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TEMA: Esquizofrenia Nuclear

Esquizofrenia Nuclear 18 May 2018 14:57 #10545

Si lo hizo Barack Obama, sea lo que sea, está mal; por tanto yo, Donald J. Trump, hago lo contrario.

Con esa regla de oro gobierna el actual presidente. Destruir el legado de su predecesor ha sido la única política constante en medio de una, por lo demás, errática conducta. Destruirlo a cualquier precio. Y preferiblemente a pagar en el futuro.

Hipotecar el mañana de la nación para comprar un efímero hoy de titulares y fama.

Decisiones “anti-Obama” en política internacional, tales como abandonar el Pacto del Clima de París o el Acuerdo Comercial Transpacífico, ocasionarán graves repercusiones a largo plazo, pero entre todas ellas la que entraña mayores riesgos es la de retirar a Estados Unidos del Acuerdo Nuclear con Irán. De un solo golpe Trump ha humillado a los aliados europeos, co-artífices del laborioso acuerdo que costó 15 años de diplomacia. Ha sembrado tensión innecesaria con los otros signatarios, China y Rusia. Y ha rociado gasolina en los fuegos de Oriente Medio.

¡¿Y a cambio de qué?! De nada. Salvo desordenar el mundo para satisfacer su insaciable ego. Si los iraníes estaban cumpliendo lo pactado y eso garantizaba que al menos en 10 años no podrían desarrollar una bomba nuclear, por qué entonces no mantener el actual acuerdo y negociar después una ampliación que lo reforzara, tal y como han propuesto los europeos (a los que Trump ha despreciado … y enfurecido).

Esa hubiera sido la opción racional, la irracional es la que ha elegido: rechazar el pacto sin presentar una alternativa. Irracional, irresponsable y contradictoria con su propia política para Corea del Norte: Irán no tiene bomba atómica, Corea sí. Y para mayor ironía, un posible trato con Kim Jong Un acabaría siendo una réplica del de Irán.

Pero claro, con Kim en teoría se podría hacer Trump una foto histórica y llevarse todo el crédito, mientras que con el régimen de los ayatolas el crédito principal siempre sería para Obama y él quedaría como un protagonista muy secundario. Digo “en teoría” porque al cierre de esta edición la tan cacareada reunión con Kim en Singapur está en el aire. Como era previsible, el dictador norcoreano ha dado marcha atrás en una clásica maniobra táctica para presionar al presidente americano.

De llegar a darse el encuentro sería sin duda un gran logro para Trump y para el mundo. Sobre todo si de verdad Kim aceptara la total desnuclearización. Muchos, incluida servidora, dudamos desde un principio que el norcoreano fuera a eliminar todo su arsenal sólo a cambio de una promesa económica. Sus bombas son su póliza de seguro, deshaciéndose de ellas se juega literalmente la vida, que es precisamente lo que le ha ahuyentado a raíz de que John Bolton, asesor de seguridad nacional, declarara que “la Casa Blanca quiere aplicar el modelo de Libia en Corea”. En Libia, Gadafi fue derribado tras entregar su armamento nuclear. Tendría que ser Kim muy tonto para aceptar esa premisa.

Si después de meses de cantar Trump anticipadamente victoria Kim le deja en la estacada, su reputación quedaría en el piso. Y su ya deteriorada capacidad de influir en la geopolítica mundial prácticamente desaparecería, y con ella la supremacía de Estados Unidos. Es mejor pensar por el bien de todos que no va a ocurrir. Pero es el riesgo que corre un país con un líder que actuando impulsivamente apuesta su capital político a un tirano, y declara santos y demonios nucleares: Kim pasó de ser rocket man a “honorable” y “excelente”; Irán sigue en el infierno.

No obstante hay que darle crédito a Trump porque conoce bien la mente de los tiranos y matones en general; y porque su total descaro e ignorancia de la historia y la geopolítica le llevan a hacer locuras que, a corto plazo, pueden brillar y después se apagan. Es lo que ha pasado en los últimos meses de doctrina Trump, que se pueden resumir en dos palabras: cortoplacismo y diplotainment (diplomacia de entretenimiento, hacer un show de algo tan serio como el armamento nuclear).

La verdadera diplomacia, la que tradicionalmente han ejercido los presidentes americanos, requiere tiempo, tacto y filigranas políticas, antes de firmar tratos. Eran otros tiempos, los que llevaron a EEUU al pináculo de la historia, pero en la era Trump se ha extinguido la visión estratégica. En su lugar reina la precipitación, la posverdad, el dictado del jefe y la política transaccional (todo por money).

En el caso de Irán, la Unión Europea tratará de rescatar el acuerdo. Ya ha advertido abiertamente que no van a ser “vasallos” de Trump. China y Rusia siguen el mismo guión. Y los iraníes de momento también. Trump pretendía aislar a Irán y someter a los demás, pero puede que sea él quien acabe aislado, con su política del America First y del “compre hoy (urdir cualquier política que produzca noticias, sea anti-Obama y satisfaga a su base) y pague mañana”.

¿El precio? En lo referido a la retirada del acuerdo nuclear con Irán será ruinoso: una profunda fisura de la Alianza Trasatlántica Europa-Estados Unidos (en sintonía con los intereses de Rusia), una cesión de liderazgo a China y, por último, un conflicto entre las potencias que luchan por la supremacía en Oriente Medio. En definitiva el fin del Orden Mundial creado por Washington tras la Segunda Guerra y, con ello, el ocaso de la hegemonía americana.

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