ARGENTINA: El Presidente Milei proyecta dolarizar la economía y desmantelar el Banco Central

Este proyecto de "dolarización" que promete el Presidente Javier Milei en su gobierno, ha despertado profundas Pres. Javier Milei, Argentinainquietudes y es oportuno darle una somera ojeada.

Debido a la envergadura de la economía americana, que todavía supera con creces a sus más cercanos competidores, los Estados Unidos siguen ejerciendo una influencia dominante sobre el comercio internacional. En consecuencia, el dólar se utiliza tanto en términos contables como en su función de medio de pago en un gran número de transacciones internacionales. Es eso lo que lo caracteriza como "divisa" y hasta ahora conserva una clasificación como "divisa fuerte" debido a que su poder adquisitivo no se ha reducido frente a otras monedas sino que, por el contrario, las supera en estabilidad y valor de cambio desde hace más de un siglo.

Considerando estas características del dólar, la "dolarización" puede tener dos opciones de política monetaria:

  1. adoptar de forma oficial la moneda de Estados Unidos como su moneda de curso legal; y,
  2. ajustar la moneda nacional a una paridad forzosa con el dólar. 

En el mundo actual podemos sacar conclusiones de los efectos que ha tenido la política monetaria en Ecuador, El Salvador, Panamá y Zimbabue, además de 4 territorios de ultramar asociados a la Unión Europea, pero con una política de dolarización en lugar de "eurización".

Una de las razones principales orientadas a adoptar esta política monetaria es porque es un mecanismo seguro para salir de una hiperinflación (como es el ejemplo de Zimbabue o pudiera ser ahora el de Argentina, como parte del programa del Presidente Milei). Sencillamente, obliga al país a ajustar su presupuesto para equipararlo, cuando más, al déficit (o a un posible superávit futuro) presupuestario de Estados Unidos e influye mucho también en la reducción de los controles de capital por parte del Estado.

En la Cuba republicana se mantenía una economía dolarizada virtual (no oficial), por la cual el peso mantenía su valor $1 a $1 con el dólar. Las dos monedas circulaban en el país y obligaban al gobierno a desarrollar políticas que mantuvieran el valor del peso para que pudiera seguir siendo intercambiable en paridad con el dólar circulante. Bajo ese estricto régimen de dolarización virtual, Cuba vivió un período de relativa estabilidad económica y logró un alto nivel de vida que se comparaba a la de los países más desarrollados de la América Latina de aquella época.

En realidad, debo reconocer que esta política pone una camisa de fuerza a la política monetaria del país, pero impide el derroche administrativo y los presupuestos descontroladamente deficitarios.

En el panorama argentino, creo que también es necesario aclarar que la grave situación social que vive el país no es de ahora, sino que el impacto social de la crisis y del ajuste económico provocado por las políticas derrochadoras del peronismo durante las cuatro últimas décadas ha sido extremadamente duro. La mayoría de los indicadores sobre las condiciones sociales de vida de la población muestran decrecimientos y Argentina presenta un deterioro general de la calidad de vida de la población y un alto grado de pobreza estructural, que en caso de iniciarse el proceso de dolarización de la economía, tales medidas podrían resolver algunos de sus problemas más urgentes (hiperinflación, desvalorización de la moneda nacional, incapacidad de cumplir sus compromisos previos con el FMI y el Banco Mundial, etc).

El problema inicial, que puede prolongarse muchos meses, será que el argentino medio (y las clases más pobres) tendrán que apretarse el cinturón hasta que la economía alcance un nivel de equilibrio y se renueve el crecimiento económico. El primer golpe, duro pero necesario, lo acaban de recibir con el súbito ajuste del peso a su nivel real, de 400 a 800 pesos por dólar. Esta situación inicial la puntualizó repetidamente el Presidente Milei en su discurso inaugural. Esto y sus efectos colaterales puede dar lugar a conatos de rebelión popular que impidan que el ajuste necesario se haga debidamente o que, peor aún, puedan provocar un derrocamiento del gobierno que lo ha puesto en práctica, para volver a las prácticas derrochadoras que simulan una bonanza artificial y mantienen la inestabilidad permanente del país.

Por otra parte, cuando escuchamos que el nuevo presidente argentino, Milei, es un libertario, esto genera bastante confusión en muchas personas. Aclaremos: Milei está influenciado por el paleolibertarianismo, que es una corriente del libertarianismo desarrollada por Murray Rothbard y Lew Rockwell, que combina valores culturales conservadores con una oposición libertaria a la intervención del gobierno. Quienes deben mantener la moral occidental no es el Estado sino las instituciones como la familia, la empresa, la iglesia y la academia dentro de sus propios sectores de autoridad.

El movimiento se remite a Ludwig von Mises, el primer libertario conservador. Sus valores son la libertad, la propiedad, el capitalismo, la paz, el orden natural y la moral judeocristiana. Son enemigos del liberalismo clásico porqué esta doctrina permite que existan bancos centrales y que servicios como la salud y la educación queden en las manos del gobierno. En el ámbito Económico son defensores del capitalismo de libre mercado y de la importancia de la propiedad privada desde las ideas de la Escuela Austriaca. Y en el Cultural promueven el conservadurismo social sin intervención estatal y defiende a la Iglesia como institución para formar la moral de la sociedad, a la familia como eje central de la población y a la comunidad como método de organización espontánea.

Lamentablemente, el Presidente Milei difícilmente podrá hacer cristalizar su radical programa de gobierno frente a una oposición mayoritaria en el Congreso del país. El tiempo lo dirá.

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