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TEMA: Diálogo (apócrifo) entre Krishna y Jesucristo

Diálogo (apócrifo) entre Krishna y Jesucristo 26 Jul 2015 20:05 #8866

Debo aclarar que "Hechos de los Apóstoles" fue escrito por Lucas y originalmente se consideraba como continuación de su Evangelio.

Por otra parte, no debe ser Abelardo tan susceptible como para interpretar que lo considero apóstata o infiel simplemente por que usé frases condicionales sobre su profesión de fe, a las cuales pudo responder simplemente afirmando cuáles son sus creencias sin necesidad de sentirse agredido. En realidad, lo que dije se basa en que ha demostrado sus conocimientos del hinduísmo pero habla de muchos aspectos del cristianismo y su historia en base a experiencias personales y no a fundamentos doctrinales. Lo cual no quiere decir que lo considere ignorante de la doctrina cristiana, sino todo lo contrario, me consta. Verdaderamente me parece lamentable que haya interpretado mis palabras como una "acusación", lo cual estaba muy lejos de ser mi propósito.

¡Ah, y no me siento ofendido porque alguien piense y lo diga que la fe me remueve los sesos! Me hace gracia y lo tomo con comprensión, porque efectivamente la fe puede confundirse con un fundamentalismo intolerante. Confío sinceramente en que ese no es mi caso.

El Padre McKniff era agustino y todos los agustinos que conocí tenían una mente muy abierta, aunque sin renunciar a sus creencias fundamentales. Me aconsejaba y me reprendía cuando lo creía necesario, pero siempre con amabilidad y tolerancia. Nunca conocí a un agustino intolerante, aunque esa es mi experiencia personal y no dudo que los haya por ahí. Y le reitero a Abelardo que en el Colegio San Agustín nunca me obligaron a leer ningún libro que no fuera libro de texto. El único libro religioso que recuerdo que era obligatorio era "La Historia Sagrada" y teníamos una asignatura de Religión que incluía algunas lecturas de la Biblia (mayormente parábolas e historias del Genesis, etc.) y otros textos ligeros adecuados para niños. Claro está que nos exhortaban a leer otros, pero no eran obligatorios. La Imitación de Cristo, la Suma Teológica y otros de esa clase que leí en mi juventud fue por decisión propia en mis años de federado de la Juventud Católica.

Por otra parte, no suelo ser intolerante con los que no saben algo sobre el tema de la discusión en que participo. Los debates no son sólo un intercambio de opiniones doctas sino un intercambio de conocimientos y experiencias que nos enriquecen. Si la otra persona no tiene ni idea de lo que significan "cercamientos" o "enclosures", me complace informarle para enriquecer así la discusión que sigue. Quizás mis experiencias particulares sean poco comunes, pero en mi caso casi siempre encuentro que puedo aprender de aquellos que saben menos de algunas cosas. Esa oportunidad de aprender me satisface y alegra. La acepto con humildad.

En cuanto a los argumentos esgrimidos aquí sobre los derechos humanos, si fueran creación de los hombres, podrían modificarse, anularse o interpretarse de diversos modos según la cultura que debiera aplicarlos o por la decisión avasalladora de una dictadura de las mayorías. Bastaría una mayoría del pueblo soberano para decidir que, por ejemplo, los ancianos inservibles e improductivos no tienen derecho a la vida. Si no hay una creencia superior y trascendente que estipule que estos derechos son inalienables e inherentes, los derechos humanos serían una farsa.

No cabe duda que la interpretación de la Ley Natural y del Derecho Natural ha progresado a través de la historia hasta desembocar en los códigos que ahora nos sirven de referencia. El ser humano se perfecciona buscando esa trascendencia que le permita interpretar cada vez con mayor precisión esos preceptos fundamentales, los cuales tienen origen divino porque surgen de lo más profundo de la conciencia que es inspirada por la Revelación.

Aunque manejo un poco el idioma francés, suelo leer las traducciones al español y en este caso no tengo el privilegio de Abelardo en cuanto a la obra de Maritain, pero me arevo a citar lo siguiente de la traducción de "El Hombre y el Estado": "La ley natural es una ley no escrita. El conocimiento que el hombre posee de ella ha crecido poco a poco, a medida que se iba desarrollando su conciencia moral. (...) Más aún: ha sido necesario que Dios mismo interviniera para ayudar a la pobre naturaleza humana en su búsqueda de esta ley." Y más adelante pregunta: "¿Cómo podríamos comprender los derechos humanos si no tuviésemos una noción lo bastante adecuada de la ley natural? La misma ley natural que establece nuestros deberes más fundamentales y en virtud de la cual toda ley justa obliga, es asimismo la ley que nos asigna nuestros derechos fundamentales." Y párrafos después, refiriéndose al positivismo, señala que "es incapaz de establecer la existencia de derechos naturalmente poseídos por el ser humano, anteriores y superiores a la legislación escrita y a los acuerdos entre los gobiernos, derechos que la sociedad civil no tiene que otorgar, sino que reconocer, respetar y sancionar como universalmente válidos...". (las itálicas aparecen así en el libro)
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Diálogo (apócrifo) entre Krishna y Jesucristo 26 Jul 2015 13:57 #8865

Yo también leí la MAGNIfica columna a la que te refieres en mi diario Mayamero, amigo Abelardo, pero no me llamó tanto la atención como a ti, vecino de Dunquerque, porque esas cosas, en mi patio, se ven, justamente, a diario.

Además ese tipo de cosas suceden en las mejores familias en el mundo de hoy. Hace años, en Caracas, la noche del día en el que el mundo conoció el derrocamiento de Somoza, el locutor del canal oficial –aclaro, para los “anti” furibundos, que estamos hablando de la “antigüedad”, es decir, A.C., o antes de Chavez- abrió el noticiero diciendo, con voz engolada y solemne:

“Cayó Somoza! Vuelve a ser libre la patria de Sandino y de Victor Hugo”.

Estábamos un grupo de personas frente al televisor, y el primero que reaccionó ante la burrada fue un periodista cubano (de la vieja guardia), Luis Ortega. Pero por entonces no había VTR para echar p’atrås o grabar de inmediato.

Otra de las victimas de la subordinación de casi todo al “racionalismo” económico ha sido el departamento de corrección (el control de calidad) de la mayoría de nuestros medios de difusión, incluidos los escritos: sencillamente no hay plata para esos detallitos.

También recuerdo, hace (menos) años una conversación, en casa de los siempre queridos y recordados José Ignacio y Estela Rasco, en la cual alguien le hacia a José Ignacio esa misma observación que tu haces, Abelardo, sobre las pobreza de alguna traducción al castellano de los escritos de Maritain.

Ninguna parte de mi limitada educación me fue impartida en instituciones religiosas o por religiosos, ni nadie jamás me ha prohibido que leyera ni me ha obligado a leer libro alguno. Pero también en la Argentina, recuerdo que la gente de mi generación que estudiaba en colegios religiosos era proclive al mismo tipo de “pesadillas” que tu describes.

Como en el caso de tu abuela, mi padre era católico “a su manera”, pues estudió en un colegio metodista en La Habana. Murió estando de visita en Buenos Aires (vivía ya en España), y me tocó a mi recoger sus pertenencias en la habitación del hotel en donde estaba alojado. En su última mesita de luz encontré un ejemplar de la obra de Kempis que también mencionas, que desde entonces pasó a ser uno de mis libros de cabecera. Te confieso que me hubiera gustado –y venido bien- que alguien me hubiera obligado a leer la “Imitación de Cristo” a la edad que te obligaron a leerla a ti.

Pero volviendo al tema de la “teología del libre mercado”, uno de los daños mas grandes que causa ese tipo de creencias es, justamente (y como tu pareces sugerirlo), el borrado de muchas cosas que debiéramos conservar en nuestra memoria, y que, para convivir con ese dogma de la sujeción de todo al “racionalismo” económico, es necesario olvidar y descartar.

Hace un par de días, en una cena con algunos colegas abogados (de mi generación o mayores), conversábamos sobre la virtual “desaparición” del derecho laboral que estudiamos alguna vez, y que tanto en Cuba como en la Argentina era de los mas avanzados que existieron en su momento (también en la “antigüedad”, claro, o A.R.T., es decir, antes de Reagan / Thatcher). A mi me cuesta mucho creer que ese derecho laboral despareció por obra y gracia del Espiritu Santo, pero no por eso dejo de estar a favor de la libertad de cultos, aunque creo que cada quien debiera poder vivir según su credo, sin necesidad de apelar a olvidos ni racionalizaciones.
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Diálogo (apócrifo) entre Krishna y Jesucristo 26 Jul 2015 10:53 #8864

Amigo José Manuel, siempre será difícil entender el porqué de muchas reacciones humanas.
Muchas veces, cuando estaba conversando con un pariente muy querido, hoy fallecido, me asombraba de cómo podía ser al mismo tiempo un demócrata convencido y también un rabioso defensor de Fulgencio Batista.
No hay que olvidar que, desafortunadamente, mucha gente ignora hasta las bases más elementales del tema del que están hablando y, sin embargo, discuten desaforadamente y hasta te dicen que estás completamente equivocado.

Hace pocos años, hablando precisamente de este tema del capitalismo en casa de unos amigos de Miami Springs, un señor sostenía esa versión de su origen cristiano; cuando le dije que me parecía curioso que entonces el capitalismo no se hubiera desarrollado antes de los “cercamientos” en Inglaterra o aun antes de la trata de esclavos entre Europa y “las Indias”, me contestó que no veía la relación con lo que yo decía y que no sabía lo que eran los cercamientos.
Le dije que en inglés se decía enclosures a lo cual replicó que nunca había oído esa palabra. A pesar de todo ese señor discutía.

Añadamos a eso, que vives en un país en el que mucha gente (Gerardo, fíjate que digo mucha gente y no todo el mundo) cree que la Historia Universal empezó en 1776 y todo lo que hubo antes está envuelto en una especie de neblina en la que la “Edad Media” y la “Prehistoria o bien la Antigüedad” se pueden confundir.

Este último 16 de julio cuando estuve almorzando con Gerardo, por quien siento gran amistad y admiración por un gran número de razones, le enseñé un artículo publicado unos días antes en el Nuevo Herald por un señor que tiene un nombre y un apellido muy evangélicos, en éste decía que “Hefestión (ya ni me acuerdo de cómo diablos escribió ese nombre) era amante de Carlomagno en la antigüedad“.
Al principio a Gerardo le llamó la atención que pudieran decir que Carlomagno era "gay" pero cuando le hice notar que el autor hablaba de la antigüedad, en seguida, como buen conocedor de Historia que es, se dio cuenta de que el autor del artículo no hablaba de Carlomagno.
“¡Hablará de Alejandro Magno!” exclamó.
Pues claro.
¡Que haya mil años (que los hay) entre Carlomagno y Alejandro Magno! ¡Qué más da! Un Magno “ma jo meno”

Y todo así, amigo José Manuel. Y si además de la ignorancia está la Fe, que aunque no sea mayor que un granito de mostaza puede mover montañas (¿ves, Gerardo, que algo de cristianismo también sé?) entonces todo se explica.

Lo que me parece preocupante es ver que Gerardo, porque sé algo de hinduismo (lo cual me permite no escribir tonterías sobre esta creencia), afirma entonces que sé más de hinduismo que de cristianismo y que profeso esa religión.
Es decir que soy un infiel o peor aun, un apóstata.
Esta acusación me podría haber costado hoy día la lapidación en país de islam. Por suerte ya desde hace más de dos siglos no se encienden hogueras en países cristianos por este motivo.

Es verdad que en Cuba (como en casi todos los países) el pueblo no era dogmático y mi abuela, como las demás, también era católica “a su manera”, lo cual me producía escalofríos de miedo a que se condenara por los siglos de los siglos.
Mi madre era devota fanática de San Juan Bosco y de San Expedito, si por casualidad yo le hablaba de la Transubstanciación o de la Unión Hipostática me miraba poniendo ojos de pescado frito y me decía: “¡Ay, m’hijito! ¿Qué estás diciendo?”.
Sólo conocí a una persona que me habló de budismo y a la que todos consideraban “un poco tostá”.

Lo que sí puedo afirmar es que en los manuales del colegio cuando se referían al islam, al brahmanismo o al budismo, presentaban a estas religiones como absurdas y buenas, si acaso, para atrasados mentales.
¡Cuánto lamento ahora no poder tenerlos ante los ojos para poder citarlos y sólo poder confiar en lo que me queda de memoria!
Los libros que sí que me obligaban a leer eran la Imitación de Cristo y cuantos manuales de Ejercicios Espirituales se habían escrito en el mundo hispánico.

Una cosa curiosa es que cuando me reúno en “Mayami” con antiguos compañeros de mi promoción, casi ninguno se acuerda de estas cosas, sólo dos o tres de ellos guardan el mismo recuerdo que yo.
Los demás han olvidado hasta lo que dábamos en las clases de Religión en cuarto y quinto año de bachillerato (Dogma, Moral, Culto y Apologética igual que en los seminarios) menos, por supuesto, el Padre HG que se hizo sacerdote y quien sigue siendo un buen amigo que a veces me envía videos en que se oye alguna música, en general barroca o clásica, para que yo le diga lo que es.

Dejemos ahora los recuerdos que por fuerza tienen que ser personales y vayamos al debate, y más precisamente a lo que escribe Gerardo en su última respuesta.
El pasaje que escogí de los Hechos de los apóstoles da a pensar.
Señalo también que hablé de Marx y no de marxismo-leninismo pues, a mi parecer, esta última doctrina es una de las mayores falsificaciones del marxismo que jamás se hizo y probablemente la más criminal de todas.
En un excelente artículo César Vidal recordó cómo desde el principio “el Hombre del Lena” incitaba al crimen.

Ahora bien, es muy interesante notar que Gerardo señala que la diferencia fundamental entre el Marxismo ortodoxo y el Cristianismo ortodoxo es su origen: humano para el primero y divino para el segundo:
“Abelardo parece establecer al final un paralelismo entre los seguidores de Marx y los de Jesús y subraya en palabras de Lucas (Hechos de los Apóstoles) frases que apuntan a una similitud entre el Marxismo ortodoxo y el Cristianismo ortodoxo. La gran diferencia es que el uno es obra de los hombres y el otro es obra de Dios”.
Es el eterno debate entre la heteronomía y la autonomía.

Luego añade:
“El problema principal del marxismo-leninismo es el materialismo en el que se basa”
Esta aseveración es interesantísima y me lleva a pensar en varios escritos del gran pensador católico francés Jacques Maritain.
Ya sé que algunos van a decir que no lo conozco o que no lo he entendido pero Gerardo sabe, porque un día le enseñé el ejemplar que tengo del Humanismo Integral, en francés, edición de 1936, con muchos apuntes y glosas que hice, que sí lo conozco y que puedo afirmar que si no fuera por el materialismo de Marx, Maritain coincidía con él y habría aceptado buen número de sus ideas.
Hay que decir que las traducciones que he podido ver en español en general son malas y contienen errores garrafales. Por ejemplo: “Je m’en doutais” que significa “me imaginaba” o “me figuraba” o “me lo esperaba” estaba traducido por “lo dudaba” que se dice en francés “je doutais”; otro ejemplo: “pourtant” que significa “sin embargo” estaba traducido por “por lo tanto”; y así muchísimas cosas más de modo que el lector que lo lee en español lee a veces algo muy diferente de lo que escribió el autor y buen número de veces lo contrario de lo que escribió.

Ahora bien, esta heteronomía que apela al origen divino me plantea un problema.
Gerardo escribe sin dificultad aparente:
“El ideal cristiano se basa en una ética estricta en el que las decisiones personales se basan en un patrón superior y divino, que en el mundo de hoy se traduce en el concepto abarcador y civilizador de los derechos humanos”.

Es decir que los derechos humanos son la traducción de un designio divino.
Es una cuestión de Fe y nuestro amigo tiene derecho a pensarlo.
Yo creo más humanamente que los derechos humanos son la expresión de unas ideas que al cabo de un largo proceso del pensamiento, fijado por los filósofos franceses e ingleses de la Ilustración, el pueblo francés, como recordó Carlos Alberto Montaner en su charla del 11 de julio de 2015 en el Graham Centre de la FIU, plasmó en su Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.
Declaración que el joven marqués de Lafayette enseñó el día antes al ilustrísimo Thomas Jefferson (que desconfiaba de los banqueros y que quería erigir un muro entre la Iglesia y el Estado).
La Declaración Universal de 1948 es una versión actualizada, y puesta al gusto del día, de la declaración francesa de 1789.

Pero, en fin; la Fe nos permite creer que el libre mercado, el capitalismo y la "mano invisible" son de origen cristiano, ahora también nos enteramos de que los derechos humanos son de origen divino.

Lo malo de la Fe no es que permita mover montañas, eso podría ser bueno, lo malo es que me parece que también remueve los sesos.
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Diálogo (apócrifo) entre Krishna y Jesucristo 25 Jul 2015 23:31 #8863

Desde un principio me ha parecido fascinante este debate entre Gerardo y Abelardo (aunque, si mal no recuerdo, iniciado por Ernesto), pero a mi me enganchó sobre todo por la pretensión de alguno de ver el origen de la economía de mercado y del capitalismo en el mensaje de Cristo.

La cita a la que recurre Abelardo en su ultima entrada (y que corresponde a Los Hechos de los Apóstoles y no al Evangelio según San Lucas) reaviva en mi ese interés en tratar de comprender como puede haber católicos (cristianos en general) que insisten con esa “ Teología del Libre Mercadeo”, con todo lo ocurrido en el pasado (y en el presente) reciente y con un Sumo Pontífice que pareciera estar empeñado en desvirtuar esa interpretación.

Me pregunto que diría el Padre McKniff sobre el actual Santo Padre…
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Diálogo (apócrifo) entre Krishna y Jesucristo 25 Jul 2015 21:36 #8861

El beso en la mano era una bella costumbre de gentileza que pasó de moda el siglo pasado. Es una pena porque era un gesto hermoso, sobre todo por parte de los caballeros a las señoras. La costumbre de besar el anillo de los obispos también está cayendo en desuso y deriva de esto, es decir, era un gesto de gentileza y de respeto o reverencia. El obispo, por humildad, no se sentía merecedor de que le besaran la mano y, por lo tanto, se optó por el beso al anillo pastoral, que no lo representa a él sino a su misión (se trata del "anillo del pescador"). Además, el que besa no está obligado sino que hace un acto de humildad, de piedad y de fe.

Me ha sorprendido la respuesta de Abelardo, porque me indica que sabe mucho más del hinduismo y sus ramificaciones que del cristianismo. Si pese a sus antecedentes cristianos profesa el hinduismo, cualquier debate sobre las bondades de una u otra religión no lleva a nada. Los cristianos estamos convencidos de que no se puede convencer al que profesa otra religión de que adopte la nuestra sino que mediante el ejemplo de vida de los cristianos auténticos y la acción del Espíritu Santo se convierten aquellos que son llamados por Dios. En otras palabras, la "conversión" es obra de Dios.

En la historia de la humanidad, que incluye a TODAS las religiones, hay muchos excesos y muchos capítulos de extremismo fundamentalista. Hoy día destaca el extremismo islámico, pero un Abelardo o un Gerardo no deberían decir dentro de unos siglos que "los musulmanes" del Siglo XXI promovían la tortura, sojuzgaban a las mujeres y mataban a mansalva a los infieles. Esa sería una opinión muy injusta sobre la condición humana de quienes hoy profesan la religión de Mahoma. Lo correcto es reconocer que la gran mayoría son personas decentes y pacíficas. Y lo mismo podría decirse de otras religiones en otros siglos.

Desde principios de este siglo, los cristianos están siendo perseguidos en ese mundo aparentemente idílico del hinduismo. En el "2014 Persecution Report" se habla de miles de casos de personas atacadas, golpeadas, heridas (cientos de ellos muertos), erradicadas de sus tierras, mujeres violadas, etc., etc. Este horror ha sucedido sólo en el año 2014 en Chhattisgarh, Maharashtra, Madhya Pradesh, Uttar Pradesh, Marnataka, Kerala y Orissa, y en menor cantidad en el resto de los Estados de la Unión. Evidentemente, eso no lo hacen los habitantes de la India que con tanto fervor defiende Abelardo por el alegado pacifismo y la tolerancia de sus creencias.

Y, por supuesto, la experiencia personal no debe ser la vara de medir la realidad sino sólo una referencia útil para entenderla. Evidentemente la experiencia de la niñez y la juventud de Abelardo ha sido muy distinta de la mía, pese a haber vivido en el mismo país y en la misma ciudad. Tuve la suerte de educarme con los Agustinos, que nunca me pusieron esas trabas que él relata. No puedo opinar sobre su caso, porque no lo viví, pero podría decir que es excepcional, sobre todo tratándose de Cuba, donde la mayoría de los Católicos decían que lo eran "a mi manera", lo que indica un grado muy limitado de dogmatismo a nivel popular. Como dirigente de la Acción Católica en mi juventud, la jerarquía diocesana me exhortaba al "estudio", que debía orientarse también al análisis comparativo con otras creencias. Y nunca me sentí presionado en contra de acudir a ver una cinta cinematográfica, salvo las muchas que empezaban a surgir de orden pornográfico. Y leía libros de Voltaire y hasta de Vargas Vila, aunque este último provocaba la inquietud de mi confesor y lo hacía añadir algunos padrenuestros y avemarías a mi penitencia.

A mi casa en La Habana Vieja acudía semanalmente un cortés Testigo de Jehová que sostenía largas discusiones con mi abuela sobre temas religiosos. De adolescente me encantaba presenciarlas. A estas discusiones se sumó el párroco de la Iglesia de El Cristo, un santo varón llamado John Joseph McKniff. Quedé maravillado por la forma cómo desbarataba minuciosamente los argumentos del otro, hasta que un día presencié una escena que nunca olvidaré: El Testigo de Jehová, que hasta entonces se consideraba "amigo", se dirigió furiosamente a la puerta de salida y desde el dintel se dio vuelta y le gritó al Padre McKniff: "usted es un hijo de Satanás". Y después, compungido, agregó, "había logrado hacer crecer la planta de la fe en esta casa y usted ha llegado y la ha cercenado de un tajo". No volvió más.

Abelardo parece establecer al final un paralelismo entre los seguidores de Marx y los de Jesús y subraya en palabras de Lucas (Hechos de los Apóstoles) frases que apuntan a una similitud entre el Marxismo ortodoxo y el Cristianismo ortodoxo. La gran diferencia es que el uno es obra de los hombres y el otro es obra de Dios. Uno se basa en el materialismo y el otro en un idealismo religioso. Uno depende de las decisiones de los hombres traducidas por un Estado omnipotente (algunos de esos hombres) que las ejecuta en nombre del pueblo, y el otro de las decisiones éticas de los cristianos que las ejecutan como un deber personal que están obligados a cumplir para lograr el perdón de Dios a todos sus pecados.

El problema principal del marxismo-leninismo es el materialismo en el que se basa. Todo es obra de los hombres y sus dirigentes se arrogan el derecho de imponer sus decisiones. El ideal cristiano se basa en una ética estricta en el que las decisiones personales se basan en un patrón superior y divino, que en el mundo de hoy se traduce en el concepto abarcador y civilizador de los derechos humanos. Este patrón superior (idealismo) trasciende las decisiones de los hombres y no puede ser legítimamente violado mediante justificaciones culturales, sociales o políticas.
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Diálogo (apócrifo) entre Krishna y Jesucristo: sueño y realidad 24 Jul 2015 22:34 #8860

A veces, durante mi labor docente, cuando calificaba tareas o exámenes de algunos estudiantes me decía: “¡Pobre muchacho (o muchacha)! ¡Cuánto trabajo le cuesta entender!”.
Lo que me impresiona ahora es ver lo mal que el amigo Gerardo entendió el “Diálogo apócrifo…”, el cual no tiene más que un sentido posible:
La crítica de las tergiversaciones, falsificaciones y convicciones, a menudo fanáticas y criminales tales como algunos han creído entender la enseñanza de Grandes Fundadores como Jesucristo y Krishna.
¿De origen divino? ¿Quién sabe?
No lo pongo en duda de tan sabias y santas que me parecen sus enseñanzas. No diría lo mismo de todos sus discípulos…

Escribe Gerardo:
“Es curioso también que en este diálogo entre Jesús y Krishna ponga el soñador en boca de Jesús una crítica a los debates que las diferentes interpretaciones provocan entre los cristianos”
Como el “soñador” soy yo, voy a contestar.
Yo no critico ningún debate. Estoy a favor de los debates. Si nunca logran convencer a nadie, por lo menos presentan alguna idea o versión diferente y hacen reflexionar.
Lo que yo critico es el combate sanguinario, el: “Yo tengo razón, porque fulano y mengano, que eran muy sabios, dijeron (o escribieron) esto y si lo discutes eres un hereje, un enemigo de la fe, y te mereces la hoguera”.

¿Por qué hablo más de los horrores cometidos por cristianos que por otros?
Aunque critico cualquier crimen sea quien sea el que lo cometa me conciernen más los que han cometido los cristianos porque, aunque les extrañe, yo fui bautizado, confirmado, he recibido la Eucaristía, en mis tiempos he hecho penitencia; desafortunadamente, por falta de experiencia, también contraje matrimonio.
Sólo me falta la extremaunción.
Así que condeno los crímenes que hayan cometido o cometen los musulmanes, hindúes, budistas u otros pero me ocupo más de los nuestros. ¿Acaso no tengo derecho a hacerlo?

Gerardo usa la muletilla de que no hice mención alguna de dos o tres cosas.
Ante todo voy a decir que me es imposible decirlo todo,
¿quién podría hacerlo?: por ejemplo, no hablé ni hablaré de las maravillosas escenas del teatro religioso Kathakali del estado de Kerala ni del sacrificio Tirtha en Rameshwaram, a orillas del golfo de Bengala en el Tamil Nadu y que hasta impresionó a Nathalie por el fervor que se desprendía de la muchedumbre. ¡Hay tantas cosas que no voy a decir!

Pero pese a todo voy a decir algunas. Voy a empezar citando a Gerardo:

“[…] (que) Krishna no haga en ese sueño mención alguna a los [debates] que provoca la religión que lo reconoce como avatar, que ya desde la antigüedad se bifurca en diversos caminos al moksha, que debe liberar a los creyentes de la exigencia de la reencarnación”

Por boca del Swami Vivekananda señalé la crítica excesiva al “literalismo”: “si las vacas existen es porque en los Vedas está la palabra vaca” pero no es esto lo que critica en realidad Gerardo. Lo que critica es que no dije que los krishnaitas estaban divididos en cuanto al camino a la liberación.
Primero hay que precisar que el “moksha” no debe liberar, el “moksha” ES la liberación.

Seamos breves pero claros:
Krishna enseñó tres caminos para la unión (yoga) con Él (La Divinidad):
El Karma Yoga o de la acción desinteresada; el Bakta Yoga o de la devoción y el Jñana Yoga o del conocimiento o sabiduría. Explicó que se podía seguir uno o dos o los tres caminos según la capacidad del adepto y hasta lo dejó libre para seguir otro camino si seguía su “ley personal”.
Estamos pues muy lejos de nuestro mundo de ¡Hereje! ¡Anatema! ¡A la hoguera! ¡No puedes alejarte ni una letra de las Escrituras o irás al fuego eterno!

Pero y entonces…todas esas divisiones y sectas en la India; los shivaitas, los vishnuitas, etc .
Pues bien, cada cual adora a Dios según sus sentimientos y sus gustos y todos se respetan pues saben que todos esos caminos los llevan a Dios y que al fin y al cabo es el mismo: “Shiva es el arco de Vishnú, Vishnú es la flecha de Shiva”.
El pueblo llano tiene sus “devas”, los más cultos saben que Vishnú, Shiva y los demás no son sino representaciones de un Dios impersonal y supremo, el Brahman absoluto (esto le va a gustar a Gerardo) del que no se puede decir nada y al que uno no se puede dirigir, igual que tampoco se puede hablar con el Uno de Plotino.
Krishna es una de las representaciones de este espíritu supremo. ¿Politeísta el hinduismo?

Inmediatamente después, Gerardo escribe:
“Ni mención alguna hace del muy antidemocrático sistema de castas que encasilla a los creyentes desde su nacimiento hasta su muerte por la ley impersonal del karma y los imperativos de la reencarnación”.
Tratar aquí del sistema de castas nos llevaría demasiado lejos así que lo voy a dejar para otra oportunidad.
Sólo diré que es un error imaginarse las castas pensando en nuestras “clases sociales” y que si no dejamos nuestros “espejuelos (gafas) occidentales” jamás entenderemos nada de este asunto.
En cambio tengo que rectificar la idea que Gerardo se hace de la “idea impersonal del karma”.
Como ya dije, karma significa acción. Para nosotros, cuando alguien enciende su chimenea, primero enciende un fósforo, luego ese fósforo prende fuego a los papeles que están debajo de los leños los cuales a su vez encienden a los leños, etc. Nosotros vemos una serie de causas y efectos sucesivos.
En el pensamiento hindú llamado samkya, la acción es continua y el prendimiento de los leños es sólo una fase, un momento posterior, de la misma acción (karma) que fue prender el fósforo.
Igualmente, según la concepción hinduista (o también budista), cuando un ser humano realiza una acción, esa acción (karma) prosigue o mejor dicho, sigue existiendo en sus “efectos” sin detenerse jamás y puede encontrar en otra vida al alma (atman) que la realizó y que ha dejado su antiguo cuerpo igual que dejamos la ropa sucia o vieja para ponernos otra.
De modo que lo que no pagamos (o no recogemos lo que nos merecemos) en esta vida, lo recogemos en otra pues la acción (el karma) nos encuentra siempre “como un ternero encuentra a su madre en un rebaño de mil vacas”.
¿Impersonal, el karma?

También me extrañó mucho leer lo que sigue:

“Es difícil erradicar estas diferencias cuando se graban a nivel familiar y escolar. Los niños aprenden las tradiciones hindúes en el hogar de sus padres y familiares y cada vez más se difunden también por la TV y los discos. Los maestros itinerantes también llevan a cabo avivamientos hindúes por las zonas rurales. La ceremonia clave para un niño hindú de las castas brahmán, chatria y vaisya es la iniciación upanayama, que lo introduce al conocimiento de los Vedas mediante un maestro brahmán y por la cual recibe un anillo de hilo sagrado que llevará para siempre como la marca de su casta. Estas creencias son caldo de cultivo del fundamentalismo, la discriminación y hasta la persecución religiosa.”

Claro que algunos podrían pensar que sería mejor que en los hogares y escuelas de la India , en vez de aprender las supersticiosas tradiciones hindúes, sería mejor que aprendieran las tradiciones cristianas, que son las de la verdadera religión, como Navidad, Epifanía, Pascua de Resurrección (con su cordero pascual acompañado con un buen Pauillac, como en Francia, que es indiscutiblemente donde mejor se come) celebrar la Ascensión y Pentecostés que nos dio el don de lenguas y gracias al cual muchos han aprendido a hablar y a escribir en espánglish.
Sería sin duda mejor que en la tele india haya “God channels” que hablen de los Evangelios en vez de que haya maestros itinerantes que les enseñen el Baghavad Gîta.
Pensar que es normal que en ese país estén apegados a sus creencias y tradiciones es probablemente hacer prueba del más vil y abyecto relativismo, fuente de todos los males.

Todo eso lo entiendo perfectamente pero… yo estuve once largos años en un colegio católico en La Habana. Desde los seis hasta los diecisiete años. En él me enseñaron muchas cosas buenas y también me enseñaron a evitar cualquier contacto con protestantes, judíos y ateos.
Nos prohibían so pena de excomunión que leyéramos a los autores que estaban en el Índice de Libros Prohibidos entre ellos a Víctor Hugo, Voltaire, Descartes y tantos otros que sólo descubrí cuando ya tenía diecinueve años.
Hacia 1953 o 1954 llegó a Cuba una película que contaba la vida de Martín Lutero: nos prohibieron, so pena de pecado mortal, que fuéramos a verla y debíamos insistir en casa para que nuestros padres tampoco la vieran.
Uno de mis compañeros, llorando, me dijo que sus padres habían ido a verla y temía por ellos porque se iban a condenar. No teníamos derecho a leer una Biblia en la cual no estuvieran estampilladas en las primeras páginas: “Nihil obstat” e “Imprimatur”.
Este ambiente “ecuménico” y angélico de hoy en el cual los Evangelistas, Calvinistas, Luteranos, etc. son nuestros hermanos en Cristo era desconocido.
Reinaba más bien un ambiente de Saint Barthelemy.

Para terminar quisiera comentar lo siguiente; Gerardo escribe:
“El Cristianismo ha fomentado los derechos humanos desde la antigüedad y pese a las graves desviaciones de la Inquisición y del Césaropapismo en sus épocas respectivas ha proclamado siempre la igualdad de derechos y deberes entre todos los seres humanos. Esta doctrina de compasión, tolerancia, solidaridad y hermandad humanas ha predominado sobre todas las épocas de oscurantismo religioso para fundar lo que hoy reconocemos como civilización moderna”.

Sólo daré un ejemplo de esta compasión y hermandad humanas.
En el siglo XV, el Papa Eugenio IV en una bula indicó que había que reprimir a aquellas que por maldad y comercio con Satanás creaban inundaciones, granizo y huracanes que diezmaban las cosechas.
Era legítimo condenarlas a muerte pues, además del gran daño que hacían, estaba escrito: “No dejarás con vida a la hechicera”; así fue como condenaron a muerte a centenares de “hacedoras de mal tiempo”.
A finales del mismo siglo, pocos años antes del primer viaje de Cristóbal Colón, Inocencio VIII con su bula Summis Desiderantes desató la mayor cacería de brujas de la historia.
Entonces, decenas de miles de mujeres inocentes, en toda Europa, fueron víctimas del más estúpido fanatismo religioso del que tenemos noticias.
Bajo la tortura confesaban lo que se les pedía pues aunque sabían que eso significaba la muerte, por lo menos dejaban de sufrir.
Una de ellas, creo recordar que fue en Alemania, confesó que volvía volando de un aquelarre (o congregación de brujas) cuando cayó al suelo al sonido del repique de las campanas de la iglesia y, a pesar de que había huido para esconderse, la encontraron.
Se escribió el Malleus Maleficarum (Martillo de las maléficas, notemos el femenino) que sirvió de modo de empleo de la tortura, llevada a cabo muy a menudo por dominicanos, convencidos de que estaban haciendo una obra útil sacando del mundo a esas secuaces de Satanás.
Esto duró hasta principios del siglo XVIII, cuando se empezó a poner en tela de juicio que las tormentas, granizo e inundaciones fuesen provocados por mujeres que paseaban volando en sus escobas.
Sería injusto que no recordara que en los países protestantes se mató probablemente a un mayor número de brujas que en los católicos.
En Inglaterra, país particularmente supersticioso en aquel entonces, miles de “weather makers” fueron condenadas a la hoguera por su comercio pecaminoso con el “Prince of the Power of the Air”.

Así pues, lejos de mí hacer la menor crítica de Jesús ni de Krishna, todo lo contrario.
He criticado a algunos de sus discípulos cuando me ha parecido que se apartaban de sus sabias y santas enseñanzas.
Qué yo sepa, Jesús nunca se puso sortijas que había que besar, al contrario afirmaba que no tenía ni una piedra donde reposar su cabeza.
Igual, aunque en el plano meramente humano, pasó con Marx. Yo le reprocharía a éste último el haberse creído su propia utopía pero cualquiera que lo haya leído se habrá dado cuenta de que sus discípulos llamados “marxistas” falsificaron sus ideas: no creo que haya escrito en ninguna parte que el comunismo fuese posible en un solo país, al contrario; tampoco consideró que el capitalismo estuviese moribundo (como lo vio Lenin) es más, “El Moro” defendía el mercado internacional y veía a la revolución comunista como algo que vendría (si venía) para sobrepasar al capitalismo ya victorioso y reinante. En cuanto a la “dictadura del proletariado”, en la mente de Marx no significaba mandar a Siberia a todo aquel que disintiera, fue después del desastre de la Comuna de París cuando pensó que un gobierno con mayoría de dirigentes obreros debía aplicar firmemente su política e inventó ese nombre tan desafortunado.
Si hablo del comunismo es porque en los “Hechos” hay algunos pasajes sorprendentes. Veamos el Capítulo IV, versículos 32 al 36:
“La muchedumbre de los que habían creído tenía un corazón y un alma sola, y ninguno tenía por propia cosa alguna, antes todo lo tenían en común. Los apóstoles atestiguaban con gran poder la resurrección del Señor Jesús, y gozaban todos ellos de gran favor. No había entre ellos indigentes, pues cuantos eran dueños de haciendas o casas las vendían y llevaban el precio de lo vendido, y lo depositaban a los pies de los apóstoles, y a cada uno se le repartía según su necesidad

Interesante ¿verdad?
Pero bueno, hoy sabemos que lo que es verdaderamente de origen cristiano es la economía de mercado y el capitalismo.

Ya está siendo tarde y mi artículo se está poniendo un poco largo. Para terminar quiero decir que he tenido el honor y el gusto de leer grandes partes del interesante trabajo de Gerardo, Luces y Sombras. Se lo recomiendo a todos los que quieran tener una visión completa y a la vez sintética de la Historia de la Iglesia. La única observación que le hice a nuestro amigo es la misma de siempre: cierta timidez en condenar rotundamente lo inadmisible e imperdonable buscándoles excusas para tratar de perdonar comportamientos criminales.
Si las sombras aparecen oscuras, como debe ser, más resplandeciente aparecerá la luz..
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Diálogo (apócrifo) entre Krishna y Jesucristo: sueño y realidad 20 Jul 2015 18:03 #8854

Daba los últimos toques a una obra sobre las luces y sombras de la historia del Cristianismo y buscaba en Google referencias sobre análisis comparativos del Cristianismo con otras religiones, cuando en una de las búsquedas me sorprendió toparme en tercer lugar con este debate y no pude resistir la tentación de entrar a darle un nuevo repaso.
Los interesantísimos argumentos aquí vertidos tienen sus consecuencias en las políticas de nuestra sociedad y quiero añadir algunas reflexiones que me parecen pertinentes.

No es importante para las relaciones humanas ni para la democracia si las palabras de Jesús al referirse al pan y al vino en la última cena se transformarían en el rito posterior en su cuerpo y su sangre. No es ni siquiera una cuestión de lógica sino de fe. Por lo tanto, poner una negación en boca de Jesús molesta a muchos cristianos, pero como la propuesta se basa en un sueño, y "los sueños, sueños son", resulta aceptable para el debate. La libertad para el debate es esencial para la democracia.

Es curioso también que en este diálogo entre Jesús y Krishna ponga el soñador en boca de Jesús una critica a los debates que las diferentes interpretaciones provocan entre los cristianos, pero que, además, Krishna no haga en ese sueño mención alguna a los que provoca la religión que lo reconoce como avatar, que ya desde la antigüedad se bifurca en diversos caminos al moksha, que debe liberar a los creyentes de la exigencia de la reencarnación. Ni mención alguna hace del muy antidemocrático sistema de castas que encasilla a los creyentes desde su nacimiento hasta su muerte por la ley impersonal del karma y los imperativos de la reencarnación. Cabe subrayar que la India tiene un gobierno democrático que ha prohibido la discriminación sobre la base de castas, pero los creyentes se aferran a estas distinciones, que aparecen desdibujadas para el observador externo porque los habitantes de ese país no pueden manifestarlas abiertamente.

El problema es que la democracia no puede funcionar debidamente cuando las creencias de quienes la practican desconocen algunos de los preceptos fundamentales de los derechos humanos. Es difícil erradicar estas diferencias cuando se graban a nivel familiar y escolar. Los niños aprenden las tradiciones hindúes en el hogar de sus padres y familiares y cada vez más se difunden también por la TV y los discos. Los maestros itinerantes también llevan a cabo avivamientos hindúes por las zonas rurales. La ceremonia clave para un niño hindú de las castas brahmán, chatria y vaisya es la iniciación upanayama, que lo introduce al conocimiento de los Vedas mediante un maestro brahmán y por la cual recibe un anillo de hilo sagrado que llevará para siempre como la marca de su casta. Estas creencias son caldo de cultivo del fundamentalismo, la discriminación y hasta la persecución religiosa. En la India hay constantes casos esporádicos de persecución de Cristianos, incluyendo la de agosto de 2008 en el Estado de Orissa, resultando en la muerte de más de 100 cristianos, el saqueo y destrucción de casi 300 iglesias y el despojo de más de 56 mil cristianos que huyeron de ese Estado.

El Cristianismo ha fomentado los derechos humanos desde la antigüedad y pese a las graves desviaciones de la Inquisición y del Césaropapismo en sus épocas respectivas ha proclamado siempre la igualdad de derechos y deberes entre todos los seres humanos. Esta doctrina de compasión, tolerancia, solidaridad y hermandad humanas ha predominado sobre todas las épocas de oscurantismo religioso para fundar lo que hoy reconocemos como civilización moderna.

Es en el ambiente de esta civilización moderna que el Cristianismo abraza resueltamente los principios democráticos con una actitud ecuménica de respeto y comprensión por las creencias de los demás. Ojalá que las otras religiones aceptaran buenamente el abrazo cristiano para que podamos vivir en paz.
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Diálogo (apócrifo) entre Krishna y Jesucristo 25 Oct 2014 00:50 #8445

Como dijo Calderón, "los sueños, sueños son". No obstante, suelen tener sus raíces en la realidad y en el acontecer que forja nuestra experiencia. Nada de lo que existe ha surgido de la nada.

El cristianismo reconoce los antecedentes del judaísmo y se inspira en las figuras que forman parte del Antiguo Testamento y que son veneradas tanto por judíos como por cristianos. En ningún escrito de quienes fueron discípulos o apóstoles de Jesús, se reconocen o ni siquiera se mencionan las enseñanzas religiosas procedentes de otras culturas. Tampoco hay declaraciones de condena ni un rechazo a esas creencias.

Jesús de Nazaret es reconocido como un personaje histórico. Krishna parece serlo también, aunque su pasado más remoto hace que las fuentes históricas sean menos confiables. La historia que nos ha llegado relata que Krishna mató a su tío Kansa y que fue un guerrero asesor de un caudillo llamado Arjuna, quien en una famosa batalla de la antigüedad presenció la proclamación de Bhagavad Gita, pronunciada como un diálogo entre Krishna y un discípulo que aspiraba alcanzar la unión con Dios. Ante este prodigioso discurso, Arjuna se convirtió en uno de los primeros discípulos de Krishna. Se cree que Krishna tuvo ocho esposas y fue el octavo hijo de Devaki y Vasudeva cuando estos se encontraban en prisión, cautivos del rey Kamsa, quien creía que el octavo hijo de esa pareja lo derrocaría.

Estos antecedentes históricos lo hacen un personaje muy distinto de Jesús de Nazaret. No obstante, hay notables similitudes en sus enseñanzas, cuya nota principal es el amor de Dios y conforman una doctrina de perdón, paciencia, honestidad, meditación, justicia y misericordia. La religión Hindú proclama que "la verdadera ley es respetar y obrar con las cosas de los otros de la misma manera como se obra con las propias". Esta "regla de oro" coincide con la del cristianismo en las palabras de Jesús, cuando formula la famosa frase: "amarás a tu prójimo como a ti mismo". Es una "regla de oro" que podemos encontrar con algunas variantes en muchas otras religiones y es reconocida por los filósofos como "ética de reciprocidad".

El reconocimiento de las fórmulas edificantes en otras religiones deben acercarnos a una conciencia universal de tolerancia y comprensión, donde la rivalidad y el dogmatismo den paso al diálogo cordial y al intercambio fraternal de las ideas. Una actitud ecuménica ante todas las religiones, fomenta la paz y el entendimiento para zanjar rivalidades y discordias en ese proceso de respeto mutuo y colaboración que llamamos "democracia".
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