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TEMA: La caravana mediática en la encrucijada

La caravana mediática en la encrucijada 28 Nov 2018 00:01 #10816

A un mes de que un incipiente grupo de apenas dos centenares de personas iniciaran una marcha migratoria desde Honduras hacia Estados Unidos, el desenlace está a la vista. A la meta llegan miles de personas, integradas en tres caravanas donde los cálculos más conservadores apuntan a 7000 integrantes. Un conglomerado heterogéneo en el que a los hondureños de San Pedro Sula que dieron pie a la iniciativa, se han unido salvadoreños, guatemaltecos, venezolano, cubanos y hasta africanos llegados al continente a través de Brasil.

Antes de su aproximación a la frontera norteamericana, objetivo del recorrido, la polémica casi quedaba enfocada en la reacción del presidente Donald Trump ante uno de los principales puntos de su agenda de gobierno; poner una barrera infranqueable a la emigración ilegal mediante todos los medios posibles, incluyendo la construcción de un muro hermético a lo largo de toda la frontera sur de Estados Unidos. Hechos puntuales dieron cierto relieve a este movimiento humano en tránsito hacia la promesa de un mundo mejor del que les toca vivir en sus realidades concretas. La imagen de niños pequeños y mujeres eran suficiente argumento para contrarrestar las voces críticas que señalaban la presencia de posibles delincuentes y terroristas enmascarados en el conjunto. Una de las principales discusiones que surgió a tenor de la marcha se centró en sus orígenes y en quien, o quienes, pudieron haber organizado un tinglado tan bien estructurado y en un momento tan oportuno. Las acusaciones volaron hacia gobiernos, instituciones y personalidades, pasando por Caracas, Managua, George Soros, el Partido Demócrata de Estados Unidos y hasta Manuel Zelaya. Razones y conveniencias de este hecho ciertamente se prestan para justificar a algunos de los imputados.

Desde que se inició el movimiento apenas se habla de la otra ola migratoria, mucho más potente que la centroamericana. El éxodo venezolano le supera con creces en número y destinos. Por su parte Ortega quedó relegado a un plano menos visible en la crisis socio política que enfrenta su gobierno. En cuanto a los demócratas norteamericanos ganaban el control del Congreso en medio de un conflicto que implica el enfrentamiento de Trump con una situación cuyas consecuencias resultan de difícil pronóstico y que le explotó en plenas elecciones de medio término. Pero si hubiera realmente un agente ganancioso para colocar entre los presuntos propiciadores de esta suposición conspirativa, este sería precisamente Trump y su equipo. El presidente ha fortalecido su discurso señalando lo que ha calificado de tentativa invasora contra Estados Unidos, enfatizando con particular relieve el peligro real de la amenaza de los flujos migratorios y la necesidad de que su solución amurallada sea aprobada definitivamente. Sus partidarios, que no son pocos, cierran filas con Trump ante la evidencia del hecho. Algo explicable teniendo en cuenta las imágenes de lo que se avecina.

Si a lo anterior se suma lo que está ocurriendo al otro lado de la frontera, el cuadro queda completado. Se trata del inédito enfrentamiento de pobladores de Tijuana con los emigrantes, sus protestas de poner fin a esas corrientes que “invaden” su territorio buscando cruzar el límite fronterizo. Rechazo expresado en lenguaje xenófobo con gritos, insultos, agresiones y el lema “hondureños fuera”. Una reacción que tal vez haya sorprendido al mismo Donald Trump, quien apoyó a los manifestantes a través de uno de sus acostumbrados tuits. Una pieza interesante para sus planes la aparición de este aliado inesperado que rechaza los flujos migratorios ajenos con igual o más fervor. El contraste pudiera mostrarse en la actitud de otros estados mexicanos hacia los intrusos quienes recibieron medios de transporte que acortaron el tiempo de llegada a su objetivo. Una ayuda inesperada con visos de humanidad solidaria que en verdad escondía una estrategia: quitarse de encima el problema de manera rápida pasándolo a la jurisdicción próxima en la etapa del recorrido.

Un escrito publicado por Yahoo Noticias de México, el periodista Luis Alonso Pérez hace notar que a pesar de lo alarmante que pueda parecer la cifra de viajeros agrupados en esta caravana que hace noticia, la verdad de los datos arroja que el número no resulta extraordinario si se tiene en cuenta que en el último lustro más de 600 mil centroamericanos han ingresado a territorio mexicano buscando la frontera norteamericana. Tan solo en el año en curso entre enero y septiembre el total de ingresos registrado por la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobierno mexicana reportó, según este artículo, más de 87 mil ingresos de personas procedentes de América Central, específicamente de El Salvador (9,503), Guatemala (36,708) y Hondura (41,759). Igualmente recuerda el escrito que tampoco la organización de caravanas es nueva. Las mismas se han hecho en oportunidades anteriores en el mismo México por activistas de esa nación que buscan de esa manera atraer la atención sobre la realidad que afrontan quienes salen en busca de asilo y ayudarles de paso a evitar los peligros que les esperan a lo largo de un recorrido en el que enfrentan extorciones, abusos y desapariciones.

El escenario es doblemente preocupante y siniestro. Por un lado está la realidad de aquellos que cada vez suman más, víctimas de la pobreza, la violencia y las ambiciones desmedidas de poderosos intereses de emporios empresariales. Por el otro la de un movimiento que se extiende por el planeta y que ya tiene en el subcontinente americano destacados referentes en gobiernos que ponen como estandarte sus sentimientos nacionalistas y anti migratorios, colocando el sambenito de enemigos sobre los infortunados que dejan sus naciones de origen en busca de mejores condiciones de vida. Pasa en el Brasil de Bolsonaro, pero también en Ecuador y Perú con el crispamiento que provocan miles de venezolanos desplazados por la crisis que sufre su patria. Un fenómeno que está ocurriendo hasta con los indígenas que cambian de selvas huyendo de la tormenta socio económica que desconoce de fronteras. Ahora surge inusitadamente en México, nación tradicionalmente acogedora de los migrantes. Y como cabía esperar Trump retomó su batalla electoral en twitter urgiendo a que se apruebe su proyecto de muro. El intento de forzar la entrada protagonizado por decenas de caravanistas, el más reciente episodio de esta saga migratoria, repercute como un espaldarazo al apremio del presidente.
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