblacional y el aumento de los costes de la mano de obra, China ha sufrido una severa pérdida de competitividad, lo que está provocando el éxodo empresarial. En 2020, según señaló un informe de Bank of America Global Research, un 83% de las empresas de EEUU tenían planes de relocalización. Sin embargo, no se trata de un fenómeno exclusivamente americano. En el período de 2016 a 2019 153 empresas han retornado a los Estados Unidos, mientras que 208 han hecho lo propio en la Unión Europea. La eurozona, a diferencia de EEUU, no está tan influenciada por las guerras comerciales y medidas proteccionistas que fueron emprendidas por la Casa Blanca desde la primera era Trump.[8] Por tanto, China es cada vez menos atractiva para las empresas extranjeras. Hasta tal punto que, en una encuesta realizada en el año 2022 por la Cámara de Comercio de la Unión Europea en el país asiático a 372 compañías del Viejo Continente, el 23% admitió que estaba pensando en trasladar sus inversiones actuales o futuras fuera de China.[9] Samsung (Corea) o Sony (Japón) decidieron durante 2019 marcharse del país al ver cómo "el aumento de los costes laborales" son más altos respecto de Vietnam, la India o México.
El problema energético chino.
Los crecimientos económicos desincronizados de un sector producen siempre efectos secundarios en otros sectores. Por ejemplo, China presenta un importante déficit energético. Ante los diferentes movimientos observables en el tablero de geopolítica energética, China está tratando de ser autosuficiente en términos energéticos. La construcción de gigantescas presas, plantas solares y eólicas así lo acreditan. China observó cómo, de la noche a la mañana, Alemania perdió competitividad y se vio entre la espada y la pared por la extraña explosión acontecida en el gaseoducto Nord Stream Two. También por decisiones propias, sus costes de producción se han disparado. Aunque la mayoría del carbón que consume China proviene de minas propias, a partir de mediados de 2020 el aumento del precio del carbón se debió a que las provincias del norte del país redujeron su producción hasta en un 17,7% y el Gobierno Chino prohibió las importaciones del carbón australiano como represalia al bloqueo de la tecnología china del 5G en Australia.[10] Es peligroso que occidente acelere, por una u otra vía, la crisis del gigante asiático. Desde hace años muchos países están influyendo, consciente o inconscientemente, directa o indirectamente, en la política energética China.
Conclusiones.
Del rico y complejo escenario actual podemos sacar varias conclusiones.
- La primera podría ser que, a China, como a muchos países, le cuesta entender que toda exportación se tiene que pagar con una importación y viceversa. Acumular gigantescas cantidades de dólares o bonos del Tesoro de los EE.UU termina por perjudicar al propio proveedor (China) y, en ocasiones, al cliente o clientes (EE.UU, Europa, etc.). Si el cliente cambia de suministrador, como puede ser el caso de EE.UU con la India, México o Vietnam, el proveedor insensato tiene un grave problema económico. Como ocurrió en EE.UU y está ocurriendo en Europa, tampoco es serio que una importación se pague imprimiendo dinero, pues termina por deslocalizar o fundir a todo el tejido industrial nacional.La economía mundial se puede dominar por dos vías: utilizando metodología Orwelliana o la Huxleyiana. Da la sensación de que EE.UU pretende dominar el mundo mediante el uso que la fuerza del “Patrón Dólar” conlleva. Por su parte China ha pretendido controlar la economía mundial, al más puro estilo Huxleyiano, es decir, saciando a otras naciones de placer y satisfacción con productos de bajo coste. En este tipo de relaciones llega un momento en que ambas economías están incómodas. Una se siente explotada y otra excesivamente dependiente, por lo que siempre acaban mal.
- En segundo lugar, podemos concluir que no aprendemos de la historia. El patrón de comportamiento de los mandatarios chinos, en esencia, es similar al observado en decenas de crisis que, a lo largo de la historia, se han venido produciendo. Las cuatro variables fundamentales se descompensan y se produce un duro ajuste económico. En todas las crisis económicas el desajuste viene provocado por un crecimiento no natural del dinero en circulación. Por mantener activo su tejido industrial, estoy convencido que la economía china tardará dos décadas en revertir la situación actual, pero saldrá adelante. El envejecimiento y descenso de la población es el mayor problema de los próximos veinte años.Existe una solución rápida para solventar el problema actual y se llama Patrón Interés. Si los mandatarios chinos reseteasen su sistema monetario, recalibrasen su unidad de cuenta con una nueva moneda o con la misma moneda mediante un ajuste de valor, elaborasen un Balance de Masa Monetaria y emitiesen dinero conforme al Patrón Interés, en menos de 24 meses su economía lograría cortar la hemorragia y se empezaría a observar un crecimiento sincronizado conforme a los RRHH disponibles.
- La tercera conclusión es una llamada al orden internacional. El mundo debería caminar hacia la unificación monetaria. Tardará tiempo en calar la idea, pero es inevitable que todos los países serios, antes de dos siglos, se sientan obligados a utilizar el Patrón Interés como sistema de emisión monetario. Esto impediría que el tipo de cambio sea objeto de especulación y de utilización política. Tanto la OMC, como el FMI y el Banco Mundial deberían asumir un mayor protagonismo en esta necesidad global. Sus intervenciones evitarían relaciones comerciales incómodas y acortarían el dilatar un problema que, tarde o temprano, tendremos que afrontar: la unificación monetaria. Ahora bien, el sistema monetario no puede utilizarse como herramienta militar, comercial o cultural. Nos estamos dando cuenta que, cuando las organizaciones internacionales asumen el rol de comportarse como bonitos jarrones chinos algunos países pueden actuar de manera unilateral y, en ocasiones, irracionalmente.Como decía Bastiat, donde entra el comercio no entran las armas. Si conseguimos compartir el mismo sistema monetario y un marco económico similar, claro e imparcial, muchos de los conflictos que observamos hoy en día desaparecerán. El comercio justo es la mejor herramienta para evitar los conflictos internacionales.
Pedro Gómez Martin-Romo
ProfesorMaster en Asesoría Financiera y Seguros
Universitat Politècnica de València
[1] Keynes, The End of Laissez Faire (1926) p.17-19
[2] El envejecimiento de la población sume a Japón en un laberinto sin salida de falta de mano de obra. (Madrid: Diario El Economista, 2024) 22 de enero
[3] La población de China cae por segundo año consecutivo y se reduce en 2,08 millones de personas en 2023. (Madrid: Radio Televisión Española, 2024) 17 de enero
[4] Elizabeth Colleran, ¿Por qué China está dejando caer en bancarrota a sus empresas? (Londres: BBC 2019) 20.11.2019 Analista de mercados emergentes de la firma Loomis, Sayles & Company
[5] Ignacio Faes , Los grandes problemas de la economía china que acercan la recesión (Madrid: El economista, 2022) 15/05/2022
[6] H. Montero, Otro “crash” chino, el hundimiento de Huawei (Madrid, La Razón, 2021) 26-Sept-2021
[7] China Embraces Bankruptcy, U.S.-Style, to Cushion a Slowing Economy (NY: The Wall Street Journal, 2019) Nov. 6, 2019
[8] Á. Moreno, Mango, Nike, Apple... por qué las empresas cierran sus fábricas chinas y 'vuelven a casa' (Madrid: El Confidencial 2020) 23 de febrero de 2020
[9] Pablo Rodríguez, China es cada vez menos atractiva para las empresas extranjeras. (Madrid: xataka.com, 2022) 27 Junio 2022
[10] China prohibió la importación de carbón australiano y ahora sus ciudades se están quedando a oscuras (Buenos Aires: Infobae, 2021) 5 enero 2021
[1] Informe de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Pekín, abril 2009 p.7
¿Está China viviendo en una profunda crisis? ¿Está sufriendo simplemente una severa crisis inmobiliaria? ¿Cómo es posible que hablemos del declive de China si tiene un gigantesco superávit comercial? ¿Está la economía China en estanflación? De existir, ¿cómo podría afectar a los mercados occidentales? ¿Occidente está agudizando la crisis del gigante asiático? Muchos economistas se limitan a decir que existe un boom inmobiliario fruto de una burbuja crediticia, pero pocos analistas se adentran a comentar en profundidad la realidad de China.
Desde finales de la segunda década venimos observando noticias realmente preocupantes sobre la evolución de la economía China, pero al mismo tiempo, no dejan de llegarnos buenas noticias respecto a avances médicos, técnicos, e impresionantes obras públicas chinas. Muchas veces sentimos admiración por el gigante asiático, pero otras repudiamos decisiones y normas gubernamentales que en occidente consideramos derechos constitucionales, como la libertad de movimiento de personas y capitales, la libertad de expresión, etc.
Todos los datos apuntan a que la economía china, la segunda más grande del mundo, está en crisis. Como ya pasó con el mito que sobre Cuba se gestó y se mantuvo durante décadas, desde el primer cuarto del presente siglo muchos economistas, politólogos y sociólogos han venido defendiendo concienzudamente el modelo chino, considerándolo el patrón idílico a seguir. Escuché muchas veces decir que el capitalismo estaba agotado y que la economía mixta, mezcla de férrea planificación y “mercado libre al estilo asiático”, era el futuro de la humanidad. ¿Estaban en lo cierto? ¿Seguirán hoy opinando lo mismo? Claro que, para responder esas preguntas, también deberíamos preguntarnos si realmente vivimos en un régimen capitalista y que deberíamos de entender por capitalismo. Analicemos la situación actual.
El origen técnico de los problemas económicos de China.
Para entender la situación actual de la economía china, como indica la teoría monetaria El Patrón Interés, debemos siempre recordar que la mejor economía no es la que más y durante más tiempo crece, sino la que hace evolucionar sus cuatro variables fundamentales proporcionalmente. Esas cuatro variables fundamentales son la masa monetaria o dinero en circulación, los recursos humanos, los bienes públicos (carreteras, puentes, depuradoras, presas, aeropuertos, etc.) y los bienes de capital o bienes privados de producción. Las variables económicas fundamentales deben crecer de manera homogénea para evitar profundas crisis económicas. Por tanto, un país que venga haciendo crecer su PIB de media a un 10% anual durante 30 años, puede ser peor que otro país que haga crecer su PIB al 0,5% anual durante el mismo periodo.El lector también tiene que recordar que la economía es como nuestro cuerpo y, por tanto, que necesita una cantidad de energía monetaria proporcional a su nivel de actividad. A mayor actividad, mayor incremento de la energía monetaria y, si la velocidad económica se reduce, también debemos reducir la cantidad de emisión de dinero. Como demostraré a lo largo de este artículo, China ha crecido desincronizadamente durante muchos años, lo que ha provocado la crisis actual. Durante décadas, los espectaculares crecimientos económicos chinos se basaron en disponer de mano de obra barata y abundante, cantidades ingentes de deuda y crédito, así como sumisos clientes internacionales. A finales de los 80 muchas empresas occidentales vieron China como un centro de producción de bajo coste y un mercado donde poder crecer fácilmente. Pero no supieron descontar el efecto de la política monetaria. Cuando un Gobierno controla el sistema bancario, marca la tasa de interés de referencia e interviene en el mercado interbancario y de crédito mediante la concesión de préstamos, las señales de precios desaparecen. Los bancos públicos chinos, al margen de la lógica del mercado, repartían dinero alegremente para la construcción de enormes complejos de apartamentos, fábricas, puentes, etc. Durante años, el Banco Central de China ha venido manteniendo el tipo de interés extremadamente bajo. El crédito se canalizaba donde el Partido decide, no donde el mercado lo necesita.
Con la caída de la demanda internacional del 2008, el Gobierno chino reaccionó con un paquete de 4 billones de yuanes,[1] el equivalente a 600.000 millones de dólares de la época. Además, autorizaron a los gobiernos locales a endeudarse por medio de los Vehículos de Financiación de Gobiernos Locales (LGFV), es decir empresas locales de inversión creadas para financiar infraestructura y desarrollo urbano. A finales de 2023 estás empresas habían acumulado una deuda oculta estimada de más de 60 billones de yuanes, un 47,6% del PIB de 2023. La masa monetaria M2 pasó de 50 millones de yuanes en 2008 a más de 340 millones a finales de 2025. Es negativamente sorprendente observar cómo, en el año 2025, la masa monetaria china superó por primera vez la masa monetaria consolidada de Estados Unidos y Europa, es decir, la suma del dinero en circulación de la primera y tercera economía.
La desincronización china.
Nadie duda hoy en día que China está viviendo uno de sus peores momentos económicos de los últimos 50 años. Desde finales de la pasada década, las malas noticias económicas no paran de llegar. Las cuatro variables fundamentales empezaron a descompensarse a principios de siglo por inadecuadas políticas monetarias gubernamentales.Mientras que la masa monetaria consolidada ha venido aumentando fuertemente durante los últimos 15 años, la población china está en franco retroceso desde el año 2020. Es sorprendente ver cómo Keynes pensaba erróneamente que una de las funciones que el Estado debía desarrollar era el control demográfico, además del control de la moneda y el crédito, y la coordinación estatal del ahorro y la inversión.[1] Es un monumental error que los Gobernantes traten de determinar la tasa de crecimiento poblacional óptima. Como consecuencia de la política china de hijo único de 1980, “el gigante asiático cerró 2022 con 850.000 habitantes menos que en 2021”,[2] y el año 2023 se redujo su población en dos millones de habitantes.[3] Es previsible que China pierda 100 millones de trabajadores en cada una de las próximas décadas. Según la ONU, la población mayor de 60 años totalizará el 50% a finales de 2070 y la reducción de la población será tal que se reducirá a 744 millones para el 2090 y a 644 millones en el año 2100. Aunque la política de hijo único fue suprimida en el año 2015, ésta ha cambiado los hábitos y la forma de ver la vida de las nuevas generaciones. Además, la crisis actual no ayuda a revertir la situación y la ley tendrá unos costes imprevisibles para la economía china durante los próximos 20 años.
Exceso de bienes de capital: vivienda.
Vengo sosteniendo que la vivienda es un bien de capital indirecto, es decir, es el principal bien de capital de cualquier trabajador. En China el exceso de este tipo de bienes es incuestionable. A principios de esta década, el principal escollo que atravesaba la economía china era la crisis del sector inmobiliario, que representaba hasta el 29% del PIB en el año 2021. Las quiebras que se han venido produciendo durante los últimos cuatro años tienen su origen en la política de las “tres líneas rojas”, introducida por Pekín en 2020. Ante la gigantesca especulación inmobiliaria, el Gobierno estableció límites para el acceso al crédito a promotoras que superasen ciertos niveles de deuda respecto a activos, tuvieran demasiado apalancamiento financiero o no dispusieran de liquidez suficiente para pagar deudas a corto plazo. La medida, que buscaba frenar la burbuja inmobiliaria, desencadenó impagos y quiebras en el sector. Todo comenzó a mediados del año 2021 cuando el gigante inmobiliario Evergrande, con una deuda de más de US$ 300.000 millones, comunicó que podría incumplir con algunos de sus pagos, lo que finalmente ocurrió en diciembre de ese año. El anunció contagió a al menos 10 promotores chinos, los cuales dejaron de pagar su deuda en dólares, provocando el pánico entre los inversores internacionales. Se calcula que existen más de 70 millones de viviendas vacías que fueron compradas especulativamente por pequeños y medianos inversores.Lo triste es ver que el boom inmobiliario chino era conocido desde principios de siglo. En mi libro La Riqueza de las Naciones en el siglo XXI, ya indiqué que desde el año 2003 sabíamos que el consumo de cemento per cápita en China era extraordinariamente anormal. En otras palabras, desde hace décadas sabíamos que las variables fundamentales de China crecían desproporcionadamente, pero los mandatarios chinos reaccionaron demasiado tarde. En España ocurrió exactamente lo mismo a principios de siglo.
Empresas zombies
También el exceso de bienes de capital tiene su origen en las empresas zombies. Desde el año 2020 las autoridades chinas están normalizando algunos comportamientos empresariales similares a los de cualquier otro lugar en el que operan las reglas del libre mercado. Pero durante años, para garantizar la paz social defendida por el Partido Comunista Chino, antes de que una compañía china cayera en bancarrota, su deuda era comprada por bancos estatales chinos u otro tipo de acreedores o se articulaban sistemas para inyectar capital y rescatarlas. El gobierno chino no permitía que las empresas ineficientes o compañías zombies dejaran de pagar a sus acreedores. Las ayudas generaron una enorme cantidad de empresas desnortadas de la lógica del libre mercado, las cuales perdían miles de millones de yuanes al año, pero seguían operando gracias a ayudas estatales. Estas ayudas suponían un aumento de deuda estatal, pero también provocan tensiones internacionales, al generar un exceso de capacidad productiva instalada. Visto desde otro punto de vista, China mal acostumbró a sus empresarios. Permitió el aumento de la producción a escala y la mejorar sus costes de producción a costa de doparlos monetariamente, promocionando indirectamente la venta de las exportaciones por debajo del coste de producción. Está práctica se conoce como dumping y ha provocado numerosas quejas de Europa y Estados Unidos ante la Organización Mundial del Comercio.[4]En el año 2021, el presidente Xi Jinping tomó medidas enérgicas contra el sector tecnológico chino, reduciendo la capitalización de las 10 mayores empresas tecnológicas chinas en más de 2 billones de dólares.[5]Como consecuencia del cambio de rumbo gubernamental, en septiembre de 2021, Huawei, conglomerado de telecomunicaciones administrado por las fuerzas armadas de la República Popular de China, nos sorprendía anunciando problemas financieros. Ren Zhengfei, CEO de Huawei, avisó a sus empleados de que la compañía estaba pasando por serios problemas financieros, los cuales representaban una amenaza real para la supervivencia de la misma en un intento de no desaparecer del mercado. Las ventas de sus productos pasaron de la primera a la sexta posición de ventas en el mercado chino.[6] La consecuencia fue que estas empresas despidieron a miles de trabajadores en el año 2022. Desde el año 2018 los tribunales de todo el país vienen recibiendo gran cantidad de solicitudes de “bancarrota corporativa”.[7]
La pérdida de competitividad China
Como consecuencia de la desincronización de su economía, el envejecimiento poblacional y el aumento de los costes de la mano de obra, China ha sufrido una severa pérdida de competitividad, lo que está provocando el éxodo empresarial. En 2020, según señaló un informe de Bank of America Global Research, un 83% de las empresas de EEUU tenían planes de relocalización. Sin embargo, no se trata de un fenómeno exclusivamente americano. En el período de 2016 a 2019 153 empresas han retornado a los Estados Unidos, mientras que 208 han hecho lo propio en la Unión Europea. La eurozona, a diferencia de EEUU, no está tan influenciada por las guerras comerciales y medidas proteccionistas que fueron emprendidas por la Casa Blanca desde la primera era Trump.[8] Por tanto, China es cada vez menos atractiva para las empresas extranjeras. Hasta tal punto que, en una encuesta realizada en el año 2022 por la Cámara de Comercio de la Unión Europea en el país asiático a 372 compañías del Viejo Continente, el 23% admitió que estaba pensando en trasladar sus inversiones actuales o futuras fuera de China.[9] Samsung (Corea) o Sony (Japón) decidieron durante 2019 marcharse del país al ver cómo "el aumento de los costes laborales" son más altos respecto de Vietnam, la India o México.
El problema energético chino.
Los crecimientos económicos desincronizados de un sector producen siempre efectos secundarios en otros sectores. Por ejemplo, China presenta un importante déficit energético. Ante los diferentes movimientos observables en el tablero de geopolítica energética, China está tratando de ser autosuficiente en términos energéticos. La construcción de gigantescas presas, plantas solares y eólicas así lo acreditan. China observó cómo, de la noche a la mañana, Alemania perdió competitividad y se vio entre la espada y la pared por la extraña explosión acontecida en el gaseoducto Nord Stream Two. También por decisiones propias, sus costes de producción se han disparado. Aunque la mayoría del carbón que consume China proviene de minas propias, a partir de mediados de 2020 el aumento del precio del carbón se debió a que las provincias del norte del país redujeron su producción hasta en un 17,7% y el Gobierno Chino prohibió las importaciones del carbón australiano como represalia al bloqueo de la tecnología china del 5G en Australia.[10] Es peligroso que occidente acelere, por una u otra vía, la crisis del gigante asiático. Desde hace años muchos países están influyendo, consciente o inconscientemente, directa o indirectamente, en la política energética China.
Conclusiones.
Del rico y complejo escenario actual podemos sacar varias conclusiones.
- La primera podría ser que, a China, como a muchos países, le cuesta entender que toda exportación se tiene que pagar con una importación y viceversa. Acumular gigantescas cantidades de dólares o bonos del Tesoro de los EE.UU termina por perjudicar al propio proveedor (China) y, en ocasiones, al cliente o clientes (EE.UU, Europa, etc.). Si el cliente cambia de suministrador, como puede ser el caso de EE.UU con la India, México o Vietnam, el proveedor insensato tiene un grave problema económico. Como ocurrió en EE.UU y está ocurriendo en Europa, tampoco es serio que una importación se pague imprimiendo dinero, pues termina por deslocalizar o fundir a todo el tejido industrial nacional.La economía mundial se puede dominar por dos vías: utilizando metodología Orwelliana o la Huxleyiana. Da la sensación de que EE.UU pretende dominar el mundo mediante el uso que la fuerza del “Patrón Dólar” conlleva. Por su parte China ha pretendido controlar la economía mundial, al más puro estilo Huxleyiano, es decir, saciando a otras naciones de placer y satisfacción con productos de bajo coste. En este tipo de relaciones llega un momento en que ambas economías están incómodas. Una se siente explotada y otra excesivamente dependiente, por lo que siempre acaban mal.
- En segundo lugar, podemos concluir que no aprendemos de la historia. El patrón de comportamiento de los mandatarios chinos, en esencia, es similar al observado en decenas de crisis que, a lo largo de la historia, se han venido produciendo. Las cuatro variables fundamentales se descompensan y se produce un duro ajuste económico. En todas las crisis económicas el desajuste viene provocado por un crecimiento no natural del dinero en circulación. Por mantener activo su tejido industrial, estoy convencido que la economía china tardará dos décadas en revertir la situación actual, pero saldrá adelante. El envejecimiento y descenso de la población es el mayor problema de los próximos veinte años.Existe una solución rápida para solventar el problema actual y se llama Patrón Interés. Si los mandatarios chinos reseteasen su sistema monetario, recalibrasen su unidad de cuenta con una nueva moneda o con la misma moneda mediante un ajuste de valor, elaborasen un Balance de Masa Monetaria y emitiesen dinero conforme al Patrón Interés, en menos de 24 meses su economía lograría cortar la hemorragia y se empezaría a observar un crecimiento sincronizado conforme a los RRHH disponibles.
- La tercera conclusión es una llamada al orden internacional. El mundo debería caminar hacia la unificación monetaria. Tardará tiempo en calar la idea, pero es inevitable que todos los países serios, antes de dos siglos, se sientan obligados a utilizar el Patrón Interés como sistema de emisión monetario. Esto impediría que el tipo de cambio sea objeto de especulación y de utilización política. Tanto la OMC, como el FMI y el Banco Mundial deberían asumir un mayor protagonismo en esta necesidad global. Sus intervenciones evitarían relaciones comerciales incómodas y acortarían el dilatar un problema que, tarde o temprano, tendremos que afrontar: la unificación monetaria. Ahora bien, el sistema monetario no puede utilizarse como herramienta militar, comercial o cultural. Nos estamos dando cuenta que, cuando las organizaciones internacionales asumen el rol de comportarse como bonitos jarrones chinos algunos países pueden actuar de manera unilateral y, en ocasiones, irracionalmente.Como decía Bastiat, donde entra el comercio no entran las armas. Si conseguimos compartir el mismo sistema monetario y un marco económico similar, claro e imparcial, muchos de los conflictos que observamos hoy en día desaparecerán. El comercio justo es la mejor herramienta para evitar los conflictos internacionales.
Pedro Gómez Martin-Romo
ProfesorMaster en Asesoría Financiera y Seguros
Universitat Politècnica de València
[1] Keynes, The End of Laissez Faire (1926) p.17-19
[2] El envejecimiento de la población sume a Japón en un laberinto sin salida de falta de mano de obra. (Madrid: Diario El Economista, 2024) 22 de enero
[3] La población de China cae por segundo año consecutivo y se reduce en 2,08 millones de personas en 2023. (Madrid: Radio Televisión Española, 2024) 17 de enero
[4] Elizabeth Colleran, ¿Por qué China está dejando caer en bancarrota a sus empresas? (Londres: BBC 2019) 20.11.2019 Analista de mercados emergentes de la firma Loomis, Sayles & Company
[5] Ignacio Faes , Los grandes problemas de la economía china que acercan la recesión (Madrid: El economista, 2022) 15/05/2022
[6] H. Montero, Otro “crash” chino, el hundimiento de Huawei (Madrid, La Razón, 2021) 26-Sept-2021
[7] China Embraces Bankruptcy, U.S.-Style, to Cushion a Slowing Economy (NY: The Wall Street Journal, 2019) Nov. 6, 2019
[8] Á. Moreno, Mango, Nike, Apple... por qué las empresas cierran sus fábricas chinas y 'vuelven a casa' (Madrid: El Confidencial 2020) 23 de febrero de 2020
[9] Pablo Rodríguez, China es cada vez menos atractiva para las empresas extranjeras. (Madrid: xataka.com, 2022) 27 Junio 2022
[10] China prohibió la importación de carbón australiano y ahora sus ciudades se están quedando a oscuras (Buenos Aires: Infobae, 2021) 5 enero 2021
[1] Informe de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Pekín, abril 2009 p.7
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