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TEMA: La ambivalente lucha de Snowden contra la vigilancia informática

La ambivalente lucha de Snowden contra la vigilancia informática 01 Sep 2014 17:18 #8353

Este excelente aporte de Miguel a estos debates es muy certero y equilibrado, porque el caso de Snowden conlleva la deplorable posibilidad de que en aras de la seguridad del Estado se tome el rumbo de la dictadura mediante esos peligrosos primeros pasos, aparentemente justificados, de violación de la privacidad, hasta el punto de que alguien que los revele sea calificado de traidor. Una inmensa mayoría de los ciudadanos en un mundo azotado por el terrorismo parece dispuesto a aceptar el control del Estado y su secretismo como medio de garantizar su seguridad personal, sin darse cuenta de que un Estado controlador deriva inevitablemente hacia la dictadura y el totalitarismo.

Por su parte, Abelardo, enfoca un aspecto tangencial del escrito para centrarse en una reflexión sobre el "bien común". Aunque este tema sería bueno abrirlo en otro debate más específico, me parece oportuno añadir aquí algunas reflexiones adicionales.

La relación justa entre un ser humano y otro consiste en una perfecta igualdad de derechos y, por lo tanto, de oportunidades. No se trata de "igualar" a los ciudadanos por medio de acciones forzosas de un Estado centralista y autoritario sino de acatar y proteger esos derechos como obligación fundamental del Estado democrático y participativo.

No obstante, esa igualdad de derechos y oportunidades que el Estado está obligado a fomentar y proteger, no determina la capacidad de cada individuo para lograr sus objetivos y aspiraciones en la vida. La individualidad de la persona, su personalidad y su inteligencia, así como las circunstancias del entorno en que se desenvuelve, dan lugar a desigualdades sociales y/o económicas.

Debido a estas desigualdades, Luigi Taparelli D'Azeglio, quien acuñó a principios del s. XIX el término "justicia social", se pregunta qué hacer cuando "dos o más individuos asociados para un fin común (...) disputan entre sí por algún oficio o preeminencia. ¿Dareis en tal caso a todos lo que dais a alguno de ellos?". Estima que esto sería ridículo y social y económicamente ineficaz. Por lo tanto, ¿cómo se logra la "justicia social" en estos casos? Sigue diciendo en su análisis que ésta se alcanza equiparando "los oficios con las capacidades, las recompensas con los merecimientos, los castigos con las faltas y el orden real con las proporciones ideales de los medios con el fin".

En otras palabras, que la función del Estado es más la de "defender" que la de "imponer". Defender los derechos y utilizar su poder coactivo únicamente para impedir los abusos, las trampas y la miseria en la que pueden sumirse algunos sectores de la población debido a circunstancias fortuitas o accidentales.

Esta obligación primordial de "defender" es la que garantiza el bien común y también el respeto a los "derechos". El Estado no tiene autoridad alguna por encima de la sociedad civil que gobierna para suspender unilateralmente esos derechos, salvo en casos muy puntuales, breves y limitados de emergencia nacional. El Poder Ejecutivo, como uno de los tres poderes del Estado, tiene una función "administrativa" y no es el que hace las leyes ni tampoco el que las interpreta. Su única función respecto a las leyes es defenderlas para que la labor del Poder Judicial sea efectiva. La vigilancia indiscriminada de la población sin motivaciones judiciales que la justifiquen de conformidad con las leyes y las garantías constitucionales, ES una herramienta dictatorial.

Sobre este tema en particular, recomiendo leer las certeras opiniones en otro debate abierto por Alberto Müller y titulado "La privacidad se muere si la supeditamos al Estado".
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La ambivalente lucha de Snowden contra la vigilancia informática 20 Ago 2014 09:30 #8343

Enhorabuena, señor Saludes.

Necesitamos muchos artículos de este calibre.

Me permito, sin embargo, hacer una observación.
Usted escribe, muy acertadamente, que:
“El bien común no puede ponerse en riesgo por la cómoda libertad de unos, pocos o muchos, ni puede servir para que de aquella se sirvan los mercaderes de las noticias y las notas exclusivas de la prensa.”

Yo no limitaría el alcance de su idea exclusivamente a los mercaderes de las noticias sino a todos en general.

Si le dejamos libre curso al poder del dinero (y del mercado) nos encontraremos con un mundo plagado de injusticias.
La historia está ahí para probarlo: sueldos miserables en firmas que ganan millones, condiciones de inseguridad de trabajadores en países pobres, especulación desenfrenada sin preocupación por las consecuencias que puede acarrear para el bien de todos, etc.

El mercado debe ser libre pero la libertad no consiste en hacer todo lo que un dueño quiera.
En una conferencia del OIDP, el excelente político español Jáuregui dijo:
“Si las leyes las hace el mercado, ¿de qué sirve la política?”

Me parece un buen tema de reflexión.
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La ambivalente lucha de Snowden contra la vigilancia informática 19 Ago 2014 16:26 #8341

MIAMI, Florida -El anuncio hecho por un investigador de seguridad informática sobre la vulnerabilidad a que están expuestos los equipos de comunicación de aviones de pasajeros, confirma el grave peligro al que nos dejan expuestos los avances tecnológicos y el reto que ello supone para los Estados. El español Rubén Santamaría aseguró en un congreso sobre piratería informática que habría descubierto la manera de controlar los equipos de comunicación satelitales en aviones civiles a través de su conexión inalámbrica a Internet y los sistemas de entretenimiento de vuelo. De comprobarse la aseveración del especialista sería un motivo más para profundizar la lucha contra la acción de hackers y piratas informáticos que utilizan las redes para fines delictivos.

La información salta apenas un mes de la desaparición del vuelo Malasya aún por resolver y de otros desastres aéreos con causas determinadas, al menos a la luz pública. Paralelo a este encuentro celebrado en Las Vegas el ex contratista Eduard Snowden lanzaba una convocatoria desde Moscú para organizar una conferencia de hackers con el fin de impulsar el desarrollo de tecnologías fáciles de usar para contrarrestar los programas de vigilancia implementados en Estados Unidos. La idea busca posibilidades para que la gente se comunique de manera anónima y puede encriptar mensajes con seguridad de que estos no sean vistos por miradas indiscretas.

Snowden aseveró ante la conferencia de Hackers en el planeta- conocida también por sus siglas HOPE- que su trabajo futuro estará involucrado en la mejora de la capacidad de codificar lo que calificó de “nuestros derechos en los programas y protocolos de los que dependemos cada día“. Un trabajo que supone el enfoque para boicotear la vigilancia gubernamental incluyendo un sistema conocido como Secure Drop que permite filtrar documentos a periodista de manera anónima.

Para muchos Eduard Snowden es simplemente un héroe que lucha contra la vigilancia a que nos someten indiscriminadamente los poderes de estado en un afán de controlarlo todo. Hackers de todas las corrientes, artistas, periodistas, políticos y ciudadanos en general apoyan este activismo aparentemente justiciero en pro del respeto a la privacidad y la libertad de expresión. Incluso Human Rights Wath y la Unión Americana de Derechos Civiles se apoyan en los informes del ex analista para denunciar la disminución del flujo de información útil para el seguimiento de las violaciones de derechos. “La gente tiene que trabajar más duro, durante más tiempo, y se consiguen menos artículos”, manifestó en un informe Kathleen Carroll, vicepresidenta ejecutiva y editora ejecutiva de The Associated Press.

Según declaraciones de Eduard Snowden lo que le llevó a tomar el papel protagónico en esta especie de rebelión fue la actitud de uno de sus miembros de la agencia de seguridad nacional para la que él trabajaba. En una entrevista realizada en la capital rusa declaró que aunque durante años estuvo perturbado por las actividades de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) fueron unas declaraciones del jefe de Inteligencia, James Clapper, las que le llevaron a actuar. Snowden dijo al periodista James Bamford que quedó perturbado al saber que parte del espionaje hecho por la NSA se dirigía a ciertos políticos aficionados a ver material pornográfico.

Los esfuerzos del norteamericano Eduard Snowden en un principio pudieron tener un noble objetivo y una justa motivación. El espionaje masivo de los ciudadanos a través de sistemas de escucha e intervención de sus redes privadas es una realidad que no puede gustar a ningún ciudadano libre. Los que venimos de sistemas dictatoriales donde este asunto es una norma, nos golpea doblemente encontrar una situación análoga en el sitio donde menos se espera. Pero cuando se aterriza en la realidad del mundo que nos rodea y las amenazas a que estamos sometidos todos los códigos se vuelcan y lo que ayer era un abuso hoy se nos revela necesario.

La cuestión quedaría entonces en el control de quien, como y a quien se le aplica la vigilancia. Porque al final esta es un arma a la que no se puede renunciar. Sobre el tema discutían dos amigos. Mientras uno desbarraba contra la vigilancia sobre los medios de comunicación el otro anteponía que quien no tiene delito nada debe temer. En su caso le importaba poco si le grababan, escuchaban o leían sus correos. Una discusión en la que ambos tenían aciertos y errores. Es peligroso siempre que la información personal de cada persona quede al desnudo y arbitrio para ser aprovechada en su contra ante cualquier eventualidad. La acción del Gran Hermano no es un usufructo propio de los países totalitarios comunistas. Es una realidad que amenaza al mundo globalizado de hoy.

La otra cara de la moneda se sitúa en los actores del mal diseminados por el planeta y confundidos entre nosotros. Redes de narcotraficantes, organizaciones de pedófilos, grupos anónimos de estafadores internacionales, políticos corruptos, terroristas con un alto grado de desarrollo tecnológico a su disposición y muchas ganas de hacer daño ala Humanidad, son entre muchos, algunos de los peligros vigentes antes los que no cabe la ingenuidad. Ante ellos hay que tomar medidas, la vigilancia incluida. En definitiva no llevamos un cartel que nos identifique en cada una de nuestras acciones ni una pantalla donde se reflejen nuestras intensiones más ocultas.

Si hay algo de irresponsabilidad en la actitud de Eduard Snowden precisamente consiste no solo en haber denunciado la parte negativa de un programa violando las reglas de confidencialidad con las que seguramente debe haberse comprometido. Lo peor de su acto es que para denunciar esas acciones reprobables haya alzado una peligrosa bandera donde se agrupan por igual víctimas inocentes de la vigilancia y victimarios que buscan la manera de romper las normas para desarrollar con mayor facilidad sus acciones destructivas contra el planeta. En este punto no quedan alternativas. El bien común no puede ponerse en riesgo por la cómoda libertad de unos, pocos o muchos, ni puede servir para que de aquella se sirvan los mercaderes de las noticias y las notas exclusivas de la prensa.

Habrá que buscar códigos nuevos para poner límite a quienes quieran abusar de las libertades y también para que los sistemas no caigan en excesos a la hora de custodiar la tranquilidad de todos. Una línea delicada de trazar porque con ella se marcan los lindes del uso descontrolado de medios cuyo uso en manos criminales e inescrupulosas puede acarrear un daño letal e irreparable en una sociedad colocada al borde de un precipicio. Ese abismo al que algunos parecen querer arrojarnos en una especie de suicidio colectivo en un enfrentamiento irracional anti sistema, sin considerar que ello nos sumerge en la anarquía generalizada para nada deseable.
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